jueves, 7 julio 2022

La joven que doma a los milenarios pottokas

La vida de Adriana Villanueva (1996) siempre ha estado ligada a los caballos. Comenzó a competir con solo 10 años y, desde entonces, ha ganado el campeonato navarro de salto en todas las alturas, además de lograr varios podios nacionales. Mientras cursaba un grado de Administración de Empresas, se dio cuenta de que también veía su futuro laboral ligado a estos animales y, cuando cumplió los 18, comenzó a formarse para ser entrenadora. Tras trabajar en varios centros ecuestres, decidió volar por libre, alquilar un espacio para impartir clases en la Hípica Óscar Lorente (Huarte) y crear AV Sports Horses. Además, doma caballos y colabora con el Gobierno Vasco en una iniciativa cuyo objetivo es preparar para la competición a una nueva raza de pottokas deportivos.

Iratxe Zubieta
Pamplona - 25 abril, 2022

Los pottokas tienen un pelaje negro azabache y son de baja estatura. (Foto: cedida)

Aunque no sabe de dónde viene su pasión por los caballos, Adriana Villanueva tuvo claro desde pequeña que su vida siempre estaría ligada a ellos. Hace dos años que esta amazona navarra terminó su vínculo con la hípica donde trabajaba. Un cambio que supuso un punto de inflexión en su carrera y que utilizó como revulsivo para buscar su propio hueco dentro del mundo ecuestre, como gestora de su escuela: “Me quedé todo el verano pensando hacia dónde dirigirme, no lo tenía muy claro. Pero me percaté de que esto es mi vida y no podía abandonar”.

Así fue como la joven protagonista del siguiente CapitalTest puso en marcha su propia firma deportiva con tan solo 24 años: AV Sports Horses (2020). Campeona navarra de salto en todas las alturas (desde 60 centímetros hasta 1,20), también acumula diversos podios nacionales en su palmarés, sigue compitiendo a gran nivel y dice que, si pudiese, viviría junto a sus caballos.

1. ¿Imaginó alguna vez que iba dirigir su propio espacio en un centro ecuestre?
Desde que tuve mi primer caballo pasaba muchas horas en la hípica y uno de mis sueños era llegar a gestionar mi propio espacio.

2. Cuando ya competía, enfocó su carrera profesional hacia otro ámbito…
Estudié un grado medio de Administración de Empresas, pero me di cuenta de que me gusta estar al aire libre. No me veía sentada en una oficina. En el último año del grado me empecé a formar para ser entrenadora, hice cursos de Técnico Deportivo en Disciplinas Hípicas de Salto, Doma y Concurso Completo en Lumbier. Mis conocimientos del mundo de la empresa me han ayudado, aunque aplicados al mundo hípico.

3. ¿Cómo fue el proceso previo para llegar a trabajar en una hípica?
Siempre me quedaba a ayudar a los entrenadores, a ver cómo impartían las sesiones…. Tras un tiempo, decidí hablar con ellos con la intención de aprender. Entonces tenía 18 años. Fui adquiriendo conocimientos y me saqué los títulos. Trabajé en la hípica de Yelz (Ostiz) y luego en la Ulzama ocho años.

“Había dirigido un club, tenía los cursos necesarios para dar clase, estaba concursando, sabía domar caballos y tenía uno propio… No podía tirar la toalla. Así, en 2020, nació Av Sport Horses”.

4. Fue cuando llegó el momento de volar…
Hace dos años terminó mi relación con la Hípica Ulzama y no sabía qué hacer, pero ya había dirigido un club, estaba concursando, sabía domar caballos…No podía tirar la toalla y, en octubre de 2020, nació Av Sport Horses.

5. Háblenos de este proyecto…
Se podría decir que es una hípica dentro de otra. Decidí venir a hablar con Óscar Lorente, dueño de las instalaciones de Huarte, llegamos a un acuerdo y puedo tener mi empresa dentro de su recinto.

6. Entonces, ambos entrenan en el mismo lugar…
Sí, Óscar da clases con caballos y organiza paseos al campo. Y, en mi caso, estoy más enfocada a los ponis y a la competición con los niños, doy cursos de iniciación y de tecnificación. Cada uno tiene su enfoque, su actividad, su empresa y sus caballos, pero a la vez nos complementamos.

“Tienes que conocer cómo funciona una empresa y saber muy bien qué necesidades tiene el mantenimiento de un lugar tan específico, de cada uno de los animales…”.

7. Tuvo que empezar de cero…
Mis padres han sido mi banco inversor, gracias a que me han apoyado he podido crear este negocio. Yo ahora tengo cinco caballos para las clases, pago por las cuadras y también llegamos a un acuerdo para poder dar mis clases. Junto a mi padre, remodelamos parte de las instalaciones para adaptarlas.

8. ¿Qué necesidades requiere la gestión de un centro hípico?
Es complejo. Por un lado, tienes que conocer cómo funciona una empresa y, por otro, saber muy bien qué necesidades tiene el mantenimiento de un lugar tan específico y de cada uno de los animales. Hay que controlar la logística, los presupuestos, gestionar el mantenimiento de las instalaciones, tratar con los clientes, establecer horarios, impartir las clases, organizar exámenes de galope, competiciones, plantear una competición cuando es fuera, organizar los traslados de alumnos y caballos, cómo preparar y entrenar a los animales para los campeonatos…

En la hípica, Villanueva tiene cinco caballos propios, con los que imparte clases, y dos particulares. (Foto: Maite.H.Mateo)

9. Imagino que el cuidado de estos animales supone una gran inversión…
Sí, y también de tiempo. Necesitas tener tus propios animales para impartir las clases. Hay que organizar cuándo y qué cantidades debes comprar de pienso, hierba, adecuar las cuadras y limpiarlas… Después, cada caballo tiene unas necesidades diferentes de horarios, alimentación, entrenamientos, material, veterinarios… Además, están las herraduras, que se cambian cada dos meses, certificados, vacunaciones… También nos encargamos del cuidado de caballos particulares y, en este caso, cada uno sigue una rutina completamente distinta.

