En tiempos oscuros, hay que evitar el alarmismo. Pero hasta los más escépticos empiezan a encontrar motivos para dudar. La pandemia; las guerras en Ucrania y Palestina; Donald Trump y su política arancelaria; el rearme de la Unión Europea; y, este lunes, un apagón masivo en Portugal y España, el peor que ha sufrido nuestro país en toda su historia.
En torno a las 12:30 del mediodía, la Península entera entró en modo off… literalmente. Los comercios y supermercados cerraron en pocos minutos, aunque algunos ni siquiera podían bajar sus persianas automáticas; los trabajadores de las oficinas se agolpaban en las calles pensando en un primer momento que sus edificios se habían quedado sin luz; los trenes detuvieron la marcha de manera inmediata, con miles de pasajeros tirados en vagones y estaciones; las industrias, salvo las que tienen generadores, cesaron su actividad de manera repentina; las gasolineras estuvieron horas sin dar servicio; los semáforos se apagaron… Pero, al menos, la ciudadanía mantuvo una cierta calma y los hospitales y aeropuertos pudieron prestar sus servicios básicos gracias a generadores.
Parte de la Comarca de Pamplona empezó a recuperar la electricidad pasadas las 14:40. Y, a eso de las 17:00 horas, algunos barrios como Ripagaina también reportaban la llegada de la luz, aunque otros como Lezkairu y localidades de la Ribera como Tudela o Corella comenzaron a retomar cierta normalidad ya entrada la noche (sobre las 22:00, la presidenta María Chivite comunicó en X que el suministro rondaba el 80 % en los hogares navarros). Pero lo que aún no llega es información oficial clara sobre lo ocurrido por parte del Gobierno central o Red Eléctrica.
«Sin descartar nada, tampoco vamos a dar tanto pábulo a noticias que generan inquietud y preocupación sin que tal vez estén basadas en algo concreto. Así que paciencia y, como digo, mucho cuidado», declaró en torno a las 17:00 horas la vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera.
Pedro Sánchez: «Se produjo una pérdida de 15 gigavatios de generación súbitamente, lo que equivale al 60 % de toda la demanda existente en el país en ese instante»
«Todavía no tenemos información concluyente sobre los motivos de este corte (…) Es mejor no especular, pero no descartamos ninguna hipótesis», prosiguió en la misma línea el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a las 18:00. Acto seguido, Sánchez confirmó que tanto el tráfico aéreo como portuario funcionaba «sin incidencias», aunque el primero «se ha reducido un 20 %»; que el ferroviario «está detenido»; y que los cajeros de «muchos bancos» se han visto afectados»: «Somos conscientes de las pérdidas económicas en negocios, en empresas, en industrias… y de la angustia generada en muchos hogares. Ahora la prioridad es trabajar para recuperar cuanto antes la normalidad», admitió.
Horas después, en torno a las once de la noche, el presidente de España volvía a comparecer para ofrecer un dato más. En «apenas cinco segundos», según aseguró citando a «técnicos» de Red Eléctrica, «se perdieron 15 gigavatios de generación súbitamente en el sistema, lo que equivale aproximadamente al 60 % de toda la demanda existente en el país en ese instante». Sobre el motivo que pudo propiciar esa desorbitada caída «a cero», no ofreció más información. «No había ocurrido jamás. ¿Qué ha podido provocar esta desaparición súbita del suministro? Es algo que los técnicos aún no han podido determinar, pero lo harán».
EL PARÓN DE LA INDUSTRIA NAVARRA
En medio de toda esa incertidumbre, las industrias navarras que no contaban con generadores también tuvieron que detener su actividad. «A la una del mediodía, nos hemos ido a casa. No podíamos operar y hemos visto que el asunto era algo serio. Después, a las 16:20, se ha recuperado la luz y hemos conectado en remoto. Nuestra idea es bajar a lo largo de la tarde para poner en marcha todos los servicios, servidores y demás con el fin de recuperar la normalidad este martes desde las 7:00», subrayó Óscar Huarte, director general de Lizarte.
«Hemos mandado a los trabajadores a casa, sobre todo en Madrid, Barcelona, nuestras delegaciones de Portugal y otras ciudades grandes donde estamos. Porque los traslados a casa van a durar mucho al estar los trenes y metros colapsados», explicaba aún incrédulo Rafael Baranda, CEO de Balat, a Navarra Capital.
«Durante el corte, la producción se ha detenido por completo, pero hemos aprovechado para realizar tareas auxiliares con la incertidumbre de no saber por cuánto tiempo. Afortunadamente, nos hemos puesto después en marcha sin ningún tipo de incidencias, a pesar de que reiniciar la actividad tras un apagón tiene su riesgo», afirmó Raquel Balda, directora de Producción en KWD.
