domingo, 16 diciembre 2018

Patxi Mangado, la pasión del arquitecto

Tras recibir por segunda vez el Premio Nacional de Arquitectura, Mangado reflexiona en la entrevista sobre la evolución su carrera profesional y su manera de entender un trabajo que le apasiona

Miguel Bidegain
Pamplona - 13 enero, 2018

Patxi Mangado, fotografiado en la biblioteca del Colegio de Arquitectos.

Patxi Mangado, fotografiado en la biblioteca del Colegio de Arquitectos.

Patxi Mangado llega algo acelerado. Viene de viaje y nos saluda con un gesto mientras habla por teléfono sobre soluciones de iluminación natural. Faltan pocos minutos para que comience la conferencia que va a ofrecer en la sede del Colegio de Arquitectos con motivo de la concesión del Premio Nacional de Arquitectura 2017 por su diseño del Palacio de Congresos de Palma de Mallorca y aún debe entretenerse algo más saludando a quienes han venido a escucharle y se acercan a saludarle.

Nos sentamos finalmente en un rincón discreto, le felicitamos por haber merecido el Premio y por ser el único que lo obtiene por segunda vez y le preguntamos si esa circunstancia hace que lo reciba con menos ilusión que el anterior. “Es un premio importante, y aunque te lo den por segunda vez te hace la misma ilusión porque es a una obra y no a una carrera profesional…”

Tampoco le resta valor el hecho de contar ya con decenas de premios, de los que dice que “si suponen que tu trayectoria o lo que vas haciendo día a día parece que no está mal es algo muy atractivo, suponen ánimo para seguir adelante, pero cuando se trata de un reconocimiento ya no lo es tanto porque en la arquitectura el reconocimiento tiene que ser casi diario”.

“Lo que se ha producido estos años, siendo mucho menor en tamaño e importancia cuantitativa, sin embargo no creo que sea menor en importancia cualitativa”

Habla con rapidez, como si se tratara de un discurso aprendido. Esboza un gesto de contrariedad y, sin detenerse, añade que “el problema es que la trayectoria de un arquitecto siempre es muy larga, porque es una búsqueda y hace falta mucho tiempo para buscar”.

Le interrumpimos para observar que ya ha cumplido 60 años y si con esa edad aún tiene que seguir buscando. No nos decepciona y dice que así es: “Yo no me planteo un fin, llegará cuando me muera, todo lo demás serán jalones de una trayectoria. Lo que me preocupa hoy es lo que haré mañana y cómo lo haré, no adocenarme, intentar buscar caminos nuevos…“

EFECTOS DE LA CRISIS

En realidad todo lo anterior iba a ser un simple saludo, pero la pasión que Patxi Mangado pone en todo lo que hace lo ha alargado durante algunos minutos. No hemos empezado con el cuestionario que hemos preparado y desde la sala donde va a hablar llega una algarabía de voces de quienes acuden a escucharle.

Con esa presión pasamos a la primera pregunta, si mantiene, como dijo hace unos años, que las crisis son buenas porque en el fondo significan depurar, significan reflexión, y si eso ha ocurrido en su caso. Responde de nuevo inmediatamente:

Desde luego ha sido un desastre para la arquitectura española en cuanto a producción pero también ha sido un momento de recogimiento interior, de recobrar fuerzas, de poner más el acento en el pensamiento que en la acción, y eso que quizás no se nota a corto plazo estoy seguro de que sí se notará a medio y largo plazo”.pachi-mangado-arquitecto-6

Explica que, al ser el comisario general de las últimas bienales de arquitectura españolas, dispone de una perspectiva “y creo sinceramente que lo que se ha producido estos años, siendo mucho menor en tamaño e importancia cuantitativa, sin embargo no creo que sea menor en importancia cualitativa, en valor, en intensidad arquitectónica.

En ese sentido la crisis ha sido positiva, supongo que lo mismo ha ocurrido en todos los órdenes de la vida excepto en uno, que es el que ha provocado la crisis: el mundo de la economía, ahí no han aprendido nada, siguen igual de especuladores, abusivos, igual de desconsiderados respecto a la realidad, viven en su burbuja financiera y nos van a llevar otra vez al desastre, estoy convencido. El Patxi Mangado polémico, un punto provocador, acaba de irrumpir en la conversación.

Respecto a su propia evolución comenta que las obras arquitectónicas tienen procesos largos, “el auditorio de Palma por el que me han dado el premio ha costado ocho años”, y eso hace que no sea posible una evolución tan rápida. “Además dependemos de circunstancias sobre las que no decidimos, económicas, técnicas, incluso políticas. Por eso es importante que los arquitectos tengamos un marco referencial de conceptos, de principios que no definen un estilo único y permanente aunque hay muchos, por cierto muy famosos, que hacen lo  mismo independientemente de donde están o de la época”. De nuevo el Mangado poco diplomático.

