Completar una maratón en menos de dos horas, subir al Everest dos veces en una semana sin oxígeno artificial ni cuerdas fijas, realizar un salto con pértiga de seis metros y treintaiún centímetros… Los deportistas demuestran a diario que el cuerpo humano parece no tener límites, se alcanzan métricas nunca vistas y los récords caen uno tras otro. En esta búsqueda constante de la optimización del rendimiento, los equipos multidisciplinares detrás de estos profesionales realizan análisis biomecánicos para corregir milimétricamente sus movimientos y prevenir lesiones, desarrollan planes nutricionales acorde a las necesidades exactas de cada organismo o se basan en el ‘Big Data’ para transformar millones de datos en decisiones estratégicas que maximizan los logros.
En este contexto de apogeo del ‘SportsTech’, la empresa 540, especializada en el desarrollo de software, organizó el pasado miércoles el evento ‘Deporte, rendimiento y tecnología’ en su nueva sede de Mutilva. El acto, focalizado en los deportes de resistencia, arrancó con la conferencia de Aitor Viribay, Global Sports Performance director en Salomon, que investiga «cómo empujar» los límites metabólicos del ser humano. En esta línea, Viribay explicó la innovadora fórmula que recientemente había aplicado a los corredores del Ineos Grenadiers con el objetivo de medir exactamente el gasto energético de los ciclistas. «Cuantificarlo siempre ha sido un reto porque ni las pulseras ni las máscaras lo calculan adecuadamente. Es muy difícil», afirmó el experto en nutrición, dietética y metabolismo.
Sin embargo, Viribay, junto con el resto de su equipo, perfeccionó el método del agua doblemente marcada: agua en la que los átomos de hidrógeno y oxígeno se reemplazan por isótopos. «Es la fórmula más precisa para medir el gasto energético total de una persona a lo largo del día. Al ingerir el agua, los isótopos mapean cómo se consume la energía y, así, entendemos realmente cuáles son las necesidades de los ciclistas. Esta herramienta nos aporta información valiosa respecto a cómo el cuerpo humano se comporta ante el entrenamiento», resaltó.

Viribay ha desarrollado una fórmula sobre el gasto energético, que ha aplicado a los corredores del Ineos Grenadiers.
Conforme a los datos recopilados, Viribay cuantifica el presupuesto energético de cada ciclista: el límite máximo de gasto metabólico que un organismo puede sostener en el tiempo condicionado por su capacidad de transformar y disipar energía. «Sabemos exactamente cuántas kilocalorías puede consumir el corredor a lo largo del día. Se puede pasar, pero el cuerpo genera una deuda que se traduce en fatiga», detalló. A continuación, esta información es proporcionada a los equipos, que adaptan milimétricamente los entrenamientos a la carga de trabajo que cada ciclista puede asimilar. Como consecuencia, «la adaptación al ejercicio es más eficiente y se optimiza su rendimiento».
ANÁLISIS DE DATOS
A continuación, Iban Latasa, ex ciclista profesional e ingeniero especializado en el desarrollo tecnológico aplicado al rendimiento, recalcó la importancia de los datos en el ciclismo. «Los directivos demandan que se recopilen infinidad de datos, se analicen y se tomen decisiones estratégicas con el objetivo de mejorar el rendimiento del corredor», constató.
Y es que, en el ciclismo actual, cualquier métrica queda registrada para su posterior estudio: cómo ha evolucionado la distancia entre el pelotón y la fuga a lo largo de la etapa, en qué parte del grupo se han posicionado los corredores, cuál ha sido el ‘flow cost’ (la habilidad de mantener el impulso y la velocidad constante aprovechando las características del terreno para no frenar bruscamente ni desperdiciar energía con los posteriores acelerones), cuántos kilojulios ha gastado cada integrante protegiendo al líder del viento, cuánta energía ha ahorrado el primer espada…»Una colocación óptima dentro del pelotón evita gastos innecesarios de energía. Si el líder va bien protegido, consume la mínima energía y se la reserva para la montaña, que es cuando verdaderamente la necesita», destacó Latasa.
