lunes, 22 abril 2019

“Una institución no podrá afrontar sola los retos de desarrollo sostenible que se avecinan”

Fernando Vilariño, presidente de la Red Europea de 'Living Labs' - ENoLL, demanda en Pamplona un ecosistema de  ‘co-creación orquestada’ para lograr infraestructuras de innovación permanentes y escalables.

Jesús Jiménez
Pamplona - 21 noviembre, 2018

Fernando Vilariño, presidente de la European Network of Living Labs. (FOTO: Víctor Rodrígo).

Fernando Vilariño, presidente de la European Network of Living Labs. (FOTO: Víctor Rodrígo).

La jornada “Innovando en Salud con las Personas. De Paciente a Protagonista”, promovida por la Asociación de Daño Cerebral Adquirido de Navarra, ADACEN, y la Unidad de Innovación Social de Navarra, en colaboración con la Fundación Caja NavarraObra Social ‘la Caixa’ASPACE y la Universidad Pública de Navarra trajo a Pamplona al presidente de la red europea de Living Lab, Fernando Vilariño.

Tras su intervención, compartimos con él unos minutos de charla distendida para conocer cómo concibe el proceso de innovación que, en un momento de cambio permanente y rápido como el que nos ha tocado vivir, no puede permanecer inalterable sino que, también, debe enfrentarse a su propio proceso de revisión y transformación

Empecemos por algo sencillo. ¿Qué es un Living Lab?

Son instrumentos que permiten democratizar el acceso al conocimiento y la innovación. En él, todos los actores sociales, juntos, interactúan y trabajan para el ciudadano ya que comparten una misma visión. Es decir, la Universidad, los centros de innovación e investigación, la Administración pública y la sociedad civil y las empresas coinciden en un objetivo común: que las personas sean los destinatarios finales del proceso de innovación y que, además, participen directamente en él.  

¿Los Living Lab son, por tanto, una “revisión” del concepto tradicional del proceso de Innovación que todos conocemos?

Es una revisión del concepto “lineal” de innovación como transferencia de tecnología a partir de un proceso de investigación. Ahora mismo lo que se plantea es un proceso de co-creación dentro de lo que denominamos como “Ecosistema de Innovación” que incluye todos los participantes y, también, todas las estructuras (las leyes, la financiación, las publicaciones…)

La coordinación e interactuación de todas estas facilidades para desarrollar investigación a partir de ciencia, ahora mismo, constituyen un proceso de co-creación y cuando dicho proceso está centrado en el usuario, entonces tenemos un ‘Living Lab’.

“Los pacientes no solo queremos ser escuchados sino que nuestra voz tenga un impacto en las políticas de salud”.

El proceso gira en torno a las personas ya que son ellas las destinatarias pero somos seres humanos con sus propias visiones y ambicines, ¿cómo superar esas barreras para lograr su implicación en este tipo de proyectos?

Sí. Efectivamente, al fin y al cabo se trata de una transformación que siempre genera “resistencias”. Sin embargo, si tomamos como ejemplo la actual transformación digital, nos indica que cualquier innovación va acompañada ineludiblemente de cambios. Te pongo un ejemplo: el coche autónomo. No es posible desarrollar este proyecto sin cambiar las leyes y las ciudades, sin consultar a los vecinos… Este paradigma se puede extender a otros campos.

En el campo de la salud, que es el tema que hemos tratado hoy, los pacientes que, por cierto, pagamos nuestros impuestos, jugamos un papel muy importante dentro de la definición de este marco porque no solo queremos ser escuchados sino que nuestra voz tenga un impacto en cómo se implementan políticas de salud.

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Hablando de su ponencia, la buena noticia es que Europa está liderando este proceso frente a los que señalan que el Viejo Continente poco puede hacer en materia de I+D+i frente a las potencias norteamericana o china…

Las infraestructuras con las que está dotada Europa le dan una ventaja competitiva frente a los otros mercados y sus competidores. Los ‘Living Lab’ pueden ayudar a un desarrollo de la innovación muy diferente del modelo de inyección de capital que no lo sustituye sino que lo complementa y lo amplifica. Entonces, estas redes que tenemos ahora mismo, como la red europea de Living Labs, funcionan como “caja de resonancia” de las innovaciones que pueden venir a través de esa inversión que antes hemos mencionado y que necesitamos más que nunca pero que esté conectada, también, con la ciencia.

