jueves, 27 enero 2022

Colesterol: el bueno, el feo y el malo

Nos gusta el buen comer. ¡Y a quién no! Queda demostrado tras los grandes festines de estas Navidades. Pero ahora, de cara al Año Nuevo, para muchos comienzan los remordimientos y los famosos propósitos saludables. Cuidar y equilibrar los niveles de colesterol, una problemática que afecta a casi la mitad de los españoles, causa mucho revuelo. El bueno o el malo. ¿Qué significa? Los expertos aclaran las habladurías al respecto.

Redacción
Pamplona - 15 enero, 2022

Claves para mantener unos niveles saludables de colesterol. (Fotos: cedidas)

Tener salud es siempre uno de los deseos que más se repiten al comenzar el año nuevo y más estos dos últimos. No obstante, las comilonas, los dulces y los excesos con el alcohol pasan factura a nuestro organismo. Si se convierten en algo habitual, una de las consecuencias más usuales es el aumento del colesterol.

Según datos que maneja dosfarma, casi la mitad de los españoles tiene el colesterol alto. Sin embargo, es una cifra que necesita una aclaración, ya que no hay un único tipo de colesterol, sino que existe uno malo y otro bueno, y es importante controlar los niveles de ambos.

El colesterol es una grasa que está en todas las células del organismo y es necesario para que el cuerpo funcione correctamente. Interviene en varios procesos vitales, como la digestión, la formación de hormonas e, incluso, la transformación de la luz solar en vitamina D. La mayoría se produce en el hígado, aunque también se incrementa su cantidad por los alimentos que tomamos. La sangre es la encargada de dirigir esta grasa hasta las zonas del cuerpo donde se necesita. Así pues, hace dos viajes: uno de ida (con colesterol nuevo) y otro de vuelta (con el sobrante, para almacenarlo o expulsarlo). El colesterol hace cada uno de esos viajes uniéndose a unas partículas llamadas lipoproteínas, que pueden ser de dos tipos:

De baja densidad o LDL: son las que transportan el colesterol nuevo desde el hígado hasta las células en el viaje de ida.

De alta densidad o HDL: hacen el camino de vuelta y devuelven el sobrante al hígado.

Precisamente por estas dos rutas y las lipoproteínas implicadas debemos hablar de dos tipos de colesterol:

Malo o LDL

Es el que se une a las partículas LDL para viajar hacia los órganos. Cuando hay tanto en el organismo que las células no pueden absorberlo todo, el sobrante se deposita en las paredes de las arterias. Si esto ocurre, se origina la aterosclerosis, un estrechamiento de las arterias producido por la acumulación de placas de grasa. Se dificulta el paso de la sangre, que no puede llegar a los órganos. Con ello, se incrementa el riesgo de sufrir un infarto o un ictus.

Bueno o HDL

Es el que se une a las partículas HDL y viaja hasta el hígado de vuelta. Es, por tanto, necesario para eliminar el sobrante y que no se acumule.

Para saber si una persona tiene el colesterol alto y, por tanto, es un factor de riesgo cardiovascular, se tiene en cuenta la cantidad total del organismo: la suma del bueno y el malo. Los niveles óptimos totales para un adulto deben ser inferiores a 200 mg/dl. A partir de esa cifra, se considera hipercolesterolemia. Si hacemos la separación entre bueno y malo, las cifras son distintas. El malo o LDL debe estar por debajo de 100 mg/dl, aproximadamente. En cambio, el bueno o HDL debe ser superior a 35 mg/dl en los hombres y de 40 mg/dl en las mujeres.

No hay un único tipo de colesterol, sino que existe uno malo y otro bueno, y es importante controlar los niveles de ambos.

Los excesos navideños pueden pasarnos factura y desequilibrar nuestro organismo. Por ello, para mantener un estilo de vida saludable y conservar unos niveles apropiados de colesterol, los expertos de la farmacéutica han recopilado algunos consejos sencillos para poner en práctica tras las fiestas, tanto si somos propensos al colesterol alto como si no. Igualmente, dan varias claves para saber identificar si debemos ponernos en manos del médico:

  • Ciertas enfermedades provocan alteraciones en el colesterol
    Las personas con diabetes, enfermedades renales o hipotiroidismo tienden a sufrir cambios en sus niveles de colesterol, por lo que es recomendable tener un control regular. También influyen el embarazo y ciertas alteraciones en las hormonas femeninas, así como el síndrome del ovario poliquístico. Igualmente, la toma de algunos medicamentos también puede interferir: anticonceptivos, antidepresivos o diuréticos, por ejemplo. Del mismo modo, hay algunas enfermedades hereditarias que, entre sus síntomas, incluyen niveles anormales de colesterol y triglicéridos, que son otro tipo de grasa. Entre otras, son la hipercolesterolemia familiar y la hipertrigliceridemia familiar.
  • Controlar la obesidad
    El sobrepeso suele ir asociada a unos elevados niveles de colesterol malo. Por ello, una de las formas de mantenerlos en una cifra apropiada es vigilar nuestro peso. Además, las personas con obesidad o hipertensión tienden a tener unos niveles más bajos del colesterol bueno.

Una dieta equilibrada es el mejor consejo para muchísimos problemas de salud.

  • Hacer ejercicio moderado
    El deporte tiene múltiples beneficios para la salud cardiovascular. No solo nos ayuda a reducir la grasa corporal, sino que también contribuye a equilibrar la presión arterial, a reducir la frecuencia cardiaca y a bajar el colesterol malo y subir el bueno. Los expertos recomiendan hacer un mínimo de 150 minutos semanales de ejercicio moderado para un adulto.
  • No abusar del alcohol
    El consumo excesivo y regular de bebidas alcohólicas puede provocar hipertrigliceridemia, una enfermedad en la cual hay una cantidad excesiva de triglicéridos en la sangre que se terminan acumulando en las arterias.
  • Dejar de fumar
    Es uno de los propósitos de año nuevo más repetidos, pero es muy importante si tenemos el colesterol alto. El tabaquismo no eleva el malo, pero sí que puede bajar los niveles del bueno.
  • Hacer revisiones periódicas
    Se recomienda hacerse un primer análisis a los hombres de entre 20 y 35 años y a las mujeres de 20 a 45 años. Es especialmente importante cuando ha habido algún cambio significativo en el estilo de vida (por ejemplo, aumento de peso o una variación en la dieta). Este análisis no solo dará información al médico sobre nuestros niveles de colesterol, sino que también le dirá si se pueden controlar únicamente con una forma de vida más sana o si es necesario recurrir a medicación.
  • Dieta equilibrada
    Decantarse por alimentos bajos en grasa, como frutas y verduras, es una opción sencilla para evitar la acumulación de grasas innecesarias en las arterias.

“El colesterol alto es uno de los principales factores de riesgo de infartos e ictus. Y las enfermedades del sistema circulatorio son hoy la primera causa de muerte en nuestro país, por lo que no es un algo que debamos tomar a la ligera. Nuestro estilo de vida marca en gran medida si debemos o no preocuparnos por el colesterol. Si tendemos a abusar del alcohol, fumamos y tenemos una dieta rica en grasas, recomendamos acudir al médico para un examen y así asegurarnos de que todo está bien. Pequeños cambios en nuestra rutina pueden ser la diferencia que nos salve la vida”, advierte José Manuel Martín, farmacéutico de dosfarma.

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