"Si no hay movilidad entre provincias, no tiene sentido abrir"

martes, 26 mayo 2020

“Si no hay movilidad entre provincias, no tiene sentido abrir”

El pamplonés Javier Garro, fundador de la cadena Sercotel y presidente del grupo hotelero para Latinoamérica, analiza la situación de su sector, que considera muy grave. En una entrevista concedida a NavarraCapital.es, vaticina que la recuperación se producirá antes en las ciudades de tamaño medio que en las grandes y que el cliente, a partir de ahora, valorará más la seguridad que el precio.

Miguel Bidegain
Pamplona - 14 mayo, 2020

Javier Garro es fundador de Sercotel y presidente del grupo hotelero para Latinoamérica. (Fotos: cedidas)

Javier Garro Arza atiende a NavarraCapital.es desde su oficina de Barcelona, la ciudad en la que reside cuando no se encuentra en Bogotá. Allí es donde tendría que estar ahora mismo, pero el confinamiento que nos impuso el coronavirus le impidió viajar.

Garro, hijo de quien fuera presidente de Osasuna, cuenta con una amplia experiencia en el sector, donde comenzó a trabajar en la cadena NH Hoteles. Allí llegó para ejercer las funciones de adjunto al entonces presidente, Antonio Catalán. Es, además, licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra y máster en Economía y Dirección de Empresas por el IESE. Fundó junto a dos socios Sercotel Hotel Group, una de las cadenas españolas de referencia, dedicada a la operación hotelera y al branding internacional. Entre sus modelos de operación hotelera, franquicia y colaboración para la distribución, el grupo gestiona un total de 149 hoteles en España, Andorra, Portugal, Italia, Colombia, Ecuador, Panamá y México y cuenta con 12.701 habitaciones en 104 destinos.

Ya estamos parcialmente desescalados. ¿Ha mejorado algo la situación del sector hotelero en España?
No. La situación es muy grave porque es uno de los sectores más afectados por esta crisis del coronavirus. No hay más que ver que en España siguen cerrados todos los hoteles, excepto los que han sido utilizados como complemento de los hospitales y para alojamiento del personal sanitario. Hubo que cerrarlos porque así se dispuso en el Real Decreto, pero en cualquier caso hubiéramos tenido que hacerlo porque dejamos de tener clientes. De hecho, en el plan de desescalamiento la verdad es que nos dejan abrirlos, pero si no hay movilidad entre provincias no tiene ningún sentido que lo hagamos.

“Una crisis como esta desborda a cualquiera”.

¿Sercotel tiene una previsión de cuándo podrá volver a la actividad?
Nuestras previsiones son las de empezar a abrir los hoteles en España a lo largo de la segunda quincena del mes de junio y escalonadamente, entre julio y agosto, completar las aperturas. Tenemos la ventaja de que no somos hoteles de playa, en una gran mayoría alojamos a personas que viajan por negocios. Para los situados en las costas o en Baleares, que viven del turismo de temporada, es mucho más grave porque funcionan de Semana Santa a octubre. De modo que este año van a sufrir bastante, sobre todo porque tienen mucha clientela internacional. Siendo nuestra situación muy mala, la de ellos va a ser aún más grave.

¿De qué depende la apertura de los hoteles de Sercotel?
Dependemos claramente de los aviones y de los trenes, es decir, de los viajeros y de qué movilidad se autorice. Ahora, con la visibilidad que tenemos en una situación que no es estable, tenemos prevista una ocupación para 2020 del 40 o 50 %, cuando en un año normal estamos al 75 u 80 %. Estamos pensando que va a haber cierto movimiento doméstico, pero somos muy precavidos a la hora de calcular que vaya a haber vuelos internacionales. Personalmente, pienso que los habrá en el segundo semestre, pero cuando y cuántos no lo sé.

“Nuestras previsiones son las de empezar a abrir los hoteles en España a lo largo de la segunda quincena de junio y completar, escalonadamente, entre julio y agosto”.

¿Qué porcentaje de clientes internacionales se alojan en sus hoteles?
Varía mucho de una ciudad a otra. En Barcelona, tenemos mucho cliente internacional, un 75 u 80 %, y la ciudad que menos estará en un 25 o 30 %. De media puede ser el 40 %. Por eso, donde creemos que mejor pueden comportarse nuestros hoteles es en las ciudades de tamaño medio, que no dependen tanto del cliente internacional. Digamos que se recuperará antes un Burgos que un Barcelona, o Pamplona mismo, porque predomina el cliente nacional. Creo que será ahí donde antes salgamos de la crisis, aunque poco a poco.

Desde su experiencia como responsable de los hoteles de la cadena en Suramérica, ¿cuál es la situación en aquellos países?
Tenemos hoteles en Ecuador, Colombia, Panamá y México, cada país está en una fase. En Colombia es donde más implantados estamos y allí solo hay 300 muertos. Lo que sucede es que han tomado las medidas con firmeza porque su sanidad, evidentemente, no es la nuestra. Nos quejamos de la sanidad española cuando la verdad es que a nivel mundial está muy bien situada. Pero una crisis como esta desborda a cualquiera. Si llegan a alcanzar un nivel de contagios como el de aquí, la situación hubiese sido mucho más grave porque la sanidad colombiana no tiene los resortes de que dispone la española. Por eso se recluyeron en sus casas casi a la vez que nosotros, pero cuando tenían veinte muertos. Y las fases de desescalamiento van a ser parecidas.

