Para quienes buscan una experiencia fuera de lo común, estos lugares nos sumergen en la historia, la naturaleza y el misterio. Adentrarse en estas rutas es una oportunidad de explorar cómo el pasado, a través de sus edificios en ruinas y enclaves míticos, sigue presente en cada rincón de Navarra:
1. La Fábrica de Armas de Orbaizeta: huellas de un pasado industrial y militar

Su infortunio la llevó a sobrevivir apenas cien años.
Ubicada en el Valle de Aezkoa, la Real Fábrica de Armas y Municiones de Orbaizeta tiene una historia cargada de episodios bélicos y azarosos. Su construcción, que inició en 1784, fue promovida por la Corona española con la promesa de generar empleo en la zona, lo que llevó a que los Montes Comunales fueran cedidos gratuitamente a la Corona. Sin embargo, el destino de esta fábrica fue mucho más oscuro y turbulento. Fue escenario de varias guerras a lo largo del siglo XIX y, aunque comenzó produciendo munición e incluso cañones, terminó por fabricar hierro de alta calidad, que se transformaba en fábricas del norte de España.
Su infortunio la llevó a sobrevivir apenas cien años. Afectada por un incendio en 1869, terminó cerrando en 1884 ante la competencia de los Altos Hornos. Hoy, entre ruinas y leyendas, la Fábrica de Orbaizeta ofrece una visión desolada de un pasado de esplendor industrial, atrayendo a quienes buscan reencontrarse con la historia y percibir el eco de un tiempo olvidado.
2. El Fuerte de San Cristóbal: un símbolo de la Memoria Histórica
Elevándose sobre el monte Ezkaba, el Fuerte de San Cristóbal fue construido en 1878 y convertido en prisión en 1934. Esta fortaleza pasó a la historia por uno de los capítulos más sangrientos de la Guerra Civil española, cuando, el 22 de mayo de 1938, 795 presos republicanos intentaron huir de sus muros, sólo para ser abatidos o capturados poco después. Tan solo tres de ellos lograron alcanzar la frontera con Francia, una historia que hoy sigue viva a través de la ruta GR-225, en homenaje a la evasión.
Este lugar, rodeado de un aura sombría, fue objeto de un reportaje del programa de misterio Cuarto Milenio en 2008, cuando Iker Jiménez y su equipo recorrieron sus galerías y recordaron los oscuros eventos que albergaron sus muros. Ahora, convertido en un símbolo de la Memoria Histórica, el fuerte atrae a visitantes que buscan reconectar con su historia y rendir homenaje a aquellos que una vez soñaron con la libertad.

El Fuerte de San Cristóbal fue construido en 1878 y convertido en prisión en 1934.
3. El Puente del Diablo en la Foz de Lumbier: leyendas en piedra
En la zona oriental de Navarra, a unos 35 kilómetros de Pamplona, se encuentra la Foz de Lumbier, un impresionante cañón esculpido por el río Irati, cuyas paredes rocosas han inspirado leyendas y relatos a lo largo de los siglos. Su belleza natural es impresionante, ideal para una visita familiar o en grupo, donde se pueden recorrer los antiguos caminos y descubrir sus misterios.
Entre los enclaves más enigmáticos de la Foz destaca el “Puente del Diablo”, también conocido como el “Puente de Jesús”. Este arco de piedra de 15 metros, hoy en ruinas, se alza como testigo de historias atribuidas a fuerzas sobrenaturales. Aunque no hay documentos que confirmen su destrucción, se cree que pudo ser derribado en el siglo XIX durante la Guerra de Independencia, y su origen sigue siendo un enigma. A los pies de la foz, sus piedras cuentan historias, invitando a los visitantes a imaginar las leyendas que aún parecen resonar entre los acantilados.

Entre los enclaves más enigmáticos de la Foz destaca el “Puente del Diablo”.