Vinos y Viñedos Amatria amplía su presencia fuera de España. Y es que la bodega navarra ya exporta a Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Países Bajos, Italia y Francia, y ha consolidado una estrategia exitosa que gana peso dentro del negocio. "Aunque parezca mentira, no nos ha costado entrar en EEUU. Es fácil cuando empiezas a establecer relaciones de confianza", explica a ValoresTOP su joven fundador, Josu Amatria, que ya en 2024 mostraba su interés por el país norteamericano. Por el contrario, sostiene que otros mercados como Reino Unido están resultando algo más difíciles.
Además, la firma ya trabaja con la vista puesta en nuevos países como Suecia, Dinamarca o Finlandia, donde espera encontrar socios comerciales que apuesten por su producto. Todo ello en un contexto internacional marcado por la incertidumbre. "La guerra en Oriente Medio ha provocado un maremoto de inestabilidad económica y comercial", lamenta. Pese a ello, considera que el carácter artesanal y de nicho de su bodega le permite diversificar riesgos. "Intentamos poner los huevos en diferentes cestas", bromea el enólogo navarro, que fundó la compañía junto a su pareja, Raquel Elizalde.
En la práctica, la comercialización exterior de estos vinos navarros se articula a través de importadores y distribuidores locales, con quienes la bodega trata de mantener un contacto directo. "Intentamos viajar a estos destinos para presentarnos y contar nuestra historia", señala. De hecho, ya ha visitado Bélgica y Países Bajos, mientras que los viajes a Estados Unidos y Canadá figuran entre sus próximos objetivos. Esta apuesta por el exterior se refleja en sus cuentas, ya que las exportaciones representan el 40 % de su actividad.
El crecimiento también se deja notar en el mercado nacional. A los puntos de distribución que ya tenía en Huesca y Burgos, Amatria ha sumado nuevas plazas como Valencia, Cádiz y las Islas Canarias. "Hemos abierto nuevas distribuciones a nivel nacional, pero sin olvidarnos de Navarra", subraya. Un equilibrio que no siempre es sencillo, "ya que no es fácil convencer al hostelero" en un territorio con una oferta local potente. En este sentido, la bodega prevé incrementar su facturación en torno a un 20 % este año.
TRASLADO A IGÚZQUIZA
En paralelo, mantiene su deseo de construir su propia bodega. En la actualidad, opera en una nave alquilada en Artajona, pero su objetivo a medio plazo pasa por trasladar la actividad a Igúzquiza, donde la empresa adquirió en 2024 una parcela de 3 hectáreas. "Nos gustaría establecer allí nuestra bodega, en medio del campo y rodeados de vides. Esa finca es nuestra niña bonita", afirma Amatria, quien destaca también la cercanía a la carretera como un factor clave para facilitar la logística y las visitas.
El proyecto ya ha dado sus primeros pasos con la plantación de garnacha. La previsión es que la finca entre en producción en un plazo aproximado de cinco años, con vendimia manual y un enfoque tradicional. "Casi nadie está plantando estas extensiones", apunta. La futura bodega permitirá integrar en un mismo espacio tanto la elaboración como el embotellado, aunque su puesta en marcha no tiene aún una fecha cerrada.
Esa visión a largo plazo se apoya en una evolución constante de la producción. De las 3.000 botellas elaboradas en 2021, la bodega ha incrementado su volumen hasta alcanzar las 25.000 en 2025, tras superar las 17.000 en 2024. Con la nueva finca a pleno rendimiento, el objetivo es alcanzar las 40.000 botellas más allá de 2030.
