martes, 19 noviembre 2019

Lourdes Goicoechea, cuatro años de penitencia política

Vivía tranquilamente asesorando a empresas y, aunque se resistió, desembarcó en la política en el peor momento posible, cuando “todo estalló” con la llegada de la crisis. Además, se vio envuelta en un oscuro episodio al que todavía no ha encontrado explicación y que le afectó profundamente. Ahora, de vuelta en su despacho, saborea más que nunca el sosiego.

Miguel Bidegain
Pamplona - 9 noviembre, 2019

Lourdes Goicoechea se dedica al asesoramiento integral de empresas.

Es de Olazagutia -aunque nació en Tolosa “por casualidad”-. Allí fue a la escuela y estudió hasta 4º de bachiller. Con 14 años llegó a Pamplona para incorporarse al colegio del Santo Ángel y ya se quedó en la capital. Pasó por la Escuela de Empresariales “y haciendo 4º, la víspera del primer examen, me caí en la calle Curia y me rompí la pierna, una rotura terrorífica, me pegué cinco meses escayolada sin moverme”. Cuando Lourdes Goicoechea fue a anular las convocatorias en la Escuela, le dijeron que Cinfa ofrecía un empleo “Me presenté y me cogieron, igual sin el accidente no lo hubiese tenido. Estudié y trabajé a la vez. Y como mientras la Universidad de Navarra había puesto la licenciatura en Económicas, acabé allí, siendo ya mayor”.

Goicoechea, ante su mesa de trabajo.

Tras año y medio en Cinfa, su gerente se fue a Copeleche y le propuso que le acompañara. La empresa vivía una etapa convulsa, con un futuro incierto, por lo que Lourdes Goicoechea optó un tiempo después por irse a Escocia para aprender el idioma. Ocho meses más tarde, regresó y le contrataron en una consultoría empresarial.

Después, cuando se casó y nació su primer hijo, abrió su propio despacho. “Quería tener muchos hijos. De hecho, tuve cuatro en 37 meses. Eso, trabajando por cuenta ajena, no sé si hubiera sido posible”. La habitual pregunta que se hace a las mujeres sobre cómo compaginan la vida laboral y familiar es, en este caso, obligada: “He compaginado todo, estudios con trabajo, trabajo con hijos, con vida social…” ¿Y cómo lo ha logrado? Su respuesta es sorprendente. “Me ha ayudado que duermo muy poco. Bueno, y mi marido me ha apoyado mucho”. Nos explica que el local en el que se encuentra su reducido despacho acoge también el estudio de arquitectura de su esposo. “Es una prolongación de nuestra casa. Si tenías que venir un sábado a trabajar, te traías a los críos”.

LA POLÍTICA LE RECLAMA

En esas estaba cuando recibió una llamada de Yolanda Barcina, proponiéndole formar parte de su lista al Ayuntamiento de Pamplona en las elecciones de 2007. “Ni se me había pasado por la cabeza el tema político y le dije que no, que nada. A partir de eso fuimos teniendo más relación. La gente dice que éramos muy amigas y no era así. Nos conocíamos por la edad y porque nuestros maridos eran arquitectos. El suyo hizo este estudio. Luego me pidió que colaborara en su programa económico y le ayudé, pero siempre le advertía que no me iba a meter en política”.

“He compaginado todo: estudios con trabajo, trabajo con hijos, con vida social… Me ha ayudado que duermo muy poco”.

Pero se metió. “En 2009 tuve una perforación del colon y casi me voy. Pero cuando llegué donde San Pedro, me dijo:  ‘Tienes cuatro niños pequeños, vuelve con ellos, pero te voy a poner una penitencia: cuatro años en la política'”. Se ríe y añade que “ha compensado seguir aquí, verles crecer…”.

Fue en julio de 2011 cuando finalmente accedió al cargo de consejera de Desarrollo Rural, Industria, Empleo y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra. Casi un año después fue nombrada vicepresidenta primera con la consejería de Economía y Hacienda a su cargo, además de la de Empleo e Industria. Y entonces “estalló todo”.

A pesar de su dura experiencia, guarda un buen recuerdo de su paso por la política.

Llegó la crisis con una fuerza brutal y consecuencias como el recorte en un 25 % del presupuesto de Navarra. Al mismo tiempo, “saltó lo de Volkswagen, el Estado nos reclamaba 1.513 millones por el IVA que devolvió a la multinacional entre 2007 y 2011″… “Pasamos de ingresar 35-40 millones al mes de Volkswagen a tener que devolver 27, 23… Para 2013, Hacienda me dio un presupuesto de ingresos por IVA de 474 millones de euros y recaudamos 272”.

Añade una larga lista de desastres porque no había un sector que diera satisfacciones, incluidos los clubes deportivos, con Osasuna a la cabeza, en riesgo de desaparecer. No había dinero para nada. Venían a pedirte y tenías que decirles que no, que no y que no. Además, con una presión mediática inaguantable, todo se magnificaba… Había compromisos pendientes a los que no se podía hacer frente, las ayudas a la inversión, por ejemplo. La gestión fue muy, muy difícil”.

“No había dinero para nada, venían a pedirte y tenías que decirles que no que no y que no. Además con una presión mediática inaguantable”.

A eso hay que sumar las dificultades derivadas de la minoría parlamentaria del Gobierno tras romperse la coalición con los socialistas, o el tener a la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) “siempre encima”. “Teníamos un riesgo mayor que cualquier otra comunidad porque, con nuestra foralidad, yo debía ser mucho más estricta en el cumplimiento de nuestras obligaciones. De hecho, fuimos los únicos que lo hicimos en el gasto, el déficit y el endeudamiento. ¡Es que no podíamos permitir que nos entraran a controlar!”.

