Una fotografía bastó para que David De La Peña supiera que quería conocer a Maitane Huici. Él vivía en Madrid; ella, en Pamplona. Hace más de dos décadas, una amiga en común hizo de improvisada celestina y aquella imagen fue el principio de una relación que sobrevivió a cientos de kilómetros de distancia hasta que, hace diez años, la capital navarra terminó imponiéndose a la española.
«Madrid es una ciudad increíble en muchos aspectos, pero la calidad de vida que te da Pamplona es indiscutible», resume David, de 38 años y que dejó atrás su ciudad para construir un proyecto de vida junto a Maitane. Hoy son padres de Alicia, de cinco años, y Daniel, de dos, y están a punto de sumar un nuevo miembro a la familia: Pampixel, un espacio de ocio interactivo inspirado en el popular juego de ‘El suelo es lava’ que abrirá sus puertas en el número 9 de la avenida Zaragoza de Pamplona a finales de julio.
La idea llevaba tiempo rondando la cabeza de David. Electricista especializado en trabajos de alta tensión, torres eléctricas y centros de transformación, siempre había sentido la inquietud de emprender. Sin embargo, fue el nacimiento de sus hijos el que terminó de cambiar sus prioridades: «Con la primera ya vi que mi trabajo era un poco incompatible con la vida familiar. Cuando nació el pequeño, pedí una excedencia para cuidarlo porque se ponía enfermo continuamente en la guardería. Fueron esos dos años de parón los que nos hicieron plantearnos seriamente la posibilidad de montar algo».
No sabían todavía qué negocio querían abrir, pero sí tenían claro que Pamplona necesitaba ampliar su oferta de ocio. «Tenemos un par de boleras, algunos escape rooms, algún laser tag… y poco más», apunta. Entonces descubrieron un formato que acababa de aterrizar en las grandes ciudades españolas: salas interactivas donde el suelo cambia constantemente de color y obliga a los jugadores a esquivar la «lava», sumar puntos y competir entre ellos. «Pensamos que podía encajar muy bien aquí y nos dijimos: ahora o nunca». Así nació Pampixel.
MÁS DE 3.000 JUEGOS
La pareja ha pasado los dos últimos años entregada casi por completo a convertir esa idea en realidad. Han buscado el local, creado la empresa y acondicionado ellos mismos prácticamente todo el espacio: desde los suelos y las paredes hasta el mostrador y la instalación del juego. El resultado es una sala de entre 30 y 40 metros cuadrados dentro de un local de 80, preparada para que jueguen entre dos y ocho personas a cualquiera de las más de 3.000 modalidades disponibles.

El madrileño, de 38 años, ha trabajado durante décadas como electricista especializado en trabajos de alta tensión.
La más conocida reproduce el clásico ‘El suelo es lava’: las zonas rojas se desplazan de forma impredecible mientras los participantes deben refugiarse en las verdes y recoger los puntos azules que aparecen repartidos por la sala. Otras modalidades enfrentan a equipos por colores o adaptan el ritmo para que también puedan disfrutar los más pequeños.
Aunque sus propios hijos ya juegan sin problemas, David insiste en que el público al que realmente aspiran es mucho más amplio: «La gente ve las luces y piensa que es algo infantil, pero nosotros lo enfocamos sobre todo a cuadrillas de amigos, compañeros de trabajo o familias. Es un plan para ir a cenar y después venir a echar unas partidas. Al final, cuanto más gente participa, más pique hay».
La actividad funcionará exclusivamente con reserva previa a través de internet y, aunque en un primer momento no organizarán cumpleaños ni eventos privados, es un servicio que esperan incorporar más adelante. «Primero queremos arrancar bien y luego ir creciendo», apunta Maitane, profesora de Educación Infantil.
Después de tantos meses de trabajo, ambos confían en que Pampixel se haga un hueco en la oferta de ocio de Pamplona. Y David ya piensa incluso más allá: «Tengo muchas ideas que son compatibles con este proyecto. Después de tanto tiempo, me emociona muchísimo ver que algo que solo estaba en mi cabeza se hace realidad. Está siendo un proceso muy bonito».