Pedro Luis Antón (Conservas Pedro Luis): «Estábamos produciendo alcachofa y espárrago y, aunque intentaremos salvar todo lo que se pueda, el género que estábamos escaldando se tiene que tirar»
Las palabras de otros responsables como Javier Antúnez, gerente de Perfinasa, fueron más contundentes: «Nuestra situación es muy simple. Parón total, así que aprovechando para ordenar y limpiar, que siempre viene bien». Parecida era la coyuntura en Anka, según señaló su gerente, Eki González: «Estamos aprovechando para revisar inventario, ordenar y montar un par de máquinas nuevas que nos habían llegado. Como trabajamos hasta las tres, de esta forma hemos resuelto el día».
En las industrias agroalimentarias que trabajan con cámaras frigoríficas, las pérdidas de género están siendo inevitables. «Hemos parado unas cinco horas. Y si una cámara de frío pasa todo ese tiempo sin funcionar, pierde bastante temperatura. Hoy estábamos produciendo alcachofa y espárrago y, aunque intentaremos salvar todo lo que se pueda, el género que estábamos escaldando se tiene que tirar. Terminaremos de esterilizar todo el producto que teníamos envasado y mañana será otro día. Esperemos que no vuelva a suceder», asentía Pedro Luis Antón, gerente de Conservas Pedro Luis.
Y no solo eso. Durante esas horas, el equipo no pudo organizar pedidos ni albaranes y las líneas de producción permanecieron detenidas. «Es un caos. Ni siquiera funcionaban las cerraduras de la fábrica, que van con huella digital. A las 16:40, nos ha vuelto la luz y hemos empezado a recuperar los sistemas poco a poco. Pero es complicado calcular el impacto económico en estos momentos. Ni siquiera sabemos si podremos sacar adelante los pedidos de hoy (lunes) que debemos entregar mañana (martes)».
Momentos difíciles vivieron también en Cárnicas Iruña, donde la planta central y las fábricas de pienso dejaron de operar. «En las granjas hemos dado de comer por la mañana. Pero este martes no podremos dar de comer a las cerdas si no vuelve la luz, ni hacer piensos ni despiezar las canales», resaltó Isidoro Pérez, director de Desarrollo de Negocio en la compañía.
Desde Servihielo, capearon los problemas con relativa normalidad. A pesar de que detuvo la producción, la conservación de producto no se vio alterada «porque los congeladores, aunque no generen frío, pueden aguantar varios días por la propia temperatura del producto».
«Operamos sobre todo con la hostelería. Y hemos visto dos extremos: algunos clientes han trabajado más y hemos tenido avalancha de pedidos porque mucha gente que no podía trabajar prefirió irse a los bares. Otros, en cambio, no han recibido el pedido que hicieron porque sus congeladores no funcionaban», apostilló su gerente, María Suescun. Y es que muchas terrazas estaban llenas de clientes a media tarde…
DE BRAZOS CRUZADOS EN SERVICIOS
En el sector servicios, el impacto fue inmediato. «La gente de oficinas se ha tenido que ir a casa. La web sigue funcionando porque está en Cloud y con sistemas de Alemania e Irlanda. Pero claro, ha habido un bajón de accesos», ilustraba Pablo Macaya, socio de Rock The Sport, para evidenciar el impacto económico de lo sucedido.
«Los portátiles se han quedado sin batería, así que no podemos trabajar. Solo tenemos margen para avanzar en taller, montajes y ensamblajes de máquinas. Tampoco podemos conectarnos por internet a nuestros clientes, aunque todas sus líneas de producción se han detenido. Y hemos cancelado algún viaje que teníamos previsto por España hasta tener una mayor certeza de lo que pasará en las próximas horas», valoró el CEO de la tudelana VisionQuality, Alfredo Ferrer.

Comercios y farmacias con la persiana echada poco después del mediodía en Mendebaldea.
En Muxunav, la dependencia de la electricidad también es total. De ahí que la afectación a su actividad fuera enorme. «Los sistemas que utilizamos están conectados a datáfonos. Sin electricidad no funcionan, de modo que estamos un poco resignados. Esperemos que se solucione pronto», comentó Gorka Azpíroz, su director gerente.
Pero, en medio del caos, también hubo quienes optaron por continuar como buenamente pudieron. Por ejemplo, Ignacio Unceta, de Floristería Torrens, recordó que el frío en su negocio «no es necesario», de modo que el equipo tenía capacidad «para aguantar unas horas». «Eso sí, esto nos está trastocando las ventas, ya que ahora mismo el sistema está parado. Y nuestro repartidor tampoco puede entregar pedidos porque los timbres no funcionan», lamentaba.
Francisco Esparza (Grupo Unsain): «Esto ha sido un caos, que nos ha hecho percatarnos de nuestras vulnerabilidades. Cuando se ha producido el apagón, no podíamos ni cerrar las puertas»
Algunos bares como el Aintzane de Mendebaldea no quisieron cerrar. «Pensamos que era cosa nuestra al principio y luego se fue corriendo la voz de que era nacional. Tenemos los clientes de todos los días, pero estamos dando solo bebidas, no comidas. De momento tiraremos así…», indicó Jon Maiza.
