Una gran lona blanca ondea al viento en el número 43 de la calle Francisco Bergamín de Pamplona. Sobre ella, la silueta delicada de un cuerpo femenino anuncia la próxima apertura del nuevo centro especializado en suelo pélvico de la pamplonesa Tania Ruiz.
De 38 años, terminó el Grado de Fisioterapia en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) en 2009. Poco después se trasladó a Canarias, donde durante un año antes de dar el salto al Hospital Henri-Mondor de París, impulsada por su deseo de seguir formándose fuera de España. Fue allí donde descubrió su vocación por la fisioterapia del suelo pélvico. «No sabía casi nada sobre el tema, ya que durante la carrera apenas lo abordamos. En Francia, en cambio, estaba en pleno auge. Tuve la suerte de incorporarme a un centro con una unidad muy potente y con numerosas formaciones, así que me adentré de lleno en este ámbito», explica a Navarra Capital.
Posteriormente cursó un máster en Málaga, compaginando su formación con estancias entre Andalucía y la capital francesa, donde residió un total de dos años y medio. Al finalizar, regresó definitivamente a Pamplona, donde detectó una notable carencia de este tipo de servicios: «Al principio costó que la gente acudiera a la consulta y compartiera problemas tan íntimos. Durante esa etapa realicé una intensa labor divulgativa en ayuntamientos, asociaciones de mujeres y el Servicio Navarro de Salud. Con el tiempo, el boca a boca ha sido clave, hemos avanzado, han surgido más centros y ahora incluso tengo lista de espera».
Desde hace siete años atiende a sus pacientes en un espacio compartido en la calle Monasterio de Urdax, aunque en unos meses se trasladará a su propio local. Ante esta nueva etapa, la fisioterapeuta echa la vista atrás y reconoce la profunda evolución del sector. «Tradicionalmente, esta especialidad se ha vinculado al embarazo, el posparto o la incontinencia urinaria en mujeres. Sin embargo, cada vez tratamos más casos relacionados con el dolor tras dar a luz, en mujeres menopáusicas o en chicas jóvenes que tienen molestias durante las relaciones sexuales», detalla.
El traslado a este nuevo local responde a su apuesta por emprender en solitario, mejorar la calidad del servicio y ampliar el equipo con nuevos profesionales. Además de mantener su consulta, incorporará una sala destinada al ejercicio terapéutico y retomará las clases para embarazadas, posparto y preparación al parto. «Durante dos años impartí estas sesiones en otro centro, pero tuve que dejarlas por falta de tiempo. Ahora la idea es integrar toda la actividad en un mismo espacio», señala. Asimismo, al tratarse de una disciplina relativamente reciente, exige una actualización constante y una inversión continua en tecnología. Un aspecto que también estará presente en su nuevo centro, con la incorporación de dispositivos de última generación.
CADA VEZ MÁS HOMBRES ACUDEN A CONSULTA
El Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Navarra le propone cada año impartir un taller sobre suelo pélvico. En la última edición, decidieron dar un paso más y centrarse en pacientes masculinos: «Teníamos dudas porque sigue siendo un tema tabú y no es habitual que los hombres acudan a consulta. Pero la respuesta fue muy positiva: hubo mucha participación y se generó un espacio de confianza donde compartieron experiencias personales».
De hecho, cada vez son más los hombres que acuden a su consulta, muchos de ellos por primera vez. «Hasta ahora no se animaban, bien por vergüenza o por desconocimiento de que sus dolencias pudieran estar relacionadas con el suelo pélvico. A menudo dan el paso cuando sus parejas o hijas ya han acudido previamente», sostiene.
A pesar de estos avances, Ruiz subraya que persiste un importante desconocimiento: «En el caso de las mujeres, se tiende a asociarlo únicamente al embarazo y al parto, pero hay muchos otros factores. Los deportes de impacto o de fuerza, como el crossfit, generan aumentos de presión que afectan al suelo pélvico y se traducen en pérdidas urinarias en chicas jóvenes. También influyen el estreñimiento crónico o las contracturas musculares, que pueden provocar dolor en las relaciones sexuales. En los hombres, por ejemplo, la rehabilitación en casos de cáncer de próstata es fundamental antes y después del tratamiento, algo que todavía muchos ignoran».













