La persiana está grafiteada -en negro mate, fat cap-. Y su leyenda se lee desde la acera de enfrente, en plena la calle Olite: "Una Cosa :) En proceso". Cuando Belén abre el local, ubicado a pocos metros de la parroquia San Francisco Javier, varios transeúntes se detienen a mirar el escaparate. Cajas llenas de abrigos de pelo, pilas de libros, unas escaleras rosas, muebles vintage... Dentro todavía huele a pintura, pero la dueña asegura que pronto el aroma predominante será el del vermú, ya que este viernes inaugura la tienda por todo lo alto.
Belén Aguirre, de 37 años y natural de Tafalla, es maquilladora de formación, pero a lo largo de su carrera también se ha dedicado a la moda, el marketing y la comunicación. Por esa razón, evita encasillarse o, mejor dicho, abraza por igual todas esas facetas. Es más, se define como "una tía que hace cosas". Es precisamente ese espíritu creativo y versátil lo que da sentido a su nuevo proyecto: una librería, que también es una tienda de ropa de segunda mano y un espacio cultural.

El local, ubicado en la calle Olite de la capital navarra, abre sus puertas este viernes.
"Cuando volví de Barcelona y dejé de maquillar, fue un poco crisis. Entonces pensé: ¿Qué es la segunda cosa que más te gusta en el mundo? Leer. Los libros. Soy una rata de biblioteca", explica Belén nada más atender a un repartidor que le entrega un lote de libros de Antonio Machado. "Aparte de poder leer todo lo que quiera, me gusta el ambiente, el comercio pequeño, trabajar de cara al público, asesorar", agrega.
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Otro de los motivos que llevan a la tafallesa a emprender es su intención de acercar al público prendas de segunda mano más especiales. El componente curatorial de Una Cosa es muy importante para ella y lo extiende tanto a los libros como a la ropa. Chaquetas de Armani, tocados Art Decó, un guion de Eloy de la Iglesia que nunca llegó a ver la luz...
Pero Belén no habla de "conseguir o traer" una prenda, sino de "cazarla". "Como consumidora habitual de vintage, casi todo mi armario es ropa de segunda mano y lo que más cuesta encontrar son cosas básicas o prendas de lujo. Me gusta apostar por prendas que no son tan deportivas. Me flipa la sastrería. Me flipa la costura de los años 50, 60, 70. Me flipan las prendas de piel", remarca.
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La tafallesa no ha contado con referencias a la hora de diseñar su negocio: "El concepto de librería - tienda de ropa de segunda mano "es un modelo que, en principio, no se ha unido en otras partes. Pero engloba cosas que para mí significan lo mismo. A la hora de materializarlo y de diseñar un plan de viabilidad, no hay otro negocio con el que hacer una comparativa".

Además de vender libros y ropa de segunda mano, esta emprendedora quiere que Una Cosa sea un espacio cultural vivo.
Aun así, ha decidido lanzarse a la aventura. Una travesía llena de baches, pero en la que se ha sentido acompañada en todo el proceso. "¡Viva ponerte en manos de las demás! (...) Una Cosa no sería Una Cosa sin mis amigas, no me han dejado sola en ningún momento. Aquí ha venido peña a pintar, a barrer, a limpiar, a decorar, a poner estanterías, a todo", ensalza.
La esencia de Una Cosa, que Belén reivindica, es la de un proyecto comunitario. Por eso, su objetivo es que se convierta en un punto de encuentro, en un nuevo núcleo cultural: "Quiero que pasen cosas, quiero revolver, que es lo que mejor se me da en la vida".
