Basta con permanecer varias horas sin moverse para que la presión constante corte el flujo sanguíneo y desencadene una herida difícil de curar. Por eso, las úlceras por presión son una de las afecciones más persistentes y debilitantes entre personas inmovilizadas por motivos de salud. En Europa, se estima que más de diez millones de personas conviven con ellas. Esta realidad, que afecta especialmente a la población geriátrica y pacientes con enfermedades crónicas, supone no solo una amenaza a la calidad de vida, sino también un reto sanitario y económico de primera magnitud para centros sociosanitarios y residencias de mayores.
Los profesionales se enfrentan a numerosas dificultades en el tratamiento de estas lesiones debido a la falta de irrigación y el escaso aporte de nutrientes y oxígeno, así como a la persistencia de bacterias y hongos que impiden la cicatrización. Ante esta situación, varias empresas navarras y agentes del Sistema Navarro de I+D+i (SINAI) pusieron en marcha Prometea, una iniciativa financiada por el Gobierno de Navarra a través de la convocatoria de ayudas para proyectos estratégicos de I+D 2022-2025.
Liderado por Biosasun, en el consorcio también participaron la Asociación Allotarra de Agricultura y Ganadería Ecológica, DomusVi, Eztitsu, Granja Escuela Ultzama, Tecnan, Lurederra, la UPNA, CNTA y ADItech
¿Su objetivo? «Hemos desarrollado una serie de productos tópicos para prevenir las úlceras por presión y reducir los efectos que puedan tener en la tercera edad, así como de alimentos antiinflamatorios y preventivos», explica Eusebio Gainza, consejero de I+D de la empresa coordinadora del proyecto, Biosasun.
En el consorcio detrás de su desarrollo participaron también la Asociación Allotarra de Agricultura y Ganadería Ecológica, DomusVi, Eztitsu, Granja Escuela Ultzama, Tecnología Navarra de Nanoproductos (Tecnan), el Centro Tecnológico Lurederra, la Universidad Pública de Navarra (UPNA), el Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA) y ADItech, agente coordinador del SINAI.
La iniciativa culminó recientemente tras tres años de investigación, con resultados «prometedores» en la prevención y tratamiento de las úlceras por presión. Así, por un lado, un grupo de investigación de la UPNA se encargó de la crema desarrollada a partir de aceite de oliva, al que se inyecta ozono «para que sus propiedades curativas prevengan y traten» estas lesiones. «La solución ha sido testada en centros residenciales para personas mayores gracias a la colaboración con DomusVi», añade Paula Domínguez, investigadora de Prometea.
Precisamente, desde esta última organización se encargaron de aplicar las cremas y los aceites en los residentes y de recoger los datos, según indica David Bayona, director de DomusVi San Adrián: «Su uso supone otro granito más de arena para la mejora de la calidad de vida».
En paralelo, el Centro Tecnológico Lurederra y Tecnan han trabajado en la formulación de recubrimientos que complementen estos productos sanitarios. «Hemos desarrollado sustancias biocidas y productos con propiedades antibacterianas, de repelencia al agua y a manchas, buscando las sinergias de estas características», detalla Leyre Hernández, técnica de investigación de la primera entidad.
Por su parte, en la vertiente agroalimentaria del proyecto, se utilizó una amplia variedad de materia prima local para elaborar alimentos funcionales. «Colaboramos con el objetivo de desarrollar diferentes productos alimentarios que sean un poco gourmet, pero tengan también una doble actividad: una antiinflamatoria y otra preventiva o de mejora del sistema inmune», destaca Gainza.
En este sentido, por ejemplo, los nuevos alimentos se elaboran con propóleo, «un antibiótico natural producido por las abejas como base para productos de aplicación terapéutica», especifica el apicultor y director del Centro de Interpretación Eztitsu, Xabier Azanza. Además, la Granja Escuela Ultzama transformó un residuo de la fabricación de queso de oveja, el lactosuero, para crear bebidas funcionales, concreta Beatriz Ochotorena: «No es algo que tengamos que soñar, es algo que ya está aquí. Ahora hay que saber qué sabores o texturas son los que gustan».
A partir del trabajo conjunto, CNTA diseñó y fabricó una bebida fermentada de lactosuero funcional basándose en la microbiología. «En concreto, ensayamos el uso de la bacteria responsable de la fermentación para producir vitamina K, un compuesto con propiedades saludables», agrega Raquel Virto, responsable cientificotécnica de I+D+i en el centro.

En su vertiente alimentaria, la iniciativa ha creado una gama de productos elaborados con aceite, miel y lactosuero.
Y por último, ADItech promovió la inclusión de la dimensión de género en todas las fases del proceso. «Gracias a esta parte del trabajo, hemos podido dar respuesta a las diferencias que se presentan en hombres y en mujeres, tanto en la problemática como en la respuesta a los tratamientos. Y pudimos observar diferencias en cuanto a la eficacia curativa o preventiva de los productos desarrollados. Para ello, hemos contado con la colaboración y asesoría externa de dos investigadoras de la Universidad de La Rioja«, constata Maitane Bermúdez, técnica de proyectos en ADItech.
DEL LABORATORIO AL MERCADO
Los resultados de este proyecto no solo apuntan a una mejora significativa en el abordaje de las úlceras por presión, sino que abren la puerta a nuevas líneas de investigación, desarrollo de productos innovadores y transferencia de conocimiento. En esta línea, los productos alimentarios y sanitarios desarrollados se preparan para dar el salto al mercado.
Por una parte, los alimentos gourmet creados en el marco de Prometea ya están listos para su comercialización. Para fabricarlos, los promotores del proyecto han establecido acuerdos con conserveras de Navarra y La Rioja. «Hay productos que están listos para comercializar, pero estamos estudiando con qué marcas salir y en qué mercados. De momento, iniciaremos las labores para aterrizar en los canales de venta minoristas, pero con vistas a que lleguen al consumidor general», incide Gainza.
Por otro lado, el equipo del proyecto está a la espera de conseguir los registros correspondientes para iniciar la venta de los productos sanitarios. En esta línea, Prometea se alió con la firma vasca AJL Ophthalmic con el objetivo de que esta última fabrique las cremas y los aceites y los distribuya por Europa. «Nuestro objetivo es posicionar estos productos en nuevos canales como residencias, farmacias y centros de salud, pero también llegar al público general», desglosa el consejero de I+D en Biosasun.













