Las luces parpadean levemente antes de cobrar toda su intensidad e iluminar la nueva tienda de la calle Capuchinos de Tudela. Esa evolución de la penumbra a la claridad también forma parte de la historia de Marisol León. Mientras recorre la estancia, su reflejo se multiplica en los espejos. En uno se ve joven, cuando la moda era su refugio y su manera de afirmarse ante el mundo. En otro, aparece la funcionaria interina del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) que soñaba con tejidos mientras cuadraba números. Y en el último, la mujer que hoy abre cada mañana las puertas de Casual-ity, su propio negocio en la capital ribera, convencida de que vestirse bien no es un gesto superficial, sino «una forma de reconciliarse con una misma».
«Comenzar el día con la ropa acertada puede mejorar tu ánimo en muchos sentidos», afirma Navarra Capital Marisol, quien a sus 53 años ha hecho realidad un proyecto que llevaba años madurando. Natural de Arguedas y afincada en Tudela desde hace más de dos décadas, estudió Empresariales en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y trabajó durante años en el Área de Contabilidad del SEPE. Pero, cuando se quedó en el paro, decidió que era el momento de dar un giro radical a su trayectoria profesional: «Siempre me había gustado la moda, tenía claro que quería dedicarme a ella, pero nunca encontraba la ocasión».
El pasado septiembre inauguró Casual-ity, una tienda de 120 metros cuadrados situada en el corazón de la ciudad. La casualidad, dice, le dio el empujón que necesitaba, de ahí el nombre de su proyecto. Encontró el local sola, después de recorrer la capital ribera buscando el espacio perfecto que encajara con su idea. «Tenía muy claro lo que quería y no iba a arriesgarme a que me hicieran cambiar de opinión», recuerda. El proyecto tomó forma poco a poco: reformas, búsqueda de proveedores, selección de marcas y, sobre todo, una propuesta muy definida de lo que quería ofrecer.

Casual-ity vende marcas extranjeras, principalmente italianas, francesas y holandesas.
Antes de iniciar esta aventura, Marisol cursó una formación de Asesoría de Imagen y Personal Shopper en la Universidad Camilo José Cela de Madrid, con el fin de poder acompañar a sus clientas más allá de la venta de ropa: «No se trata solo de comercializar prendas, sino de ayudar a cada mujer a sentirse cómoda con su cuerpo y segura con su estilo».
MARCAS INTERNACIONALES
Desde el principio, apostó por marcas con las que ya se identificaba como consumidora, la mayoría de ellas italianas, francesas y holandesas (Denny Rose, Eva Kayan, Esqualo, Goa Goa, Fracomina, Kocca, Nosecrets Milano o Summum). Así, todas estas corrientes estilísticas beben de su pasión por viajar y comparten una filosofía de «moda atemporal y de calidad», alejada del consumo rápido. «No incitan al cambio constante ni a la compra impulsiva. Son prendas que duran años, con cortes cuidados y tejidos buenos. Al final es una forma más sostenible de entender la moda», añade.
Esa selección, sin embargo, no fue sencilla. Muchas de las firmas con las que quería trabajar exigían exclusividad por localidad, lo que reducía sus opciones: «Me llevó mucho tiempo encontrar el catálogo adecuado, pero ahora puedo decir que la tienda refleja completamente mi visión de la moda», apunta. Entre sus favoritas están la italiana Denny Rose o la francesa Eva Kayan, de las que muchas clientas se vuelven fieles tras probarlas: «No las dejan porque son un acierto seguro, y eso afianza la estabilidad en las ventas».

La tienda, inaugurada el pasado 5 de septiembre, cuenta con 120 m2 y se ubica en la calle Capuchinos de Tudela.
En concreto, Casual-ity ofrece artículos de precios medios-altos, dirigidos a mujeres que «prefieren invertir en prendas duraderas». «Cuando era joven, no podía permitirme gastar mucho en ropa y recurría a la fast fashion. Pero cuando descubrí este estilo de moda, más selecta y con mejores cortes, pronto vi que me subía la autoestima. Sentía que todo me sentaba mejor y que reflejaba mi personalidad. Quiero que mis clientas experimenten lo mismo», atestigua.
Para ampliar su público, Marisol ha lanzado una página web desde la que vende sus productos y, en paralelo, gestiona personalmente las redes sociales de la marca: «Tudela es un mercado más limitado, por lo que Internet me ayuda a ampliar el alcance. No obstante, me gusta especialmente el trato directo, poder asesorar en persona y ver cómo una clienta sale sonriendo con un conjunto que le favorece».
A pesar de llevar pocos meses de andadura, el cambio de vida de nuestra protagonista ha sido profundo. «Pasar de la estabilidad administrativa a la incertidumbre del emprendimiento no ha sido fácil, pero la ilusión compensa el vértigo. Estoy haciendo algo que me gusta, con lo que llevaba mucho tiempo soñando y quiero disfrutarlo», concluye.













