Recorres los pasillos del supermercado hasta detenerte enfrente de la sección de pescadería. El salmón ahumado, de un atractivo brillo rojizo, te hace un guiño desde su gélido refugio. Eliges una bandeja y la colocas con cuidado en la cesta de la compra, quizá sin saber que detrás de ese simple gesto se encuentra la navarra Solidus Videcart, el mayor productor del mundo de placas de cartón para este popular alimento.
Su Unidad de I+D+i Empresarial (UIE), bautizada como Solidus Innova, está adscrita al Sistema Navarro de I+D+i (SINAI), coordinado por ADItech. Y es la encargada de buscar nuevas fórmulas para dar forma a envases cada vez más sostenibles. El motivo es sencillo: los productos desarrollados por la firma entran en contacto directo con los alimentos, por lo que es necesario cubrirlos con finas capas plásticas para protegerlos de la humedad, agua y aceites.
Esta estrategia se enmarca en un contexto de notable expansión del sector. Un informe del salón Hispack de Fira Barcelona apuntó el año pasado que ya superaba los 40.400 millones de facturación en España, tras haber crecido un 22 % con respecto al ejercicio anterior. Y esa tendencia también se traslada a los envases sostenibles. Según un informe de Straits Research, este mercado pasará de generar aproximadamente 259.740 millones de euros en 2025 a más de 470.000 en 2033. Esta tendencia global no solo responde a la creciente preocupación por el impacto ambiental, sino que también representa una clara oportunidad para el desarrollo de soluciones innovadoras.
En este sentido, recientemente fue aprobado el proyecto estratégico Alimpack, financiado por el Gobierno de Navarra y por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) con un presupuesto de más de 1,7 millones de euros y coordinado por el Clúster Agroalimentario de Navarra (NAGRIFOOD). ¿El objetivo? Sustituir esas películas plásticas por unos componentes más naturales. «Trabajaremos mano a mano con el Centro Tecnológico Lurederra para recubrir los envases con nanopartículas minerales, diseñadas a medida. Estas tendrán carácter hidrofóbico, es decir, repelerán el agua. A través de esta metodología lograremos construir una barrera natural que evitará la humedad», detallan Fernando Canales, director de Solidus Innova, y Eugenia Sánchez, responsable de Proyectos de la UIE.
La iniciativa se dirige a tres sectores concretos: el hortofrutícola, el cárnico y el acuícola: «Para ello, contaremos con la participación de El Huertico, Grupo AN y Caviar Pirinea. Queremos trabajar con alimentos de cuarta y quinta gama y abarcar todo el proceso de la cadena de valor alimenticia, desde la recolección del producto fresco hasta que este llega a la mesa».
PREVENIR EL DESPERDICIO ALIMENTARIO
Pollo, tomates, lechuga, trucha recién pescada… Todos estos productos requieren envases que no solo garanticen su conservación y frescura, sino que también respeten el medioambiente. En este contexto, Alimpack pretende revolucionar el sector del packaging alimentario mediante soluciones sostenibles que «no comprometan la seguridad alimentaria».

Eugenia Sánchez y Fernando Canales lideran Solidus Innova, la Unidad de I+D+i de Solidus Videcart.
«La idea es fomentar el ecodiseño y, además, prevenir el desperdicio alimentario», apunta Canales poco antes de recalcar que, para ello, el apoyo de Exkal y GLS será fundamental. «Nos ayudará a entender el funcionamiento de estos nuevos recipientes y a valorar la interacción entre producto-envase y envase-nevera», apostilla Sánchez.
Con más de cincuenta años de trayectoria y alrededor de 150 profesionales en su planta de Ibiricu, Solidus Videcart produce anualmente unas 40.000 toneladas de envases de cartón reciclado, lo que se traduce en una facturación anual de unos 55 millones de euros. Asimismo, exporta el 70 % de su producción a cuarenta mercados, entre los que destacan Canadá, Australia, Francia, Argentina, Sudamérica y el norte de África, además de la gran mayoría de países europeos. «Desde nuestra UIE, estudiamos propuestas para mejorar la composición de los envases», sostienen con firmeza Canales y Sánchez que, equipados con sus respectivos chalecos y zapatos de protección, recorren las instalaciones rumbo a su pequeño refugio: el laboratorio.
MEJORAR LA OPERATIVIDAD
Conformada por nueve profesionales, la UIE está situada en un rincón estratégico de la planta, aislada del bullicio constante de la maquinaria pesada, pero lo suficientemente cerca como para mantener una conexión directa con Producción. Al atravesar el umbral, el ruido se torna más tenue y el aire se impregna de un olor ligeramente tostado, propio del cartón recién procesado.
El primer paso consiste en delinear el diseño del nuevo envase proyectado para, después, imprimirlo. A partir de ahí, comienza un proceso técnico y coordinado: el cartón se corta, pliega y troquela según las especificaciones del prototipo. En un rincón, una ostentosa plataforma realiza movimientos desorbitados: «Es una máquina de simulación de transporte. Con este aparato, comprobamos si el envase es resistente. El objetivo siempre es mejorar la operatividad y estudiar las especificaciones del producto».

Con esta máquina, el equipo que conforma la UIE comprueba si los nuevos envases son resistentes.
Ilusionados por la reciente puesta en marcha del proyecto, cuyo desarrollo se prolongará hasta 2027, Sánchez subraya que Alimpack se presenta como «una oportunidad de oro» para conectar con otras empresas navarras. «Igual que no se concibe a Santiago Ramón y Cajal completamente solo con su microscopio descubriendo las neuronas, no se conciben productos disruptivos sin que haya colaboración entre entidades y un gran equipo detrás. En la Comunidad foral hay mucho potencial, y esta iniciativa es un faro que llama a la cooperación», concluye Canales mientras lanza una mirada cómplice a su compañera.