Desde ese punto de vista, continúa, mi arquitectura actual no es muy diferente a la de hace unos años, pero está mucho más atenta a los aspectos contextuales y a los materiales, me importa mucho la materialidad no solo porque es capaz de configurar los espacios sino porque es un mecanismo extraordinario para contactar con el contexto, es quizás uno de los extremos donde la arquitectura ofrece una síntesis más interesante entre los aspectos más formales y los más económicos o más técnicos”.

Precisa que sí evoluciona, pero moviéndose dentro de una unidad de conceptos que él mismo ha ido definiendo, “por eso mi arquitectura sigue estando muy preocupada por lo contextual, lo material, por el espacio y la realidad a la que servimos, muy preocupada por el ciudadano”.

“La buena arquitectura no es un lujo, sino algo a lo que todo el mundo tiene derecho, como a la salud”

Comenta que cada proyecto es distinto, que el de Palma de Mallorca eran 60.000 metros cuadrados “y estoy haciendo ahora uno de 1.000 que no es menos importante, es una joyita”.

Al respecto nos revela algo que dice mucho de su profesionalidad. Antes de la entrevista ha estado en Corella y allí ha visto “unos maderos sobre unos ladrillos que me han dado una idea, y mientras conducía de regreso venía pensando en la fachada del proyecto, en los materiales… y aunque ya lo he entregado he decidido que lo voy a cambiar para incorporar esa idea”.

LA FUNDACIÓN

Nos indican que debe empezar la conferencia pero Mangado no da muestras de impaciencia, así que aprovechamos para preguntarle por su Fundación Arquitectura y Sociedad. Para contextualizar la cuestión aludimos a sus principios fundacionales y sin dejarnos acabar se lanza: “Ha nacido con una voluntad de comunicar, con una voluntad docente, de crear unas situaciones donde sea posible el encuentro entre la buena arquitectura y la sociedad, donde sea posible explicar que la buena arquitectura no es un lujo, sino algo a lo que todo el mundo tiene derecho. La habitabilidad, la calidad de la luz, el tener espacios públicos fantásticos es algo que debiera estar reconocido de la misma manera que el derecho a la salud”.pachi-mangado-arquitecto-10

Como para dar más énfasis a sus palabras, se inclina acercándose e indica que la Fundación es “un espacio de diálogo riguroso, inteligente, no populista ni simplón, sobre una realidad de la que muchas veces los propios usuarios no tienen conciencia porque compran lo que les venden las inmobiliarias”.

Vuelven a requerir su presencia, pero aún le da tiempo a adelantarnos algo del congreso que organizará en junio la Fundación: “Vamos a centrarnos en la ciudad, estamos debatiendo el título, Más ciudad menos arquitectura o Más ciudad más arquitectura… Va a ser muy interesante, van a participar alcaldes de todo el mundo, naturalmente arquitectos importantes, algunos escritores, sociólogos… En las cuatro primeras ediciones los arquitectos daban su discurso, ahora van a ser usuarios cuya posición profesional, social y cultural les ofrece una atalaya importante para interrogar, criticar y exigir a los arquitectos, y los arquitectos vamos a tratar de responderles”. Se marcha, por fin, dejándonos con la mayor parte del cuestionario sin tocar. Pero aunque hubiésemos dispuesto de varias horas dudamos que hubiera sido posible agotarlo.

“SÉ QUE JAMÁS VOLVERÉ A HACER UN PROYECTO ASÍ”

La peripecia que para Patxi Mangado supuso proyectar y construir el Palacio de Congresos daría para hacer el guión de una película. Recuérdese que fue una obra impulsada por el presidente de Baleares, Jaume Matas, condenado por múltiples delitos relacionados con la corrupción y quien en una surrealista reunión en la que estaba presente el arquitecto dijo sin ningún disimulo que “aquí somos un poco mafiosetes”.pachi-mangado-arquitecto-11

“Este proyecto tiene un significado muy singular porque sé que jamás volveré a hacer otro así, ni en España ni en Europa ni en el mundo se hacen ya esas inversiones”, admite Mangado, quien añade que “ahora los proyectos son más pequeños, lo que no significa que sea arquitectura menor, se ha seguido haciendo arquitectura con mayúsculas con unos presupuestos ínfimos”. Al destaparse los casos de corrupción que protagonizó Matas, especialmente el llamado Palmarena, el proyecto del Palacio de Congresos “pasó a ser sospechoso. Se paró la obra, yo mismo tuve que buscar financiación, me ha costado diez años terminarla y he dejado mucha vida en ese edificio…”

Asegura que las críticas recibidas por los arquitectos durante la crisis son injustas, “antes éramos aplaudidos y hemos pasado a ser los culpables de todo, cuando la arquitectura ha contribuido como nadie a mejorar la calidad de vida en estos años. Ha habido desmanes y derroche, de acuerdo, pero el 90% se debe a que los políticos y los periodistas han sido unos papanatas que se han dedicado unos a contratar proyectos megalómanos que encargaban a arquitectos extranjeros y los otros a adularlos”.

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