Poco a poco se va superando la idea de que para crecer en el ámbito regional, la estrategia principal pasa por batir al vecino. Este tipo de competitividad se ha quedado caduca debido a la emergencia de dos nuevos conceptos: el desarrollo sostenible y la inteligencia territorial. Ambos tienen como misión el aprovechar los recursos de conocimiento e innovación de los territorios. El Consorcio EDER apuesta, pues, por ir más allá de la mera gestión de las ayudas procedentes de los fondos Leader europeos, que hasta unos meses capitalizaba gran parte de su labor.

En cuanto a la cooperación, Casado pone como ejemplo la transformación en torno al mundo del vino llevada a cabo en la Comarca de Borja: «han realizado una gran puesta en valor. La colaboración entre cooperativas, viticultores, bodegueros, etcétera, nos puede permitir aprender y crecer». Otros territorios de La Rioja, Soria, Aragón y otras comarcas de Navarra se encuentran en el horizonte del Consorcio EDER para buscar el encuentro de rendimientos.
«En el ADN del Consorcio está el buscar recursos para desarrollar el territorio; recursos que tienen que ir destinados prioritariamente a la dinamización de la actividad empresarial. Hay proyectos que los empresarios, a través de las organizaciones que los representan, pueden protagonizarlos»
TRANSNACIONAL
En la era de la globalización la distancia no es ningún freno para el intercambio de ideas y pensamientos. Los territorios también necesitan encontrarse en el espacio de las afinidades, de los «apegos». Es aquí cuando la cooperación transnacional se hace necesaria. Para Casado, «más allá de la continuidad territorial, y gracias también a la nuevas tecnologías, podemos encontrar otros lugares con intereses comunes, en un ámbito de problemáticas o de proyectos, de cara a obtener resultados que aporten más eficacia a nuestros objetivos».

Precisamente, proyectos como el referido forman parte de la ampliación del servicio dirigido al asesoramiento de emprendedores. Hasta ahora se limitaba, fundamentalmente, al ámbito de la microempresa. La nueva función se dirige a proyectos de más envergadura. Para poder acceder a su materialización y consiguiente financiación europea, se valoran aspectos relativos a su capacidad estratégica para el desarrollo de la comarca y, además, deben intervenir los sectores público y privado.
«Junto a los sectores agroalimentario y turístico, en la Ribera sobresale el del las energías renovables; por el momento frustrado pero con mucho futuro. Tenemos agua, sol, viento y, en menor medida, geotermia»
ASOCIACIONISMO
La última crisis económica se ha cebado también sobre el asociacionismo ribero. Impulsarlo para favorecer la progresión de la Comarca es otro de los retos de Abel Casado: «la existencia de un grado de asociacionismo fuerte es fundamental para el cumplimiento de nuestros objetivos de desarrollo. Se trata de identificar a los actores que participan en el proceso de desarrollo económico y social para, después, buscar espacios de colaboración en torno a intereses comunes, sectoriales o sociales. Y en la medida en que podamos hacer realidad proyectos estratégicos, que puedan tener resultados inmediatos, estaremos favoreciendo la necesidad de asociarse».










