sábado, 21 octubre 2017

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Una información de Cristina Altuna para Navarra Capital

El Programa Primera Exportación nació hace 14 años en Argentina y por él, han pasado más de 25.000 empresas y 1.200 de ellas están exportando de manera regular. Por aquel entonces, el país sudamericano sufría “la mayor depresión económica de este país”, explica el director general de Fundación Gas Natural, Martí Solà. La empresa “pensó que teníamos que hacer algo para ayudar a las empresas, porque el nivel de paro estaba alrededor del 25% y las ventas de las empresas estaban hundidas”. El objetivo, explica Solà, era “ayudar a que las empresas vendieran al exterior, para poder mantener su capacidad productiva”.

Una situación de dificultad económica similar a la que vive, en la actualidad, España, con unos índices de paro muy elevados. Desde la Fundación Gas Natural pensaron que “aprovechando la experiencia que teníamos en Argentina, el programa podía funcionar”.

De esta forma, el proyecto se puso en marcha en junio de 2014, “con unas características muy centradas y focalizadas en aquellas empresas que no están exportando”. Solá destaca que el programa es abierto, “cualquier empresa de cualquier sector puede participar, porque no hay barreras y, lo más importante, es que es gratuito”.

El programa comenzó con 520 empresas, pero desde la Fundación tienen el reto de llegar a las “mil empresas que exporten de manera continuada y regular”. Concepto importante el de regula, explica Solà, porque “exportar una vez y no exportar más, esto es vender, pero no es exportar”.

CULTURA EXPORTADORA

El director general de la Fundación Gas Natural asegura que “una empresa que venda a diferentes países, está capacitada para soportar mejor una crisis, porque puede compensar de una manera mucho mejor la caída de ventas en un determinado país”.

De las 3 millones de empresas que hay en España, tan sólo exportan de forma regular unas 40 mil. Para Solà “falta tradición en España para exportar, pero muchas veces nos ponemos la venda antes de la herida, pensando que no podemos” por limitaciones como el idioma o la capacidad financiera. Un mito que en la Fundación, “tratamos de romperlo”.

Para Solà “el cuello de botella principal es la dedicación a un proyecto, tiene que haber una dedicación sostenida por alguien que pueda tomar decisiones, y este es el foco donde vemos que a las empresas les cuesta más”.

PROGRAMA

El programa incluye seminarios formativos, tutorías individualizadas y becas en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona para las 20-25 empresas que se consideran están más preparadas para exportar.

En los seminarios, explica Solà, se tratan cosas básica como analizar las debilidades, fortalezas, amenazas y oportunidades (análisis DAFO), así como recibir charlas de expertos que explican cuestiones “cómo cobrar estas exportaciones, cómo hacer cartas de crédito y ofrecen asesoramiento”.

Desde la Fundación defienden que “cualquier empresa puede exportar, cualquier producto a cualquier país, pero es necesaria una preparación, y esta preparación, pretendemos establecer una plataforma en la fundación para que puedan llegar a exportar”.

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