La carrera profesional de Pilar García Ceballos ha estado estrechamente ligada a IBM Corporation (multinacional estadounidense especializada en servicios de consultoría, inteligencia artificial y seguridad de datos), donde trabajó durante más de tres décadas. Pero, en 2023, a esta directiva extremeña le ofrecieron presidir la Fundación Caja Extremadura y aceptó el reto.
García dio así un nuevo giro a su carrera, aunque sigue de consejera independiente en Amadeus IT Group y Renta 4, y se adentró en un ecosistema que hasta entonces le era desconocido: el de las fundaciones. Consciente de que las sinergias juegan un papel fundamental, dio con la Asociación Española de Fundaciones (AFE), que actualmente preside. «Tenemos un peso económico relevante, ya que generamos 300.000 puestos de trabajo directos y otros tantos indirectos. Además, las más de 10.500 fundaciones que existen en España manejan un presupuesto de más de 27.000 millones de euros, lo que supone aproximadamente el 2,4 % del PIB», destaca la presidenta de la AFE a Navarra Capital.
Esta semana ha visitado Navarra, que cuenta con 100 fundaciones que emplean a más de 4.000 personas. Y lo ha hecho con un doble objetivo. Por un lado, impartir una conferencia en la Universidad de Navarra para defender el rol de la filantropía en la sociedad actual y, además, firmar un acuerdo de colaboración con la Asociación Fundaciones de Navarra (Fundena) para reforzar el sector y «conseguir fines comunes en beneficio de la sociedad».
El cambio de trabajar en una multinacional a dirigir una fundación autonómica no debió de ser sencillo…
Fundación y empresa tienen más puntos en común de lo que la gente cree. Las fundaciones también son entidades jurídicas e independientes, con lo cual hay una gestión y un sistema de gobierno muy parecido al empresarial. En la misma línea, cuentan con un patronato, equivalente a un consejo de administración, y unos presupuestos… La gran diferencia es que no hay ánimo de lucro, ya que son entidades cuyo fin es de interés general en vez de particular.
Precisamente, uno de los objetivos de la Asociación Española de Fundaciones es impulsar la filantropía. ¿La legislación vigente ofrece suficientes deducciones para incentivarla?
En la asociación hemos realizado un trabajo muy intenso con el fin de que el Gobierno de España reformase, en enero de 2024, una reforma de la Ley de Mecenazgo que favorece la desgravación fiscal para personas físicas y compañías que quieran donar. En los primeros 250 euros la desgravación es del 80 % y en los segundos en torno al 40-50 %. Con lo cual, se ha producido una mejora.
A pesar de este avance, no la veo muy convencida…
Nos gustaría que se fuera más allá. Por eso, vamos a seguir trabajando para mejorar las desgravaciones fiscales y que el entorno normativo cada vez sea más favorable para este tipo de donaciones. El objetivo es fomentar esta práctica, pero sobre todo por la cultura solidaria que la filantropía inculca en la población en general.
¿Qué otras medidas considera necesarias para potenciarla?
Debemos conseguir que las donaciones sean más continuadas en el tiempo y se conviertan en una práctica vital, que formen parte de nuestra vida. Para ello, hay que concienciar a la ciudadanía de la labor vital que realizan las fundaciones.
Por desgracia, de vez en cuando surgen casos de organizaciones que, con sus malas praxis o su falta de transparencia, pueden manchar la imagen del sector…
En la asociación estamos fomentando muchísimo la gestión de buen gobierno de las fundaciones, precisamente para demostrar con transparencia qué hacemos con las donaciones, a quién beneficiamos y cómo impactamos. También estamos haciendo hincapié en la transparencia de la gestión presupuestaria con la publicación de cuentas anuales y auditorías internas para demostrar que nuestro objetivo no es la evasión de impuestos, como a veces se comenta de forma frívola, sino intentar mejorar la vida de las personas y algunas áreas de la sociedad donde no llegan otros actores.

En España, las fundaciones manejan un presupuesto de 27.000 millones de euros, aproximadamente el 2,4 % del PIB.
Además de la transparencia, la publicación de cuentas, auditorías… ¿se puede hacer algo más para que no paguen justos por pecadores?
Existe un tema reputacional importante porque la gran labor que hacen las fundaciones se desconoce o no se conoce bien. Creo que hay un problema de comunicación y debemos apostar por una difusión mayor y más efectiva.
Ahora que cuenta con la oportunidad, ¿qué mensaje trasladaría a los ciudadanos que desconfían de las fundaciones y de su labor social?
Les recomendaría que hicieran la siguiente reflexión. En España, si no existieran las fundaciones, ¿quién se ocuparía de proyectos de educación, inclusión social, necesidades especiales, discapacidad, cultura o medio ambiente? Creemos que una fundación existe donde hay una necesidad. Esa necesidad, normalmente, es muy característica de cada territorio. De hecho, más del 50 % de las fundaciones son locales y tienen capacidad para solventar el problema.
