El viento silba y sacude con fuerza las espinosas hojas de los cardos. A pocos metros, el río Ebro traza su curso en paralelo a Azagra, convertido en un pasillo natural que se cuela junto a las más de 30 hectáreas de cultivo de la familia Murgui. Las manos de sus antecesores ya trabajaban esas tierras con mimo y, con el paso del tiempo, los cultivos se convirtieron en escuela generación tras generación.
Manolo y Fernando se iniciaron en el oficio siendo apenas adolescentes y continuaron con el negocio de su padre vendiendo sus productos directamente del campo a fábricas de la zona. Ahora, sus hijos, Roberto y Jorge, de 26 y 23 años respectivamente, se han unido a Murguialday, la empresa familiar que cuenta con unos catorce empleados. Una compañía en la que aún trabajan sus cuatro progenitores.
Los dos jóvenes estudiaron Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Navarra, y Roberto después permaneció durante más de dos años en el sector de la banca. Pero, en junio de 2025, cuando Jorge se graduó, los primos tuvieron claro que su futuro estaba en Azagra. «Desde pequeños hemos trabajado cada verano en el campo, siempre nos ha gustado. Y eso, unido a factores como el poder estar cerca de nuestra familia, nos llevó a aceptar la oportunidad de formar parte del proyecto y poder hacer algo para nosotros mismos y para los nuestros», explica Roberto a Navarra Capital.

La firma vende sus productos en supermercados y grandes superficies de Navarra, País Vasco, La Rioja, Cantabria, Burgos y Madrid.
Murguialday, bautizada así en honor al apellido original de la familia, es una planta de procesado y envasado de productos hortofrutícolas que cuenta con tres naves en el polígono La Landa de Azagra (en total, las instalaciones suman más de 3.500 metros cuadrados). Hasta ahora, su actividad se centraba en la venta a la industria de una gran variedad de cultivos como cardo, acelga, borraja, alcachofa, brócoli, romanescu, pera conferencia o ciruela claudia. Sin embargo, con la entrada de la tercera generación, han apostado por cubrir todas las etapas del proceso y convertirse también en envasadores en fresco, comercializadores y distribuidores.
«No hemos cambiado el método de negocio, solo lo hemos ramificado. Ahora nos dirigimos también al sector retail y Horeca con formatos como unidad, bandeja, al vacío y IV gama. Nosotros controlamos desde que se planta la semilla hasta que el paquete sale listo para cocinar. Estamos intentando generar una marca propia con el objetivo de facilitar la vida al consumidor con productos ya pelados, formatos más cómodos, y dando valor al kilómetro cero», detalla Jorge. «Intentamos que todo lo que produzcamos sea bajo nuestro paraguas. Queremos conseguir una producción integrada y ser capaces de prescindir de intermediarios. Estamos muy agradecidos por la confianza que nos han demostrado nuestros clientes y esperamos poder seguir cultivando esas relaciones», apostilla su primo.
Durante su primer año de trayectoria, han apostado por la transformación integral de la producción del cardo y la acelga, mientras que los demás cultivos se siguen transportando a otras fábricas, congeladoras o conserveras. Así, la venta directa ya ha llegado a supermercados y grandes superficies de Navarra, País Vasco, La Rioja, Cantabria, Burgos y Madrid. «Es todo un logro, ya que el cardo es un producto muy local, no se conoce mucho fuera de esta zona. Los que comen cardo en Madrid seguro que son de Navarra», aseguran entre risas tras concretar que la compañía produce unos dos millones de kilos de cardo al año.
TRANSFORMACIÓN DEL RESTO DE CULTIVOS
De cara al futuro, los azagreses aspiran a replicar el sistema de transformación integral al resto de sus cultivos. Además, están en proceso de conseguir la certificación GlobalG.A.P., que avala las buenas prácticas agrícolas y de calidad.

La empresa cuenta con catorce empleados en sus instalaciones, que suman 2.000 m2 en Azagra.
«La clave es adaptarse a las tendencias del mercado, pero siempre intentando mantener la trazabilidad, la producción, la plantilla y el control del producto. A su vez, es importante tener claras las preferencias del consumidor. Las personas de veinte años ya no compran un cardo al natural, lo quieren limpio y listo para cocinar. Del mismo modo, las familias no consumen tanta cantidad. Nuestro cardo preparado dura unos diez días si se mantiene entre 1 y 4 grados», desgrana Jorge.
Apenas quince días antes de que culmine la campaña del cardo, el balance del primer año ha sido bueno: «Lo más importante para nosotros era mantener la calidad y no fallar en los pedidos. Conseguir eso en el primer año es complicado, pero hemos invertido en maquinaria para mejorar procesos y estamos satisfechos».
Por su parte, Roberto se muestra orgulloso de su decisión de sustituir la banca por el campo: «Este cambio de rumbo fue un choque para mucha gente, hay muchas salidas más obvias al estudiar ADE, pero nosotros teníamos claro que queríamos seguir con el negocio familiar. Donde todo el mundo ve dificultades, vislumbramos muchas ventajas y oportunidades. Si te profesionalizas, defiendes tus diferencias y aplicas lo aprendido, es un sector muy envejecido y sin relevo, así que podemos encontrar nuestro hueco».

Murguialday se dirige al sector retail y Horeca con formatos como unidad, bandeja, al vacío y IV gama.
En esta línea, Jorge reconoce que mucha gente ve como algo negativo el hecho de trabajar con la familia «por las asperezas internas que puede generar». Pero sostiene que es «un gusto poder compartir el día a día con alguien con quien te has criado y que tiene una visión de negocio similar»: «Todo el trabajo se queda en la familia y es bonito continuar con lo que nos han inculcado nuestros padres».