Asimismo, establecimientos como ISPA en Iturrama o La Borona en Yamaguchi mantuvieron sus puertas abiertas a los clientes. «Al principio ha sido una situación muy angustiosa y estábamos muy alterados. Hacia las 14:30 horas hemos retomado la actividad con normalidad en ambos locales. Sí es cierto que en Yamaguchi, al estar más alejado, se ha notado más, no ha acudido apenas gente y, a pesar del buen tiempo y de tener una amplia terraza, lo hemos notado mucho económicamente», reconoció el gerente, Felipe Lozares.
Sin embargo, ISPA fue de gran ayuda para muchas personas mayores del barrio que no pudieron subir a sus casas debido al colapso de los ascensores: «En cuanto hemos abierto, se ha llenado». En esta línea, ambos locales habían recibido el género por la mañana. «Ha sido muy estresante, pero hemos podido retomar la actividad normal, recolocar en las cámaras y beneficiarnos de no tener demasiados alimentos congelados. Hemos tenido suerte al ser los primeros en recuperar la luz. Si no, podría haber sido mucho peor», remarcaba Lozares.
Por el contrario, el director general de Grupo Unsain, Francisco Esparza, se mostraba preocupado. «Esto ha sido un caos, que nos ha hecho percatarnos de nuestras vulnerabilidades. Cuando se ha producido el apagón, el taller se ha quedado paralizado porque no podíamos hacer nada. Así que, como otros, hemos llevado a cabo tareas de limpieza y mantenimiento. En ese momento, no podíamos ni cerrar las puertas. Afortunadamente, luego ha vuelto la luz en nuestro concesionario de Pamplona y estamos operativos, no así en Tudela ni Estella. Esperamos recuperar la normalidad poco a poco», explicó.
CAJEROS APAGADOS
Eduardo Elizalde, director de Zona en Laboral Kutxa, compartió con este medio la situación de su entidad financiera, cuyos cajeros del paseo Sarasate se encontraban apagados a media tarde. «Hemos decidido cerrar las oficinas, paralizar la actividad y cuadrar el dinero porque no teníamos línea y no podíamos trabajar. No obstante, hemos pedido a nuestro personal que se quedara para explicar la situación a quienes se acercaban a nuestras sucursales. Poco a poco, con la llegada de la luz, hemos cerrado sin mayor novedad. Así que, aunque nos hemos visto afectados, hemos buscado atender en la medida de nuestras posibilidades a nuestros clientes. Confiamos en que mañana podamos ofrecer nuestro servicio sin mayor problema», atestiguó.
EL SECTOR DE LA CIBERSEGURIDAD
José Castellanos, director general de Tigloo, firma especializada precisamente en ciberseguridad, transformación digital y outsourcing, desglosó el procedimiento seguido por su firma con los clientes tras el incidente. «Tenemos un SAI (sistema de alimentación interrumpida), que nos ha permitido hacer un primer apoyo a clientes, aunque la clave estaba más en la infraestructura de estos. Y, ahí, obviamente había situaciones distintas. Algunos tenían grupos, pero la mayoría estaban con un SAI que les ha ayudado a hacer cierres ordenados», relató.
José Castellanos (Tigloo): «Tenemos un sistema de alimentación interrumpida, que nos ha permitido hacer un primer apoyo a clientes, aunque la clave estaba más en la infraestructura de estos. Había situaciones distintas»
En una primera etapa, el equipo analizó si los sistemas de soporte funcionaban de forma adecuada. «Esto es clave para no interrumpir procesos críticos y, segundo, para que el cierre ordenado de los sistemas se haga de tal forma que no se dañen datos ni aplicaciones y posteriormente se permita un arranque ordenado de las infraestructuras. Como conclusión de esta primera, fase podemos decir que, salvo excepciones, los sistemas en nuestros clientes han funcionado de forma muy satisfactoria».
En un segundo momento, cuando los sistemas «estaban parados», la plantilla tuvo que trabajar de forma anticipada en las necesidades del arranque que aparecerían justo cuando volviera el suministro de electricidad: «Ciertamente, aun contando con diferentes certificaciones y protocolos internos, una caída generalizada como la que ha sucedido ha requerido un esfuerzo extra del comité de crisis para poder definir acciones y priorizar».
La tercera fase, en la que la compañía se encontraba inmersa pasadas las 15:30, se basaba en «acompañar de forma proactiva a los clientes en la recuperación de sus sistemas», partiendo de los críticos. «En este momento, es clave abordar dicha recuperación de forma ordenada y con la premisa de la seguridad como elemento fundamental. Llegados a este punto, decir que está siendo mucho más sencillo acompañar a aquellos clientes para los que gestionamos y operamos sus infraestructuras desde el propio equipo de Tigloo. Está resultando clave el mantener la calma y una aproximación proactiva. Ciertamente, estoy contento de cómo estamos reaccionando», remató Castellanos.
Crónica en elaboración a cargo de Gorka Moreno, Jesús Jiménez, Irene Guerrero, Bosco Hernández, Patricia Ruiz, Oihane Ochoa y Daniel de Luis.