Además, enumeró otro tipo de métricas como el coeficiente aerodinámico, la métrica principal que mide la resistencia al aire y que se analiza con el propósito de mejorar «la calidad» del ciclista. «Cuando recopilamos datos, no solo nos fijamos en la cantidad. En las contrarrelojes individuales, por ejemplo, calculamos los coeficientes aerodinámicos porque así sabemos si el corredor se ha colocado correctamente en la bici. Nos permite mejorar la posición», concretó.

La plataforma de Latasa mide métricas clave para corregir la técnica de pedaleo, prevenir lesiones y optimizar el rendimiento.
Latasa ha ido más allá del análisis y, junto con Jon Iriberri, ha desarrollado Pedalling Pro System, una innovadora plataforma que mide métricas clave para corregir la técnica de pedaleo, prevenir lesiones y optimizar el rendimiento. En concreto, la ‘app’ muestra la calidad del pedaleo a través de un sistema visual intuitivo (los colores del semáforo) para que el ciclista y el entrenador interpreten al instante dónde se pierde energía y detecten descompensaciones o vicios en la postura antes de que causen dolor. «Poder cuantificar la calidad del ejercicio es esencial», ahondó. 540 ha ayudado a desarrollar esta plataforma y a convertirla en un producto que se pueda vender en el mercado.
BIOMECÁNICA Y NEUROCIENCIA
Precisamente, Iriberri, experto en biomecánica que ha trabajado en Movistar Team y Visma-Lease a Bike optimizando la posición de los ciclistas, prosiguió con una charla en la que desgranó el principal reto al que se enfrenta esta ciencia: convencer a los ciclistas de que apliquen sus consejos. En concreto, diferenció entre las recomendaciones mecánicas (altura y retroceso del sillín, alcance y caída del manillar, longitud de las bielas, ajuste de las calas, ruedas con menor rotación…) que los ciclistas aceptan «sin objeciones» y los cambios biológicos o de gestos motores.
«Al ser humano le cuesta cambiar de hábitos porque, por naturaleza, es un ser de costumbres. Lo de subir y bajar el sillín, lo de tirar para adelante o para atrás es fácil y no tiene ningún misterio. Los problemas surgen cuando al ciclista le pides cualquier acción que implique voluntad propia como sentarse bien, estirar la espalda, modificar la posición de la cabeza, estrechar los hombros… Es muy difícil convencerle, aunque le aportes datos que corroboren y validen el cambio que deseas implantar. El dato no mata al relato», reflexionó.
Y, ¿cómo se convence a un ciclista de que haga aquello que, en principio, no quiere realizar? La respuesta, según Iriberri, está en la neurociencia. «Basta con decir, ‘esta mejora ya la ha implementado Tadej Pogacar‘ y todo el mundo se pone a copiar. Dan igual las explicaciones y datos que le hayas ofrecido previamente, lo importante es que lo ha hecho otra persona. Saber que otro profesional está aplicando una técnica nueva tiene un poder muy alto en la adquisición de hábitos y costumbres», incidió. Por último, definió a la estética como «rival» de la aerodinámica. «Los diseñadores de bicicletas, cascos o zapatillas operan con otros parámetros y valores. El problema viene cuando el porqué y el para qué son difíciles de transmitir», finalizó.
MESA REDONDA
El evento concluyó con una mesa redonda, moderada por el CEO de 540 Pablo Albizu, en la que los tres ponentes abordaron diferentes cuestiones como el uso eficiente de la tecnología, la «revolución» de la inteligencia artificial, el análisis efectivo de los millones de datos y la transmisión a los corredores de esas grandes cantidades de información «sin abrumar». «Los ciclistas reciben una gran cantidad de estímulos al día, deben de recordar muchas técnicas y tácticas y por eso es fundamental filtrarles los datos. Solo les debe llegar el contenido esencial», coincidieron los tres expertos.













