Los conflictos armados que vive Oriente Medio; el bloqueo del estrecho de Ormuz, con la consiguiente afectación del comercio marítimo; la prolongación de la guerra en Ucrania; los aranceles de Estados Unidos a los productos extranjeros; la imprevisible e inquietante política exterior de Donald Trump…
La actual coyuntura geopolítica, predominado por un clima de incertidumbre permanente, está repercutiendo en la confianza de los mercados financieros. Como consecuencia, los parqués internacionales reaccionan a cualquier anuncio político, decisión diplomática o movimiento estratégico de las principales potencias con extrema sensibilidad y sus índices bursátiles experimentan constantes fluctuaciones en jornadas frenéticas. Ante tanta volatilidad, las empresas deben plantearse múltiples cuestiones a la vez para afrontar el futuro lo más eficaz posible. ¿Cuál será el precio del barril de petróleo en los próximos meses?, ¿y el de la energía?, ¿qué divisa es más segura, el dólar, el euro o el yuan?, ¿en qué activos financieros se debe invertir para mantener el poder adquisitivo?, ¿cuánto presupuesto tiene que destinar una empresa a desarrollar una Inteligencia Artificial?
En este contexto, el CEO Club del Consejo Social de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) organizó el pasado viernes la sesión ‘Decisiones financieras en tiempos de turbulencias’, impartida por Carlos Aso, CEO del Grupo Andbank. Durante el encuentro, celebrado en la sala de juntas del edificio Las Sóforas, Aso constató que en estos últimos años se ha producido un «cambio de paradigma», que ha llevado al mundo «a operar con unas reglas completamente distintas». Este «nuevo orden» se rige precisamente por la geopolítica internacional y la imposición de la ley del más fuerte.
«Estamos en un momento en el que la fuerza vuelve a dominar claramente el mundo. El más listo ya no es el que más sabe, sino el que mejor soporta la incertidumbre y el que tiene más capacidad de supervivencia a los cambios constantes. Es decir, una empresa no debe desarrollar un producto para un único contexto, sino que debe contar con un servicio robusto que prevalezca en los diferentes escenarios. Por lo tanto, el futuro premiará a las empresas que mejor manejen la incertidumbre y sean capaces de girar el volante, en una dirección u otra, según qué depare el futuro», reflexionó Aso, con más de dos décadas de experiencia en el sector y a quien precedió en la apertura el presidente del Consejo Social de la UPNA, Francisco Javier Santiago.

Aso recomendó a las compañías «saber cómo trasladar la inflación al precio de sus productos».
En este sentido, el CEO del Grupo Andbank anunció que, desde la entidad bancaria, manejan tres posibles escenarios respecto a la guerra en Irán. En el primero de ellos, el conflicto bélico se resuelve rápidamente, el estrecho de Ormuz se reabre, el precio del Brent regresa a los 70-80 dólares y la inflación desciende. «Le damos un 5 % de posibilidades porque Irán es especialista en desgastar a su rival alargando y enredando las negociones. En el último siglo, nunca ha ganado una guerra, pero siempre ha rentabilizado al máximo las conversaciones de paz», comentó Aso.
A su juicio, el escenario más posible es el denominado «no paz, pero tampoco guerra» y al que otorga un 75 % de posibilidades. «Nos dirigimos hacia un horizonte en el que se desdecirán los acuerdos alcanzados. Así, el Brent se mantendrá en los 80-100 dólares; la Unión Europea casi no crecerá en 2026; y el Banco Central Europeo probablemente subirá los tipos de interés en junio para hacer frente a la inflación, que rondará el 3 % y el 4 %», vaticinó Aso.
El último escenario, el recrudecimiento de la guerra, provocaría que España y el resto del continente europeo terminaran entrando en recesión. «Cada compañía debe saber cómo le afectarían estos tres posibles escenarios y tener un plan preparado para cada caso. El mejor negocio es el que sobrevive a cualquier situación, dispone de financiación en cualquiera de ellos y es capaz de moverse rápido cuando se producen estos cambios», insistió.
Para cumplir con este objetivo, las empresas deben analizar múltiples variables. En primer lugar, deben medir «con exactitud» cuál es su «capacidad y poder» a la hora de subir el precio de sus productos y, de esta manera, hacer frente a la inflación y el encarecimiento de los costes. «La clave reside en si la compañía opera en un mercado muy fragmentado o con poca competencia, en si su producto es único y de nicho o estándar, en si el volumen de la demanda es alto o bajo y en si el mercado va a absorber o rechazar esa subida de precios. En definitiva, defender el margen exige saber cuánto está dispuesto a aceptar el cliente», argumentó.
A continuación, Aso aseguró que la dependencia energética, la capacidad de almacenamiento y la búsqueda de fuentes alternativas son otras de las cuestiones relevantes que las compañías deben analizar en el desarrollo de sus estrategias: «La energía está volviendo a ser la clave de todo porque cada shock de crudo y gas actúa como un impuesto sobre el crecimiento, los márgenes empresariales y la confianza de los diferentes agentes. Por desgracia, Europa y Asia siguen teniendo una vulnerabilidad energética mayor de la que les gustaría reconocer», alertó.
Además, el CEO del Grupo AndBank afirmó que las empresas deben «depender de pocas entidades financieras», pero contar con un sistema de financiación «diversificado». En concreto, abogó por una combinación de depósitos en banca tradicional con fórmulas alternativas como mercados de deuda o préstamos directos sin intermediación bancaria. «La diversificación se traduce en resiliencia y robustez para hacer frente a escenarios de incertidumbre», subrayó.
Por último, advirtió de que los escenarios de incertidumbre no «eximen» a las empresas de la «necesidad» de tomar decisiones. «Al contrario, las turbulencias obligan a priorizar con criterio, rapidez y disciplina, entendiendo que no hacer nada también es una decisión», apuntó. De ahí que pidiera a las compañías que diferenciaran entre decisiones reversibles (por ejemplo, invertir en IA) e irreversibles (la compra o integración de una empresa). «Las primeras deben ejecutarse con agilidad pero, a su vez, siendo conscientes de que innovar implica aceptar posibles fracasos controlados: Las segundas requieren un análisis más profundo por su impacto permanente», especificó.
LA IA, UNA OPORTUNIDAD
En estos tiempos vertiginosos también se abren ventanas de oportunidades como la IA. Según Aso, se trata de una herramienta «extremadamente poderosa» para que las empresas reduzcan costes y aumenten su eficiencia. «Ya no se trata solo de abaratar procesos de producción tradicionales, sino de replantearse cómo crecer incorporando agentes de Inteligencia Artificial capaces de automatizar múltiples tareas. La IA es la única palanca que permitirá compensar la subida de costes e inflación», auguró Aso, quien animó a las empresas a invertir en esta tecnología.

Francisco Javier Santiago, presidente del Consejo Social de la UPNA, y el CEO de Adbank.
En la misma línea, el CEO del Grupo Andbank defendió que Europa dispone de «una gran oportunidad estratégica frente a Estados Unidos» en este campo. A su juicio, las empresas del Viejo Continente se pueden beneficiar «a costes relativamente bajos» de los chips, centros de datos y grandes modelos de lenguaje como ChatGPT, en los que el país norteamericano invierte billones cada año.
«Esta es una revolución distinta a la del ferrocarril, en la que había que gastar mucho dinero para colocar los raíles y que el tren llegara a su destino. Ahora no hace falta invertir mucho para disfrutar de esos servicios. Por lo tanto, la empresa que sea capaz de aprovecharse de esta situación tendrá una oportunidad de nicho muy grande», concluyó el ponente.













