Los Labubus nacieron en Asia como parte de una línea de accesorios y peluches inspirados en criaturas de fantasía. Con su silueta redondeada, colores llamativos y expresiones entrañables, han sabido abrirse un hueco en el mundo de las modas urbanas y el coleccionismo casual. Cada modelo tiene su propia personalidad: desde los clásicos de tonos pastel y ojos grandes, hasta versiones más atrevidas con purpurina, acabados metálicos o ediciones temáticas para fechas especiales.
En Navarra, su desembarco ha sido fulgurante. A principios de año solo podían encontrarse en contados establecimientos, pero con la llegada del verano su presencia se ha extendido a cualquier juguetería, tiendas asiáticas, comercios de golosinas y kioscos o tiendas multiprecio en centros comerciales. Los más exclusivos —con diseños limitados o inspirados en colaboraciones especiales— se reservan para tiendas especializadas, donde se agotan en cuestión de días.
El perfil de los compradores es sorprendentemente variado. Los más pequeños los adoran como juguetes y accesorios escolares; los adolescentes los incorporan a sus mochilas y fundas de móvil como elemento de estilo; y entre adultos ha crecido un grupo de coleccionistas que busca completar series enteras, intercambiando modelos raros en ferias y a través de redes sociales. Incluso hay quienes los utilizan como elementos decorativos en oficinas o coches, dando un toque simpático y original a su día a día.
Parte de su éxito reside en la versatilidad. Un Labubu puede ser un peluche de sobremesa, un colgante para llavero, un adorno para el retrovisor del coche o incluso el protagonista de una estantería dedicada exclusivamente a ellos. Algunos coleccionistas elaboran vitrinas con iluminación especial para exhibir sus piezas más valiosas, mientras que otros se dedican a buscar las ediciones “mistery box”, que solo se descubren al abrir la caja.
Este verano, los Labubus se han convertido en algo más que un simple accesorio: son un símbolo de diversión, ternura y moda. A cada paso por las calles navarras, en la playa o en las fiestas patronales, es fácil cruzarse con alguno, colgando de una mochila o luciendo en un llavero.
Y, por cómo avanza la tendencia, parece que seguirán acompañando a sus dueños mucho más allá de la temporada estival. De hecho, la primera tienda Labubu oficial de España acaba de abrir en Barcelona. Y por supuesto que ya hay colas de hasta cuatro horas. Una moda que deja claro que estamos ante un fenómeno pop imparable.













