Las gotas de sudor le caen por la frente, implacables como el sol que golpea desde lo alto. A cada paso, al peregrino le cuesta más mantener el ritmo. El zurrón le pesa, los pies le arden, y la cantimplora vacía le recuerda que aún faltan tres largas horas para llegar a Puente la Reina. Pero antes… la temida subida al Alto del Perdón.
Mientras se esfuerza en el ascenso, vislumbra una silueta a contraluz. Justo antes de coronar la cima, distingue una fuente. Junto a ella, un joven se refresca, salpicándose el rostro y la nuca. El peregrino acelera el paso, impulsado por la esperanza del agua. Al llegar, se saludan con una sonrisa cansada. Tal vez intercambian unas palabras breves: de dónde vienen, qué les ha traído hasta el Camino de Santiago, si caminan por fe o por otro motivo. Entonces, cuando el peregrino se inclina para beber, el joven lo detiene con un gesto pausado y una mirada extraña. Le dice que puede beber… pero solo si reniega de Dios.
Desconcertado, el peregrino lo observa, sin comprender del todo. Cree que se trata de una broma de mal gusto, pero el tono del joven es demasiado serio. Vuelve a hablar, esta vez pidiéndole que reniegue de la Virgen. El peregrino se niega y retrocede. Algo en aquella presencia empieza a inquietarlo. El joven lo mira fijamente y, con una sonrisa que ya no oculta su oscuridad, sugiere simplemente que reniegue del apóstol Santiago.
Solo entonces el peregrino lo comprende. Esa voz grave, esa insistencia… no es un caminante cualquiera. Está frente al mismísimo diablo, disfrazado. El corazón le late con fuerza. Con lo poco que le queda de aliento, se arrodilla, junta las manos y empieza a rezar. Sus palabras no son claras, pero su fe sí. Pide ayuda, fuerza, protección. Al abrir los ojos, ni rastro del joven. Agotado y a punto de desplomarse, una figura serena le recoge. Es el apóstol Santiago, que lo levanta y lo conduce hasta la fuente, donde el discípulo de Jesús le da beber directamente con su característica vieira.
Esta es la leyenda que rodea Fuente Reniega, también conocida como Fuente de Gambellacos. Se ubica a escasos 200 metros del Alto del Perdón, a 2 kilómetros de Zariquiegui y a unos 13 kilómetros de Pamplona. En esta zona, los peregrinos se encuentran con una peana dedicada a la Virgen del Perdón, junto a los vestigios de una antigua ermita. Muy cerca, se alza también un monumento de chapa creado por Vicente Galbete, que representa una comitiva de peregrinos de distintas épocas, unidos en su travesía hacia Santiago de Compostela.