¿Han cerrado también allí sus hoteles?
A nivel nacional, en Colombia también se depende mucho del avión porque no hay trenes y las carreteras son terribles. Bogotá tiene puentes aéreos con Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Avianca. Casi tiene un monopolio aéreo sin competencia. Y aunque en Colombia el turismo está muchísimo menos desarrollado que en España, ciudades como Bogotá y Medellín reciben mucho cliente extranjero. Los hoteles están cerrados con la desventaja de que no hay ERTE, que aquí han sido un colchón importante. En México tenemos en Riviera Maya y también están prácticamente cerrados porque reciben sobre todo a americanos y europeos. Tienen algo de turismo nacional, pero sobre todo internacional. En las ciudades industriales como Querétaro o Puebla, la situación es parecida a la que tenemos en España.

“Pedimos que el plazo para la reincorporación del personal se amplíe”.

Teniendo en cuenta que el turismo es el sector que más aporta al PIB español y uno de los principales generadores de empleo, ¿cree que los efectos de la crisis van a ser muy graves para nuestro país?
Claro, es que España recibe 83 millones de turistas cada año y es uno de los países peor situados por el componente internacional de su clientela. Y como digo, a Sercotel no le afecta tanto como a las cadenas de playa. Pero para la zona de México en la que estamos, la Riviera Maya, también va a ser muy grave.

¿La respuesta que se ha dado desde las administraciones públicas para paliar los efectos económicos de la crisis del coronavirus es la que necesitaban los hoteles?
Digamos que el primer golpe se ha amortiguado con los ERTE por fuerza mayor, a los que se han acogido la inmensa mayoría de las compañías porque es el más beneficioso para las empresas: las pymes no tienen que pagar la Seguridad Social de sus trabajadores y los que tenemos cierto tamaño, el 25 %. En el momento que pasas al ERTE por motivos económicos, automáticamente te haces cargo de toda la cotización a la Seguridad Social, por eso los hoteles pedíamos la prórroga del ERTE por causas de fuerza mayor. También pedimos que el plazo para la reincorporación del personal se amplíe. En nuestro caso, al no permitirse aún los viajes entre provincias, realmente no tiene mucho sentido abrir un hotel, pero mientras tanto corren los plazos y necesitamos flexibilidad.

“Cambios tecnológicos, como el ‘check-in express’, han venido para quedarse. El resto espero que sean provisionales”.

¿En qué van a cambiar los hoteles con respecto a cómo eran antes de la crisis del Covid-19? Nosotros tuvimos un consejo de administración en el que diseñamos un programa que se llama ‘Volver’. Tanto en el ámbito de las operaciones de nuestros hoteles como de los franquiciados, a los que también estamos ayudando en este proceso, hemos incluido un protocolo de actuación que contempla una veintena de actuaciones. Nuestro análisis dice que, más que en el precio, los clientes se van a fijar en la seguridad. Y, en consecuencia, el programa destaca las medidas de tipo sanitario para el cliente: desaparición del desayuno bufé y disponibilidad de uno personalizado que te lo puedes subir a la habitación para evitar esos traslados y cruces con otros huéspedes, mamparas en las recepciones, todo nuestro personal contará con EPI y se les van a hacer pruebas rápidas… Ya en las habitaciones, quitamos todo lo que es papelería, información, folletos… cambiamos los vasos de cristal de los baños por desechables, quitamos los elementos decorativos superfluos y el textil que no sea necesario. Serán unas habitaciones un poco más espartanas y que van a ser limpiadas mucho más a fondo cada día.

Los fundadores de Sercotel: Benjamín Sanz, Marisol Turró y Javier Garro.

Los fundadores de Sercotel: Benjamín Sanz, Marisol Turró y Javier Garro.

¿Son cambios circunstanciales o han llegado para quedarse?
Algunas cosas que ya íbamos haciendo se van a acelerar ahora y ya formarán parte de la nueva configuración de los hoteles, como el check-in express: ir directamente a la habitación sin pasar por el mostrador de la recepción. Los cambios tecnológicos sí vienen para quedarse y se hubieran implantado en cualquier caso. El resto espero que, dentro de un par de años, quizás, lo veamos como parte de una situación ya superada y que hayamos vuelto a una normalidad parecida a la que teníamos antes y que nos gustaba a todos. A mí me encantaría volver al desayuno bufé, es mucho mejor y disfrutas más.

“A ver cuántos pueden ir de vacaciones o están con ánimo de hacerlas”.

¿Prevén restricciones de aforo?
Esto no es como un restaurante. Podríamos tener el hotel muy lleno -¡ojalá, Dios lo quiera!- porque las habitaciones, al final, son compartimentos estancos. Sí que vamos a limitar el uso del ascensor a una sola persona, pero el tema de las habitaciones es una de las pocas ventajas que tendremos. El hotel podría llenarse. En el restaurante, a la hora de desayunar, si antes cabían cuarenta ahora solo podrán estar veinte, habrá que hacer turnos o invitar a que la gente se lo suba a la habitación… Luego está el tema de los spas y gimnasios, que se cierran, lo que tampoco es tan grave en estos hoteles urbanos en los que el cliente viene a dormir, desayuna y se va. Porque el 80 % del tiempo lo pasa en la habitación. En un resort no, estás todo el día en las zonas comunes. Ahí sí que se va a notar más el cambio.

Empezaba diciendo que la situación es muy grave, pero a lo largo de la entrevista ha dejado algunos apuntes para la esperanza…
Los que somos empresarios tendemos a ser optimistas, de lo contrario no podríamos ser empresarios. Ja, ja, ja. Yo voy a pensar que es un periodo pasajero que tendrá cosas muy duras, para nosotros los hoteleros y para los ciudadanos, porque va a haber mucho paro y carencias, cambian las prioridades… Es que a ver cuántos pueden ir de vacaciones o están con ánimo de hacerlas.

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