La navarra María Gorostiaga, graduada en Arquitectura y máster habilitante por la Universidad de Navarra, lleva más de dos años trabajando en Londres en el estudio de David Chipperfield, recién galardonado con el Premio Pritzker. Se trata de la máxima distinción mundial del sector.

“Fue una gran sorpresa cuando David nos envió un e-mail dándonos la noticia. Este galardón no solo supone un reconocimiento personal, sino que, tal y como nos transmitió ese mismo día, también pone en valor toda su trayectoria y el trabajo de la gente que hay detrás. Siento mucha alegría y cierto orgullo por formar parte del equipo y poder vivir ese momento desde dentro”, cuenta la navarra.

Todo comenzó en 2019 cuando, mientras estudiaba el máster, realizó unas prácticas de seis meses en la capital inglesa, en el estudio de arquitectura de Andrew Phillips. “Esa experiencia me ayudó a crecer a nivel personal y profesional. Después de las prácticas, me ofrecieron un puesto como arquitecta y me lancé de nuevo a la aventura londinense, esta vez sin fecha de vuelta”, recuerda.

Después de desarrollar proyectos residenciales y de interiores con Andrew Phillips, según informa la Universidad de Navarra, vio que era el momento de trabajar a otra escala. “Mis profesores Javier Antón y Aitor Acilu me ayudaron a enfocar el portfolio para apostar por un estudio más reconocido a nivel internacional. Finalmente, me contrataron en David Chipperfield Architects. Cuando era estudiante, siempre había sido una de mis referencias y nunca me hubiera imaginado que iba a acabar formando parte de su equipo”, explica.

Ahora, lleva más de dos años trabajando en el estudio del actual Premio Pritzker y considera a su equipo una gran familia. “Desde fuera, este tipo de oficinas dan mucho respeto por su reconocimiento internacional y por su magnitud, pero en el día a día es un placer trabajar con personas con tanto talento”, asegura.

PROYECTOS EN EEUU Y ORIENTE MEDIO

Entre otros proyectos, ha colaborado en el paquete de interiorismo de la torre Rolex, en la Quinta Avenida de Nueva York, ya que el estudio ganó el concurso para el diseño del edificio. Ahora está liderando un equipo de siete personas para desarrollar un proyecto de larga escala en Oriente Medio. “Es un contexto muy diferente al del proyecto de Nueva York y es muy interesante, ya que exige conseguir unos altos estándares de sostenibilidad en un clima muy extremo”, afirma.

Del trabajo del estudio de David Chipperfield destaca que “siempre buscan la honestidad, evitando formalismos e ideas preconcebidas”. “Además, valoro mucho que se ponga por delante el aspecto social o medioambiental, la delicadeza con la que se trata el contexto histórico y cómo se cuida hasta el más mínimo detalle en cada proyecto”, añade.

La arquitecta tiene claro cuál es el aprendizaje que se lleva de esta experiencia: “Es fruto de mucho trabajo y de saber aprovechar las oportunidades. Hay que subirse al tren sin pensárselo dos veces porque nunca sabes si va a volver a pasar. No siempre es fácil vivir fuera de casa y hay momentos duros, pero la experiencia merece mucho la pena. Sé que dentro de un tiempo recordaré estos años con una gran sonrisa”.