sábado, 27 junio 2026

Los mejores miradores para ver el atardecer en Navarra

Contemplar el ocaso desde un espectacular mirador puede resultar un plan inmejorable para los días soleados que ofrece la primavera. Bien solo, o dulcemente acompañado. En este Vanity Capital mostramos algunos de los balcones naturales más bellos de Navarra.


Pamplona - 25 febrero, 2026 - 00:09

De izquierda a derecha, y de arriba a abajo: Balcón de Pilatos, Mirador de Iso, Mirador Barranco de Peñalén, Mirador de Caballo Blanco y Mirador de Lazkua. (Fotos: cedidas / Minube)

Cuando el sol atraviesa el plano del horizonte y pasa del hemisferio visible al no visible se produce el ocaso. Un momento mágico digno de inmortalizar. Es este instante el que buscan admirar miles de personas, y qué mejor que hacerlo desde un mirador con vistas privilegiadas a los diferentes ecosistemas que conviven en Navarra.

Por ello, en el siguiente Vanity Capital desvelamos de la mano de Minube, plataforma especializada en viajes, los mejores miradores para apreciar el atardecer navarro. Un remate perfecto para tus escapadas a la naturaleza, que puedes acompañar con una visita a esos merenderos donde poder hacer una barbacoa en invierno, otoño o primavera (siempre que se cumpla la normativa vigente en cada época del año); con un recorrido por una de esas cimas ideales para tus aventuras familiares; con un paseo por nacederos donde dejar atrás los problemas mientras escuchas el murmullo del agua; con una caminata por alguno de los paraísos desconocidos de la Comunidad foral

BALCÓN DE PILATOS

Un mirador de vértigo. También conocido como Balcón de Ubaba, está situado en el Parque Natural de Urbasa-Andía. Dispone de una caída de 300 metros y ofrece impresionantes vistas panorámicas del valle de las Améscoas y la singular cascada del nacedero del Urederra. El acantilado sirve también de refugio para una colonia de buitres que sobrevuelan el paraje continuamente, como asegura un usuario el lugar «es perfecto para los amantes de las aves». Y las vistas son «inigualables», garantiza.

MIRADORES DE UJUÉ

Si se asciende desde Murillo el Fruto hacia Ujué por la sierra del mismo nombre, a través de la carretera NA-5311, el recorrido regala dos paradas panorámicas de gran belleza antes de alcanzar el casco medieval. El primero de los miradores aparece a la derecha de la calzada. Se trata de una pequeña explanada junto a la carretera que ofrece una imagen privilegiada de Ujué, con su perfil de pueblo medieval recortado en lo alto de la colina y la iglesia-fortaleza de Santa María dominando el paisaje. Es una de esas estampas que permiten comprender, de un solo vistazo, el carácter histórico y defensivo de la localidad.

Un poco más arriba, a la izquierda, se encuentra el segundo mirador, integrado en la Ruta del Vino de Navarra. Desde este punto la perspectiva se abre hacia la Zona Media, con un paisaje de vegetación mediterránea y suaves relieves. En días despejados se distinguen varias localidades de la comarca y la laguna de Pitillas, uno de los humedales más importantes de Navarra. Dos balcones naturales que convierten la subida a Ujué en una experiencia paisajística en sí misma.

MIRADOR DE LA KRUTXEA

Situado en pleno Pirineo navarro, el mirador de la Krutxea es uno de esos balcones naturales que regalan una panorámica amplia y limpia de las grandes cumbres del entorno. El acceso puede realizarse a través de una ruta circular de cerca de 13 kilómetros que se adentra en la conocida ruta de Gartxot, atraviesa los montes de Izalzu y Ochagavía y bordea el pequeño valle de Artoleta.

Desde la Krutxea, la mirada se pierde en el horizonte montañoso, donde destacan picos emblemáticos como el Ori (2.017 metros), el Anie (2.507 metros), el Petrechema (2.371 metros) y la Mesa de los Tres Reyes (2.428 metros). La sensación de amplitud y silencio convierte este punto en un lugar privilegiado para detenerse y contemplar el paisaje pirenaico en toda su magnitud.

MIRADOR DE ISO

Desde este balcón se pueden obtener «las mejores vistas de la reina de las foces navarras», afirma un turista. El mirador, que parece suspendido en el aire, ofrece una espectacular panorámica de la Foz de Arbayún. A diferencia de la Foz de Lumbier, esta garganta no puede recorrerse por su interior, por lo que el Mirador Iso ofrece la mayor perspectiva del lugar. Seis kilómetros de paredes verticales con más de 100 metros de altitud que discurren junto al río Salazar han hecho de ella un auténtico paraíso para todos las especies vegetales y animales que la habitan: buitres leonados, quebrantahuesos, águila real, jabalíes, corzos, gato montés… Es por ello que ha sido nombrada Reserva Natural y Zona de Especial Protección de las Aves. ¡No se olviden los prismáticos!