Al final “conseguimos enderezar el barco en una tempestad que te zarandeaba por todos los lados”, y ahora disfruta con algunos de los logros conseguidos: “El domingo fui a ver a Osasuna, está en Primera, jugando bien, y pensaba que había colaborado un poco a que saliera adelante, como Sunsundegui, que visité el otro día y donde conseguimos con dirección y trabajadores encauzar el tema y mantener una empresa muy importante para la zona”.

Admite que “nos equivocamos, seguramente muchas veces”, y que “tal vez yo no estaba del todo preparada para ese puesto”. Pero opina que “esa ingenuidad” le ayudó a resolver problemas “porque me dedicaba a gestionar sin pensar tanto en las consecuencias políticas que iban a tener mis decisiones”.

EL ‘CASO NIEVES’

Hubo otro asunto que le afectó personalmente, mucho más que la gestión de la crisis, y que asegura que aún no ha llegado a entender. A principios de 2014, dimitió la entonces directora gerente de la Hacienda Tributaria de Navarra Idoia Nieves, acusándole de “constantes injerencias” y de intentar obtener datos de Hacienda relativos a sus clientes. Le estaba llamando corrupta. El escándalo que se organizó fue mayúsculo.

“Aquel día, la única solución era mi dimisión o mi cese”. Pero su marido, “Marta Vera, Juan Luis Sánchez de Muniáin, Yolanda, ocho o diez personas clave, mas todo mi equipo, estuvieron no de diez, de once y medio”. Reaccionó dando una rueda de prensa que, a su juicio, fue clave para desactivar una operación que algunos interpretaron que procedía de los opositores a Yolanda Barcina dentro de UPN y que Goicoechea, aunque dice que inicialmente pensó que “era un tema personal de Idoia Nieves conmigo”, ahora cree que era un ataque dirigido contra Yolanda”, que era “difícil que lo hubiera preparado ella sola”.

Se critica a la gente que solo vive de la política, pero hacen falta personas que sepan cómo funciona ese mundo tan particular”.

Su meticulosidad y previsión, que le llevaba a tener un archivo en el que registraba todas las reuniones y carpetas ordenadas por personas y temas, le permitió defenderse aportando documentos. Incluso registró en una notaría los mensajes intercambiados con Idoia Nieves, y nos muestra los más significativos en la escritura.

Aunque no ha querido ver las informaciones aparecidas sobre su caso en los medios nacionales, guarda el periódico que recoge las acusaciones de Nieves y repasa para nosotros documentos que utilizó para defenderse. Documentos que le llevan a concluir que fue una campaña orquestada, que le mostró el peor lado de la política. Dice que no ha indagado, que se queda con que “para mí acabó satisfactoriamente” y con las disculpas públicas del socialista Juan José Lizarbe. Pero se nota que sigue siendo un recuerdo muy doloroso para ella porque sigue durante un buen rato dándole vueltas. “Creo que el mío era el perfil idóneo para hacer una cosa de estas. Ella tenía una credibilidad total y a mí me tenían por una saltimbanqui que había caído en la política como una paracaidista. Perdí siete kilos en diez días”, comenta con tristeza. “Comparecí con 39 de fiebre y una infección de orina que… Me pidieron que no fuera, pero dije que prefería morirme delante de las cámaras a no poder demostrar mi inocencia”.

SIN PUERTAS GIRATORIAS

Al preguntarle cuántas veces pensó que quién le habría mandado meterse en semejante lío, permanece unos segundos pensativa antes de responder que “casi ni me acuerdo de esos días. Sí me ha quedado que, como decidí seguir saliendo a la calle, me paraba la gente para darme ánimo, y yo llorar y llorar. Sí, más de una vez pensé por qué me habré metido en esto”.

Fue consejera de Economía y Hacienda en los años más duros de la crisis.

A pesar de todo, reivindica al político profesional: “Se critica a la gente que solo vive de la política, pero hacen falta personas que sepan cómo funciona ese mundo tan particular”. A su juicio, lo más adecuado sería la colaboración de gestores y políticos. “Para mí, Juan Luis Sánchez de Muniáin fue un gran apoyo a ese nivel porque conocía todos los vericuetos”.

“Creo que las acusaciones de Idoia Nieves fueron una campaña orquestada, que me mostró el peor lado de la política”.

En febrero de 2016, recuperó su actividad profesional. Nada de puertas giratorias, pero cuatro años en política te enseñan mucho y ves las cosas de otra manera”. Y asesora a empresas familiares y medianas. Desde su despacho considera que “lo más grave de la anterior legislatura es la mala posición fiscal en la que han dejado al ciudadano y, sobre todo, a la empresa familiar. Lo que han hecho con su tributación en patrimonio o en sucesiones no tiene nombre. ¿Por qué?”. También rechaza el Impuesto de Sociedades “y en renta estamos ya desmadrados”. Un panorama que le lleva a advertir de que se están produciendo deslocalizaciones de empresas porque estamos perdiendo la competitividad fiscal que teníamos”.

Nos vamos despidiendo, y Lourdes Goicoechea nos dice que planea pasar unos días en una casa que tiene en La Rioja. “Lo que más me gusta es ir al pueblo, que tiene 21 habitantes y está en mitad del monte, paz total, y que allí me visiten mis amigos. Es un sitio muy bonito, puedes hacer veinte mil paseos, hay setas… Es lo que más me gusta, porque mis aficiones son muy normales: leer una novelica, ir a nadar y hacer ejercicio, que debería hacer más…” . Después de los cuatro años de tan dura penitencia política, tiene que saber a gloria esa normalidad.

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