Fomentar la innovación abierta entre startups, pymes y grandes empresas de Navarra. Ese es el objetivo del programa Open Innovation, impulsado por el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra (CEIN), que este 2026 celebra su segunda edición tras una primera experiencia piloto el año pasado. En concreto, la iniciativa busca conectar a compañías consolidadas con startups capaces de aportar soluciones tecnológicas o innovadoras a retos concretos del tejido empresarial.
El proyecto genera beneficios mutuos a ambas partes. «Se trata de una vía para aumentar la competitividad de todo el tejido empresarial navarro», explica el responsable del programa, Miguel Sodupe. Por un lado, las compañías encuentran soluciones ágiles e innovadoras a sus desafíos mientras que, por otro, las startups tienen la oportunidad de validar su tecnología en entornos reales. «Es una muy buena manera de impulsar el crecimiento en conjunto y favorecer la innovación dentro de Navarra», subraya.
El programa, financiado al 100 % por fondos europeos dentro del marco del proyecto Tech FabLab, está buscando nuevas corporates y pymes que quieran beneficiarse del acompañamiento y asesoramiento de CEIN. Los interesados pueden encontrar más información e inscribirse en la web de esta entidad. El plazo para presentar las solicitudes por parte de las empresas termina el próximo 16 de marzo.
El proceso comienza con la identificación de los retos que afrontan las empresas apuntadas. Posteriormente, desde CEIN analizan cada propuesta para asegurarse de que encaja con el marco y la duración del programa. «Intentamos que el desafío sea lo suficientemente concreto y abordable. Si el reto es demasiado ambicioso o abstracto, resulta más difícil que una startup pueda plantear soluciones viables», detalla Sodupe.
Una vez definidos los desafíos durante la primavera, el siguiente paso consiste en seleccionar a las startups que trabajarán con las empresas para resolverlos. Estas pueden proceder tanto de los Viveros de Innovación de CEIN como de cualquier otro punto de Navarra. Y con la llegada del verano, el programa organiza una jornada de matchmaking. «En ese encuentro se ponen sobre la mesa los retos y las posibles soluciones. Incluso puede ocurrir que una empresa se interese por el desafío planteado por otra», agrega.
LOS PARTICIPANTES
La edición de 2025 sirvió para testar el funcionamiento del programa y se dirigió exclusivamente a pequeñas y medianas empresas. En total participaron ocho pymes: Aldakin, AIT, Cafés Mocay-Calidad Pascual, IED, Lacturale, Lev2050, Lizarte y Torraspapel Leitza, que lanzaron una docena de retos tecnológicos o o innovadores. «Fue una experiencia muy positiva y confirmó el potencial del programa», afirma Sodupe.
Por ejemplo, Aldakin decidió sumarse al programa ante la creciente complejidad de los procesos de innovación a los que se enfrenta. «Cada vez que resuelves un reto, aparece otro más potente», constata Santiago González, adjunto al Departamento de I+D+i de la empresa de Alsasua. Por ese motivo, la compañía apuesta cada vez más por colaborar con socios tecnológicos para desarrollar nuevos productos. «Cada vez más empresas necesitamos partners que nos acompañen durante todo el proceso. Hay elementos técnicos que no podemos fabricar internamente y que resultan muy caros si intentamos adquirirlos directamente en el mercado», resalta.
En ese contexto, no son pocas las firmas industriales que recurren al ecosistema emprendedor para encontrar valiosos aliados tecnológicos. «La idea es que las startups también puedan obtener grandes beneficios a través del desarrollo de nuestras innovaciones”, defiende González. En su debut en Open Innovation, Aldakin planteó tres retos distintos. Uno de ellos, centrado en la captura y análisis inteligente de datos en procesos industriales para mejorar la precisión y el control en automatización, fue abordado por la startup navarra Dateando.
La colaboración resultó especialmente llamativa porque ambas compañías operan en ámbitos similares. «Es un caso interesante porque Aldakin y Dateando son competencia. Y esta última, al tratarse de una startup joven, trabaja también con tecnologías muy punteras», atestigua González. Ante esa situación, la empresa de Alsasua optó por aprovechar ese conocimiento externo. «En lugar de dedicar nuestros recursos a resolver el reto internamente, decidimos que fuera el equipo de Dateando el que lo desarrollara», concreta. Fruto de esa colaboración, ambas compañías trabajan actualmente en un proyecto conjunto para un cliente importante de Aldakin.
A la vista de su experiencia, González recomienda a otras empresas navarras apostar por la innovación abierta. «Este tipo de iniciativas permite generar alianzas de gran valor para afrontar los desafíos tecnológicos actuales. En la industria hay sitio para todos. Las compañías navarras pueden encontrar muchos recursos fuera de sus propias organizaciones para avanzar en innovación», sostiene.
En paralelo, ensalza la implicación del talento emprendedor: «Los emprendedores jóvenes se implican de cabeza en los proyectos». Y, en esa línea, considera que la colaboración entre empresas consolidadas y startups emergentes será cada vez más habitual en el ámbito industrial. «Más que una tendencia, será una necesidad. Las pymes tenemos la oportunidad de trabajar con talento joven gracias al emprendimiento y a programas como Open Innovation», concluye.
NUEVA EDICIÓN
Con esos resultados, CEIN ha ampliado el alcance de la iniciativa en su segunda edición con el fin de incorporar también a grandes empresas. Además, la sociedad pública valorará especialmente que las compañías participantes estén alineadas con los sectores estratégicos de la Comunidad foral y cuenten con una cierta cultura de innovación previa. «Es importante que tengan ya implantada una estrategia de innovación, porque eso facilita que la colaboración funcione y tenga continuidad», avanza Sodupe.
En un contexto empresarial cada vez más competitivo, ambos consideran que este tipo de programas pueden marcar la diferencia. «Las empresas necesitan adaptarse a nuevos escenarios, y una forma de conseguirlo es apoyándose en la tecnología y la agilidad de las startups navarras», concluye. Esa colaboración permite desarrollar nuevos productos, optimizar procesos o abrir nuevas líneas de negocio que refuercen la competitividad de la industria navarra.













