martes, 23 mayo 2017

Imagen de la sede de Caixabank

Imagen de la sede de Caixabank

El hecho de que los grandes bancos españoles aprobaran con solvencia los test de estrés del BCE, con algún pero en el caso de Liberbank, significa que las entidades financieras tienen capital propio suficiente para hacer frente a serios contratiempos económicos que en la actualidad no se esperan. Aún en el peor escenario, los bancos españoles respondían. En concreto, la hipótesis negativa para España era que el PIB cayera un 0,3 por ciento este año, un 1 por ciento en 2015, y apenas creciera un 0,1 por ciento en 2016. Además, esa escenario contemplaba caídas en el precio de las viviendas en un 3,1 por ciento este año y de un 5 por ciento en los dos próximos años.

OBJETIVO DEL ESTUDIO

Los reguladores buscaban aumentar la transparencia y la confianza en la banca, así como prevenir futuras crisis al detectar problemas. Parece claro que la foto de la banca española ha cambiado significativamente desde el rescate financiero parcial de 2012.

El porcentaje mínimo de capital que pedía la autoridad europea era un 5,5 por ciento en el caso de un escenario económico malo, cifra superada con creces por los bancos. Por ejemplo, el Grupo “La Caixa“, entidad líder en el mercado navarro, ha obtenido un superávit de capital de 6.777 millones de euros en el escenario adverso de dichos test. El presidente del Grupo “La Caixa“, Isidro Fainé, explicaba lo que significa esto para una entidad: “solidez financiera”.

Ahora bien, eso no significa que en un escenario claramente adverso, como el dibujado en el simulador del BCE, las entidades no perdieran dinero. De hecho, el estudio dice que  las 15 entidades examinadas entrarían en pérdidas en alguno de los tres próximos ejercicios en caso de producirse una recaída en la crisis en los términos hipotéticos. Sin embargo, eso no sería obice para que los bancos hiceran frente a sus compromisos.

En esa línea, los analistas europeos han estudiado también la calidad de los activos (AQR), con el interés de garantizar que el punto de partida de la prueba de estrés (los datos de los balances a 31 de diciembre de 2013) se basa en estándares de valoración correctos. También se han evaluado las carteras de clientes (las compuestas por pymes, empresa, gran empresa, corporativa,promotores e inmuebles). Dicha revisión minuciosa ha concluido con la práctica ausencia de necesidades adicionales de provisiones.

Estos exámenes serán con toda probabilidad repetidos en el futuro por el Banco Central Europeo, organismo que asume desde el 4 de noviembre la supervisión de los bancos sistémicos de la Europa del Euro.

 

 

En la imagen, la sede de CaixaBank, una de las entidades que con más solvencia ha superado las pruebas europeas

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