Riberporc, empresa de Villafranca dedicada a la cría y engorde de ganado porcino, proyecta construir una explotación de 9.635 metros cuadrados en el término municipal de Corella. El nuevo complejo, según la documentación a la que tuvo acceso este medio, está compuesto por cuatro naves principales, de 6.375 metros cuadrados en total y con capacidad para albergar hasta 7.200 ejemplares. Las instalaciones se prevén levantar en tres parcelas agrarias de regadío situadas a más de un kilómetro y medio del casco urbano de la localidad ribera.
En este sentido, la compañía ya ha solicitado la Autorización Ambiental Integrada (AAI) al Gobierno de Navarra y, en caso de recibir el permiso correspondiente, las obras se ejecutarán en un periodo de seis meses.
Las naves proyectadas, que tienen el mismo tamaño en todos los casos, se destinarán al engorde de lechones desde los veinte hasta los 110 kilos. Y en cada una habrá hasta 1.800 animales, distribuidos en 120 corralizas, y se reservarán 48 plazas extra destinadas a enfermería. La alimentación de los cerdos, se describe en la documentación, se realizará a través de tolvas holandesas, un tipo de comedero automático que permite a los animales disponer de pienso de forma continua. «Con este sistema, los lechones no sufren ningún estrés en el momento de distribuir el pienso porque no deben competir por el alimento», recalca Riberpoc.
El ciclo de cebo se prolongará alrededor de cuatro meses. En ese momento, los cerdos, que ya habrán alcanzado los 110 kilos de peso, se trasladarán a explotaciones de terceras empresas. «Una vez salen los animales de la granja, se procede a la limpieza de las naves y a su desinfección durante dos semanas para dejar las instalaciones disponibles de cara el siguiente cebo», detalla la firma.
Así, Riberpoc estima una rotación de 2,5 a 3 cebos anuales y, como consecuencia, calcula que por la explotación de Corella podrían llegar a pasar hasta 18.000 lechones cada año. Las instalaciones también dispondrán de una balsa, de cuatro metros de profundidad y más de 6.000 metros cúbicos de capacidad, donde se almacenarán los purines generados durante la alimentación. «La infraestructura estará enterrada e impermeabilizada mediante lámina. Así conseguimos garantizar la estanqueidad», defiende Riberporc.
En la misma línea, el proyecto también contempla una segunda balsa de agua (700 metros cuadrados, cuatro metros de profundidad y 1.700 metros cúbicos), dos muelles de carga y dieciséis silos para almacenar el pienso.
SOBRE LA EMPRESA
El propietario de Riberporc es Carlos Idiazabal, conocido ganadero de Villafranca que trabaja en el sector porcino navarro desde hace más de 30 años. A su vez, también es administrador único de otras tres sociedades (Agropecuaria San Fermín, Riberavic y San Fermín Agroholding), todas ellas centradas en la cría y engorde de ganado porcino.
Hasta ahora, todas sus granjas se ubicaban en el término municipal de Rada, donde cría cerdos que, al finalizar el ciclo de cebo, son vendidos a terceras compañías. En concreto, Idiazabal trabaja para Vall Companys, grupo agroalimentario fundado hace siete décadas en Lérida.













