domingo, 28 mayo 2017

La noticia de la victoria del “Brexit” en el Reino Unido ha supuesto una sorpresa para los que esperábamos que el resultado del referéndum fuera favorable a la permanencia del Reino Unido en la UE. Instituciones, empresas ciudadanos hemos estado opinando y debatiendo sobre los riesgos y consecuencias que se podrían extender al ámbito político, económico y social; y ahora estamos frente a una realidad que no deseábamos, pero que tendremos que analizar y abordar.

Se abre un escenario incierto en el que la salida del Reino Unido supone, a priori, la reducción del mercado común, y la consiguiente reinstauración de barreras que dificultan el tránsito de mercancías, servicios, personas y capitales entre el Reino Unido y la Unión Europea. No en vano, la economía británica es la segunda mayor de la región.

Esta situación afectaría a Navarra, para la que el Reino Unido es su cuarto destino de exportaciones más importante. Alrededor del 7% de las exportaciones navarras están dirigidas al mercado británico, con quien el saldo comercial el año pasado fue positivo, favorable a Navarra por valor de casi 500 millones de euros.

De materializarse la salida del Reino Unido, la relación de la Unión Europea con este país pasaría inmediata y automáticamente a la que mantiene con países terceros, y se entablarían conversaciones bilaterales entre ambas partes para definir el tipo de relación futura que podrían extenderse durante varios años.

No obstante, la salida del Reino Unido de la Unión Europea no ocurre de manera inmediata. Se abre ahora un periodo de al menos dos años, reconocido en el artículo 50 del Tratado de Roma de 1973, durante el cual, el Reino Unido y la UE deberán alcanzar un acuerdo sobre los términos de su salida. Por tanto, se abre un periodo principalmente de incertidumbre. En cualquier caso, esta situación no es positiva para las relaciones comerciales entre ambos bloques. La inmediata depreciación que ha sufrido la libra, ya supone, de manera inmediata un encarecimiento de nuestros productos para las empresas británicas y con ello una pérdida de competitividad frente a nuestros competidores.

El Brexit, en última instancia, pone en riesgo un entorno conocido, estable y uniforme que, sin perjuicio de la necesidad de mejorarlo, es lo que la sociedad y la economía europeas necesitan.

La prosperidad en el mundo globalizado exige fortalecer los lazos políticos y económicos entre las regiones, la integración económica y no el retroceso con el restablecimiento de barreras y restricciones del pasado.

Como ya ha trasladado el presidente del Consejo de Europa, Donald Tusk es difícil predecir las consecuencias políticas de este hecho y es necesaria una reflexión más amplia sobre el futuro de la Unión. No obstante, en las próximas semanas y meses iremos conociendo con detalle y tendremos más información para entender mejor las consecuencias de esta decisión histórica en el seno de Europa.

 

Javier Taberna Jiménez
Presidente. Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Navarra

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