
Javier Aguirre.
Si rebobinamos a enero de este año, recordarán que en estas mismas líneas lancé una pregunta provocadora en mi columna «¿Y si el siguiente paso es dejar de hablar de sostenibilidad?». Lo hice porque notaba en el ambiente una fatiga peligrosa. Veía a empresarios agobiados por un tsunami de siglas, a directivos haciendo sus checklist para cumplir normas importantes pero complejas y a una «sociedad» que empezaba a desconectar del mensaje. Ya entonces, pedía «sentido común», volver al «hacer empresa de verdad» y simplificación.
Hoy, cerrando este 2025, quizás podríamos decir, no sin cierta polémica, un «nos han escuchado». El pasado 16 de diciembre, el Parlamento Europeo marcó un punto de inflexión al aprobar el Paquete Ómnibus I. Tras una etapa de expansión normativa vertiginosa, Europa ha decidido ajustar y depurar el marco vigente. Se ha pisado el freno en los plazos y el contenido, pero no para que dejemos de trabajar, sino para que trabajemos mejor.
Se ha limpiado gran parte de la carga administrativa para dejar los elementos clave. Pero lo mejor para ese 98 % del tejido empresarial que somos las pymes es que, por fin, tenemos un «idioma propio y simplificado». En España, donde aún esperamos la transposición de la norma este escenario, podría invitar a la relajación. Y ese sería el mayor error para una pyme.
Durante estos últimos años, la previsión para la pequeña empresa era sufrir un «efecto cascada». Las grandes compañías pedirían datos complejos para sus memorias y las entidades financieras exigirían análisis y métricas ESG complejas para acceder a financiación.
La VSME (nueva Norma Voluntaria para pymes) llega para solucionar exactamente eso. Como defendíamos ya en 2023, la sostenibilidad debía hacerse accesible y sencilla. Hoy, esa visión es una herramienta técnica, un «salvoconducto» que armoniza el diálogo con los dos actores clave:
- Clientes, que necesitan tus datos para evaluar su cadena de valor sin volverte loco.
- Financiadores, que requieren transparencia estandarizada para valorar riesgos y conceder crédito.
La VSME es una excelente noticia porque se adapta a la realidad de la empresa y simplifica la complejidad de las llamadas NEIS (Normas Europeas de Información de Sostenibilidad, o ESRS por sus siglas en inglés). La norma no inventa «nada nuevo», pero ordena el caos en tres pilares:
- Ambiental. Cubre los cinco aspectos críticos del planeta: cambio climático, contaminación, agua y recursos marinos, biodiversidad y ecosistemas, y el uso de recursos y economía circular.
- Social. Pone el foco en las personas dentro y fuera de la empresa: personal propio, trabajadores en la cadena de valor, comunidades afectadas y consumidores y usuarios.
- Gobernanza. Define «cómo» hacemos negocios a través de la G1 Conducta Empresarial.
Todo esto se estructura en una arquitectura modular lógica para que elijas según tu tamaño y necesidad:
- El Módulo Básico: lo esencial. Métricas clave que cualquier empresa, por pequeña que sea, debe controlar.
- El Módulo Narrativo (PAT): donde explicas tus políticas, acciones y objetivos. Es el espacio para contar tu estrategia.
- El Módulo de Socios de Negocio: diseñado específicamente para responder a lo que te preguntan bancos e inversores.
El orden de los factores sí altera el producto. Ahora bien, y aquí retomo mi mensaje de mayo sobre «La diferencia entre cumplir y creer»: tener un mapa no sirve de nada si no sabes a dónde vas.
El peligro de contar ahora con una «plantilla estandarizada» es que corramos a rellenarla como quien rellena un formulario de Hacienda. Y eso sería un error porque caeríamos en el «cumplir por cumplir» del que huimos. La propuesta que os hago para 2026 es invertir el proceso. Sigamos una ruta lógica de la «empresa con alma»:
- Sentir (la convicción). Antes de medir, pregúntate por qué. ¿Lo haces porque crees que tu empresa debe dejar huella en Navarra? ¿Porque te importan tus personas? Si no hay convicción, no habrá consistencia.
- Ser (la acción). Una vez lo sientes, lo aplicas. Integras esa visión en tu día a día, en tus operaciones. Como ya decíamos, haces empresa «de la de verdad».
- Comunicar (el estándar): Solo al final, cuando ya eres, utilizas la norma VSME para contarlo al mundo financiero y comercial con rigor.
EL AÑO DE COMENZAR A ANDAR ESTE CAMINO
Tenemos el tiempo (gracias a la prórroga europea). Tenemos la herramienta (la guía VSME). Y, si estáis leyendo esto, sé que tenéis la intención o motivación.
Aprovechemos este «regalo» regulatorio para ordenarnos. Usemos este estándar para poner en valor ante el mercado todo eso que las empresas de aquí ya hacemos bien de forma natural, pero que hasta ahora no sabíamos explicar y poner el valor.
El idioma ya lo tenemos. Ahora nos toca a nosotros escribir la historia.
Javier Aguirre
Socio – consultor de Coval y gerente en la Asociación enREDaRSE