MIRADOR BARRANCO DE PEÑALÉN

Un lugar con historia. Conocido como el barranco del Rey, porque aquí fue asesinado (despeñado) el rey Navarro Sancho Garcés IV. Desde el mirador se divisan, en días claros, terrenos de las Bardenas Reales, Villafranca, Marcilla e incluso por el norte, las cumbres nevadas de los Pirineos. Está situado a 7 km de Funes, municipio de unos 2.500 habitantes, y un viajero define este observador como «un impresionante rincón de la ribera Navarra». Al pie del Barranco, que tiene una caída de 392 metros, funden sus aguas los ríos Arga y Aragón, creando un ecosistema ideal «no solo por el paisaje, sino también por la paz y tranquilidad del lugar, y la magia que lo envuelve», relatan desde la web.

MIRADOR DEL MONTE EZKABA

Si no quieres desplazarte lejos de Pamplona, siempre está la opción de ir al monte Ezkaba y parar en la zona de estacionamiento que se encuentra durante la subida al fuerte de San Cristóbal a un lado de la carretera. Desde allí podrás disfrutar de una estampa única de Pamplona, especialmente bonita cuando la noche hace acto de presencia.

MIRADOR DEL CABALLO BLANCO

«Imprescindible si visitas la ciudad», elevado sobre el Baluarte del Redín y final de los restos medievales de Pamplona. Se trata de un amplio balcón desde el que se observa el horizonte en un radio de 180º, destacándose la vista norte de la ciudad: el río Arga, los barrios de la Rochapea y la Chantrea, y el Paseo Ronda. «Las vistas son magníficas. Merece la pena sentarse a disfrutar de las montañas que rodean la ciudad y observar las impresionantes fortificaciones que rodeaban la villa», señala un viajero.

MIRADOR DE LAZKUA

Se trata de un balcón con vistas panorámicas al valle de Allín, a la Sierra de Lóquiz, al monte Belástegui, Montejurra…. Tras media hora de caminata mediante un sendero sencillo y señalizado desde el pueblo de Eraul, se encuentra un saliente cortado de manera natural en un paredón calizo, «no apto para los que padezcan de vértigo», confiesa un senderista. Las paredes de este lugar son «ideales» para los amantes de la escala y, también, para los domingueros, ya que está catalogado por sus visitantes como «una sencilla excursión y uno de los miradores más espectaculares de Navarra».

MIRADOR DEL CORAZÓN DE JESÚS

Desde este mirador, donde se encuentra el monumento del Corazón de Jesús conocido como El Cristo de Tudela, se observa la parte más representativa de la ciudad, desde la que se ve La Mejana, zona de huertos de cultivo, y el «imponente» paso del río Ebro por la ciudad. El Monumento al Sagrado Corazón de Jesús de Tudela​ fue construido en honor a Jesús de Nazaret, erigido a modo de faro espiritual en lo alto del Cerro del Castillo, desde el que extiende su protección a la ciudad y a toda la comarca. Se ubicó sobre lo que fue torreón principal del viejo Castillo de Tudela y, posteriormente, Ermita de Santa Bárbara. El Corazón de Jesús tiene su contrapunto al otro lado de la ciudad con la estatua dedicada al Corazón de María.

MIRADOR LARRA-BELAGUA

«¡Maravilloso!», ubicado a 17 kilómetros de Isaba (por la carretera NA-137), en el puerto de Belagua, el mirador de Larra-Belagua se sitúa justamente debajo del antiguo refugio-cuartel militar de Yeguaceros. Ofrece «unas vistas para coger aire» de la riqueza natural del Pirineo, valle de Belagua, la Reserva Integral de Aztaparreta, las montañas pirenaicas y parte de la Reserva Natural de Larra. «Un deleite para los sentidos», aseveran.

MIRADOR DE BAZTAN

Para obtener una panorámica «idílica» del paisaje que ha dado fama al valle del Baztan, resulta indiscutible estacionar en el Mirador de Ziga. Dispone de una balconada enfocada hacia el gran vacío en la que es muy habitual hacer las fotos de familia o cuadrilla. Desde esta pequeña balconada se pueden ver al oeste los montes Legate y Alkurruntz, al noreste las cimas de Gorramendi, Otanarte y Gorramakil, al este Auza y el monte Ezkaldo en un primer plano más cercano.

MIRADOR DE ZAMARIAIN

Este saliente es uno de los mayores reclamos turísticos del valle de Aezkoa. Llegar hasta la «roca suspendida», tal y como lo define una usuaria, resulta sencillo, ya que está perfectamente señalizado comenzando desde la pequeña localidad de Garayoa. «Es uno de los lugares más famosos e increíbles de Navarra desde donde admirar la belleza de este mirador natural», apunta un internauta.

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