10. ¿A cuánto puede ascender el alquiler de una cuadra para tener un caballo particular?
En Navarra, el box, que te lo limpian todos los días a la semana e incluye el dar de comer a los caballos tres veces al día, ronda los 450 euros mensuales el más caro y unos 200 el más barato.

“Me presentaron a unos ganaderos de pottokas que, junto al Gobierno Vasco, han conseguido una raza autóctona de pottoka deportivo. Son caballos con los que ahora mismo trabajo. Los domo y los preparo para la monta por un jinete”.

11. ¿Y la inversión de una hípica?
Pasa un poco lo mismo, fluctúa según el lugar en el que estés y los lujos que tengas: si cuentas con un bar, si las instalaciones son austeras o hay lujo a todo trapo como agua caliente para los caballos, secadores, cuadras a cubierto, pistas para entrenar que no se encharquen…

12. También trabaja en una iniciativa con el Gobierno Vasco para preservar la raza pottoka…
Sí, durante mi paso por la Ulzama aprendí a domar a estos animales. Cuando empecé en Huarte, me presentaron a unos ganaderos de pottokas que, junto al Gobierno Vasco, han conseguido una raza mejorada de pottoka deportivo. Son caballos con los que ahora mismo también trabajo, los domo y los preparo para la monta por un jinete. Algunos después salen a la venta y otros me los quedo para la hípica.

13. ¿A cuánto puede ascender su valor?
Están por encima de los mil euros, todo depende de las cualidades de cada animal, de su plasticidad para aprender y de sus habilidades para la competición. Generalmente no pasan de 1,40 metros.

14. ¿Cómo doma a los caballos?
Es una labor que lleva meses y lo ideal es empezar cuando cumplen tres años. Primero se les enseña sin montura, se sigue un proceso hasta subir en él. Ahora tengo una pottoka joven que empezaré a domar cuando esté más hecha y otros dos potros ya para montar. Con ellos suelo trabajar unos veinte minutos al día. Pero saber de doma también me es útil para trabajar con el resto de caballos de escuela. Si van mal, o están resabiados, me tengo que subir a ellos para ordenarlos.

15. Otra de sus labores consiste en impartir clases de hípica a estudiantes de grado medio y superior…
Sí, trabajo en el Centro Ecuestre Cizur con alumnos de grados medios y superiores de agroforestal y agropecuario. Les enseñamos todo lo que tiene que ver con el mundo del caballo. También trabajé con el centro Eskola Vitae Navarra. Me encargué de la parte ecuestre del Ciclo de Grado Superior en Enseñanza y Animación Sociodeportiva (TSEAS).

16. Y entrena con su propio caballo porque sigue compitiendo…
Sí. Entreno con él todos los días, aproximadamente una hora. Lo tengo en Cizur. Hago dos días de salto con mi entrenador, Jesús González, y el resto sigo las pautas que me marca de forma individual. Del 15 de abril al 17, fuimos a la copa Mapfre a competir en salto, concretamente al Club Hípico La Galea.

17. En la actualidad, compite en salto y acumula varios títulos. Pero ha pasado por otras disciplinas…
Cuando tenía aproximadamente 10 años, empecé a montar más en serio en Zolina y también competía en doma. Pero por mi forma de ser y mi carácter, me gusta más el salto.

18. Para competir, los gastos también son altos…
Depende de dónde sea la competición y que nivel tenga: regional, nacional, internacional… Los concursos suelen durar entre un fin de semana los mas sencillos hasta una semana entera, en el caso de los más relevantes.

19. ¿Y qué cosas debe costearse?
Los gastos a tener en cuenta, además de un caballo con el que competir, son los desplazamientos, alojamiento, inscripciones, comida… Y todo ello hay que calcularlo tanto para los animales como para las personas, claro.

20. ¿Hasta qué punto las diferencias son importantes según la competición?
En un campeonato de España te puedes gastar entre 600 y 1.000 euros si sumas el viaje, el box donde duerme el caballo, la comida de los tres días, la inscripción a la prueba y el alojamiento. Y eso en un campeonato normal. Si vas a uno específico, por ejemplo, en Vejer de la Frontera, la cifra puede subir a 2.000 euros en un fin de semana. Y en uno internacional, como los que hay en Andalucía, Valencia, Barcelona, Madrid o Gijón, igual estamos hablando de 10.000 euros. Estos últimos son los que suelen tener una semana de duración. Además de los gastos propios de traslados y estancia, depende de las pruebas a las que te presentes. Competir a un nivel considerable es caro.

21. ¿Y en Navarra?
No tiene nada que ver. El domingo pasado fuimos a un campeonato en Añézcar donde los únicos gastos fueron los 15 euros de la inscripción, la gasolina del coche y un remolque con dos caballos, que serían otros 50 euros más. El mes pasado, por ejemplo, se hizo una fase en Cizur y, como tengo el caballo allí, todo me costó 15 euros. Los gastos además fluctúan según la federación a la que pertenezcas, las ayudas, los patrocinadores…

22. ¿Hasta qué punto los caballos que participan en estos torneos tienen precios accesibles?
Te puedo hablar de miles de euros o de 500. Pero para un caballo ganador, con buenos resultados, con salud y buena genética, si se necesita contar con buen presupuesto, como mínimo tres ceros… Eso sí, se puede llegar a gastar lo que se quiera.

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