Nacieron el mismo día, en la misma ciudad y en el mismo año. El 6 de agosto de 2000, Pamplona se convirtió en el hogar de Juan Goyache e Iñigo Idoate, dos bebés a los que el tiempo convertiría en amigos y socios. Se conocieron en las aulas del colegio Liceo Monjardín y pronto descubrieron que compartían mucho más que una fecha en el calendario: una pasión por la naturaleza y los deportes de aventura.
«Siempre bromeábamos con que éramos hermanos separados. Hacíamos slackline, descenso, surf en Zarautz, íbamos en bici a San Cristóbal… Hemos vivido de todo juntos, compartimos un mismo estilo de vida y eso nos unió muchísimo», relata el primero a Capital Sport.
Tras el colegio, sus caminos se separaron. Juan estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra, mientras que Idoate optó por Ingeniería Informática en la Universidad Pública de Navarra (UPNA). Sin embargo, aquella aparente distancia terminó convirtiéndose en una de las fortalezas de su proyecto. «Lo que a mí me falta lo tiene Juan y viceversa. Nos complementamos muy bien», añade Iñigo.
Mientras el primero desarrollaba una carrera ligada a la fotografía y los vídeos de deportes de montaña, trabajando para marcas como Red Bull o Fixe y recorriendo países como México, Noruega, Vietnam o Japón, el segundo alimentaba desde Pamplona una inquietud emprendedora que venía de lejos: «Cuando iba a Primaria, vendía guantes de bicicleta. Más tarde empecé a comercializar productos por internet y lancé una empresa de gestión de personal para restaurantes». Aquel proyecto empresarial, llamado Rewait, no prosperó como esperaba, pero le dejó una valiosa experiencia. Después de trabajar en varias compañías navarras y tomarse un año de reflexión, Iñigo encontró una nueva oportunidad en un sector que conocía bien: los deportes de aventura.
«Detecté una tendencia muy clara. Mucha gente presume de sus chaquetas o material técnico de grandes marcas, pero utiliza accesorios genéricos que no representan su identidad como deportistas. Ahí es precisamente donde vi un hueco», desgrana. Así, la idea era sencilla, pero ambiciosa, crear una firma de accesorios para actividades al aire libre, que la gente estuviera orgullosa de utilizar y mostrar.

Su producto estrella es una mochila estanca de veinte litros con dos correas incorporadas.
Cuando el proyecto todavía estaba tomando forma y comenzaban a llegar las primeras muestras, Iñigo pensó en la persona que podía ayudarle a darle vida: «Me pregunté cómo iba a conseguir que todo aquello se viera bien y Juan se me vino a la cabeza». A principios de 2026, le presentó la idea. La respuesta fue inmediata. «Encajaba completamente con mi forma de ver el mundo. Norflow nos ha vuelto a unir», reconoce Juan.
Desde entonces, ambos trabajan codo con codo en una marca que aspira a ser algo más que una tienda online. «No queremos limitarnos a vender, sino que pretendemos construir una comunidad», afirman. De ahí que Norflow se presente como un club: «La idea es que la gente se sienta orgullosa de llevar nuestros productos y de formar parte de algo».
La filosofía de Norflow pasa por reunir bajo un mismo paraguas a personas que practican disciplinas muy distintas, pero comparten una misma conexión con la naturaleza. «No buscamos ser una marca de esquí, ni de surf, ni de escalada. Queremos juntar en el mismo sitio a perfiles muy dispares», remarca Juan.
La firma acaba de lanzar sus dos primeros productos: una camiseta y una mochila estanca de 20 litros, concebida como el auténtico buque insignia de la compañía. El desarrollo de cada artículo requiere varios meses de trabajo, desde el análisis de productos de la competencia hasta la selección de proveedores y las pruebas sobre el terreno. «Nosotros practicamos estos deportes y eso nos permite evaluar los productos desde la experiencia real. La mochila la voy a utilizar en todos mis viajes porque sé que funciona y que es fiable», puntualizan. Entre sus características diferenciales destacan los dos tirantes tipo mochila, frente a la tradicional correa diagonal de la mayoría de bolsas estancas, así como su resistencia al agua certificada con protección IPX6.

La firma navarra también ha sacado a la venta camisetas y ya trabaja en el próximo lanzamiento de cara a septiembre.
La búsqueda de la simplicidad también forma parte de la propuesta. «No queremos que la gente se equivoque eligiendo. Hemos estudiado distintos tamaños y creemos que 20 litros es la opción más versátil para la mayoría de usuarios. Preferimos ofrecer una solución que funcione para casi todo el mundo», hace hincapié Iñigo. Por ahora, Norflow vende exclusivamente online, aunque los fundadores quieren mantener contacto directo con muchos de sus clientes, especialmente en la zona de Pamplona. De hecho, cada pedido incluye una nota personalizada con una recomendación de aventura cerca del lugar de residencia del comprador.
Además, la ambición de ambos va mucho más allá de una mochila o una camiseta. Sueñan con organizar eventos, crear una comunidad sólida y colaborar con deportistas y aventureros. «Ojalá algún día podamos patrocinar a alguien para que se vaya a la Antártida con nuestros productos», imagina Juan. El camino acaba de empezar, pero ya tienen claro cuál será el ritmo de crecimiento. «La idea es lanzar un producto por estación, recoger todo el feedback posible y seguir mejorando», concluye Iñigo.