¿Qué otros retos prioritarios afronta el sector actualmente?
Uno de nuestros objetivos principales es desarrollar proyectos conjuntos de transformación. De esta manera, la integración de los recursos de los distintos actores es mucho más efectiva porque detrás hay una misión: construir un futuro mejor y crear un legado. Además, estamos centrados en el talento, en qué formación necesitan los profesionales de las fundaciones para adaptarse a las innovaciones tecnológicas y cómo aprovechamos de manera eficaz las nuevas herramientas de inteligencia artificial. Y, por último, la consecución de un sistema financiero sostenible para que el legado pueda mantenerse de forma infinita.
Aterricemos la realidad de las fundaciones en Navarra. ¿Cuál es el perfil predominante?
Son fundaciones locales cercanas a los problemas y complementarias con la Administración. Es decir, allá donde las instituciones no pueden llegar por sus medios, actúan ellas. Por áreas, un porcentaje muy alto se dedica a temas asistenciales, culturales, investigación sanitaria, becas a estudiantes, deportes… Además, muchas fundaciones son pequeñas o medianas, lo que les permite estar muy cerca de los problemas que existen en la sociedad.
Uno de los problemas históricos que ha tenido Navarra en el mundo empresarial es el tamaño de sus empresas, ya que la mayoría son pymes. De su respuesta, se deduce que, en el caso de las fundaciones, la dimensión no es una cuestión tan vital…
El tamaño no es tan importante porque una fundación pequeña puede realizar una misión concreta de manera eficaz. La clave reside en el sistema de financiación, la obtención de recursos y la capacidad de multiplicar los efectos de un proyecto común a través de la colaboración. Por eso, desde la asociación estamos fomentando la cooperación entre fundaciones con objetivos comunes.

Pilar impartió una charla en la Universidad de Navarra para defender la labor social de las fundaciones y la filantropía.
La Comunidad foral cuenta con 100 fundaciones, que emplean a más de 4.000 personas. ¿Qué papel juegan en el impulso de la Economía Social?
Aún no tenemos los datos concretos del impacto económico en 2025, pero siempre estamos hablando entre el 1,5 y el 2,4 % del PIB. Además, se debe tener en cuenta que Navarra es una comunidad autónoma compuesta por una única provincia y, por eso, es muy significativo el número de fundaciones. Además, independientemente del dato cuantitativo, la realidad cualitativa es mucho más importante todavía porque las fundaciones se centran en temas donde hay necesidades: atención a personas con discapacidad y mayores, ayuda a niños y jóvenes en riesgo de exclusión social, culturales, de investigación… Y en Navarra se está haciendo una labor muy relevante.
¿Deberíamos sentirnos orgullosos de nuestro sector fundacional?
Sí, ya que se percibe un gran compromiso por parte de la sociedad navarra. Además, en la Comunidad foral se trabaja de manera colaborativa entre las entidades del tercer sector y se están llevando a cabo iniciativas muy interesantes de forma coordinada.
Por lo que dice, parece que en el ecosistema fundacional navarro las piezas encajan…
El mundo no es perfecto y todo es mejorable, pero cada vez las instituciones del tercer sector, y en concreto las fundaciones, estamos entendiendo que si colaboramos multiplicamos los efectos. Aun así hay mucho que hacer todavía, pero estamos en camino.
¿En qué puede mejorar el sector fundacional en Navarra? ¿Cómo puede seguir creciendo?
Una de las razones por las que hemos venido a Pamplona es porque queremos que las fundaciones navarras dispongan de un foro abierto a la Asociación Española de Fundaciones, vean qué hacen otras entidades, se nutran y colaboren entre ellas. Por eso, les animaría a colaborar más y abrirse hacia fuera. Y, para facilitar ese flujo de conocimiento y contactos, acabamos de crear un consejo territorial de la asociación en Navarra y hemos firmado un acuerdo de colaboración con Fundena.
¿Hasta qué punto este acuerdo puede repercutir favorablemente en las fundaciones?
Las entidades van a tener a su disposición estudios, programas, fórmulas innovadoras de sostenibilidad financiera y a nivel jurídico… Queremos compartir todo nuestro conocimiento, que fluya a todas las fundaciones navarras. y que estas saquen provecho del trabajo que se realiza a nivel nacional.
Queda claro que la transmisión de conocimiento es fundamental…
El gran reto que tenemos como sociedad es ser capaces de absorber toda la información disponible. Actualmente, puedes ser muy experto en el área donde trabajas, pero no llegas a abarcar todo. Por eso, si colaboras, cada uno aportará el conocimiento que tiene y de esta manera se enriquecerá al colectivo.













