La llamaban «la loca del pueblo». Nadie sabía muy bien por qué había elegido permanecer en ese rincón olvidado, al borde de la carretera. Vestía con ropa despareja, siempre manchada de pintura, y hablaba sola mientras contemplaba inquieta el edificio abandonado que había convertido en lienzo. Al principio trazaba manchas de color sin forma, simples garabatos abstractos que los vecinos miraban con desdén o burla. Lo que no adivinaban era que esa «loca del pueblo» pronto se convertiría en toda una artista, y que sus obras llegarían incluso a París.
Hoy tiene 75 años, es toledana y se llama María Ángeles Fernández, aunque pocos la conocen por su nombre. La mayoría suele identificarla por su apodo: La Pinturitas de Arguedas. ¿Por qué? Bueno, aunque el mote encaja con su profesión, lo cierto es que comenzaron a llamarla así a causa del extravagante maquillaje con el que solía cubrir su rostro. Dicen que comenzó a pintar a modo de resistencia o terapia, como quien se aferra a un hilo invisible para no caer del todo, y que aprendió de manera autodidacta. Hace décadas, escogió un restaurante abandonado para volcar en sus paredes su mundo interior. Desde entonces, su mural ha ido expandiéndose en un torbellino visual.
DE ARGUEDAS A PARÍS
Fue el fotógrafo francés Hervé Couton quien se encargó de dar a conocer el arte de María Ángeles. Pasaba por Arguedas «por casualidad» y enseguida quedó cautivado con el estallido de color que brotaba de aquellas paredes en ruinas. Así, año tras año, Couton acudía a aquel punto exacto del mapa para contemplar cómo evolucionaba la obra.

María Ángeles pintó la fachada de un restaurante abandonado en Arguedas durante más de una década.
Durante la pandemia, la artista tuvo que alejarse de su pared. Así que comenzó a pintar en su propia casa, sobre pequeños paneles de madera o papel. Sus dibujos revelan un universo caótico y fascinante, repleto de manos, bocas, máscaras, animales, frases y signos. La escena atrapa a espectadores de aquí y de allá en un extraño hechizo.
Su trayectoria como artista dio un salto el pasado 2022, cuando inauguró su obra pictórica en la Galerie Du Moineau Écarlate de París. La exposición, a la que bautizó como Borra todo con blanco, mostró durante más de dos meses sus últimas creaciones, junto con fotografías de Couton que ilustraban el proceso creativo.
EL ARTE COMO TERAPIA
Casada y madre de tres hijos, nuestra artista ha experimentado ciertos episodios de «agitación emocional» a lo largo de su vida que también ha plasmado de alguna manera en sus creaciones. De hecho, a raíz de estas circunstancias, su hijo más pequeño fue puesto bajo custodia de los servicios sociales. Quizá por motivos como este, María Ángeles siempre ha encontrado en la pintura un refugio íntimo y poderoso, una vía de escape y también de reconstrucción personal.

María Ángeles expuso su obra el pasado 2022 en la Galerie Du Moineau Écarlate de París.
Lo que está claro es que, a través del arte, ha logrado canalizar sus emociones más profundas, convirtiendo el dolor y la incertidumbre en formas, colores y texturas. Su obra, marcada por una una narrativa casi confesional, refleja no solo sus vivencias personales, sino también una búsqueda constante de redención y entendimiento. Para ella, pintar no es solo crear, es sobrevivir.
Lo último que se sabe de La Pinturitas de Arguedas es que actualmente reside en Montauban, en una asociación fundada en 2015 que lleva su propio nombre: Les Amis de La Pinturitas D’Arguedas (Los Amigos de La Pinturitas de Arguedas). Además de velar por preservar y difundir su legado artístico, la entidad también le proporciona un espacio de pertenencia y reconocimiento que durante años le fue esquivo. Aunque alejada físicamente de Arguedas, su espíritu creativo sigue firmemente arraigado al pueblo navarro donde comprendió que la verdadera libertad se encuentra entre pinceles.