“Necesitamos generar estructuras más permanentes que permitan que la comunicación entre ciencia e innovación no caiga a los dos o tres años”

Entonces a partir de la visión europea de ‘Open Science and Innovation’ (cienca e innovación abiertas), la más importante es el “and”. Dicha “conexión” entre ciencia e innovación es lo que tratamos de desarrollar con nuestro trabajo desde la red europea de Living Labs.

¿Qué impide esa coordinación entre los equipos de ciencia y de innovación, bajo su punto de vista?

El principal obstáculo es que, si lo plantemos tomando como punto de partida un proyecto, su ciclo de vida es limitado. La aproximación debe ser más profunda, esto es, necesitamos generar estructuras más permanentes que permitan que la comunicación entre ciencia e innovación no caiga a los dos o tres años y que esté interiorizada dentro de nuestras regiones ¿Por qué? Porque si lo hacemos así, la innovación se puede escalar a niveles superiores (estatal y europeo). Si no, seguiremos sufriendo esta falta de eficacia en la implementación de la innovación por mucho dinero que destinemos a este proceso.

AFRONTAR EL FUTURO CON GARANTÍAS

Al hilo de su reflexión, en Navarra acaba de entrar en vigor una Ley Foral de Ciencia y Tecnología mientras que el CSIC ha solicitado al Gobierno contar con una normativa similar para España, ¿considera imprescindibles este tipo de demandas?

El marco legislativo forma parte esencial del sistema de innovación. Las leyes permiten desarrollar dinámicas que sin esa regulación no son posibles. Es cierto que, en los últimos estamos, el proceso es justo al revés: la gente desarrollan acciones que están forzando esa nueva legislación pero aun así, insisto, es fundamental, tener un marco legislativo que nos permita desarrollar la conexión entre ciencia e innovación tanto en España como a nivel europeo y no solo a nivel de ciencia, también de educación.

“Con un Pacto de Estado se podría poner en valor todo el trabajo que ya se está haciendo en el ámbito de la innovación y que, ahora mismo, no puede ser escalado porque no existe ese marco normativo”. 

Habría que conectar, por ejemplo, un programa de desarrollo de Formación Profesional que complemente de manera más eficiente las iniciativas que desarrollen las Universidades o; poner en marcha figuras que existen en otros países y que dotan a la FP de un nivel casi universitario… Son líneas de trabajo que debiéramos considerar a nivel general y con una visión de Pacto de Estado destinado a crear esas estructuras más estables que antes he mencionado. De esta forma se podría poner en valor todo el trabajo que ya se está haciendo en el ámbito de la innovación. El problema es que no puede ser escalado porque no existe el marco que lo podría permitir.

Una colaboración que, escuchando su ponencia, resulta fundamental ante el tamaño y la importancia de los retos a los que nos enfrentamos, ¿no?

Los ‘Living Lab’ constituyen uno de los ejemplos que sirven para ilustrar la necesidad de que se establezca una figura como la que representa un director de orquesta que ayuda a los músicos a que toquen la misma sinfonía. Algo similar se puede aplicar a la innovación donde se necesitan “orquestadores” que faciliten la interactuación y la coordinación entre los agentes que forman parte del “ecosistema”. Afortunadamente, creo que en los próximos años veremos más y más la extensión de este tipo de figuras porque los cambios que nos proporciona el acceso universal al conocimiento no nos deja otra opción y, ahí, la respuesta ágil de la Administración tendrá que ser necesaria y esperemos que el trabajo de la red europea de Living Labs pueda contribuir a este cambio positivo.

Porque una institución sola no será capaz de afrontar los retos de desarrollo sostenible ni las misiones de gran volumen que se nos presentan debido a su enorme “complejidad”. Por ello, dado que resultará imprescindible involucrar a numerosos actores, la llamada es a que todos colaboren desde el minuto cero en una visión centrada en lo humano, en las personas y los ciudadanos. Ahí, existen diferentes herramientas y los ‘Living Lab’, con su trayectoria de 12 años de trabajo en red como modelo consolidado de innovación, son una de ellas y estamos encantados de poder aportar y colaborar al respecto.

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