La empresa de Cintruénigo Construcciones Garbayo Chivite (GCH), fundada el 2 de junio de 1976 por Juan y Alfonso Garbayo Chivite, conmemora su 50 aniversario después de una trayectoria en la que ha combinado «crecimiento, adaptación y continuidad» en un sector especialmente expuesto a los cambios económicos. En estas cinco décadas, la compañía ha pasado de unos primeros años «en un contexto de crisis e inestabilidad» a incorporar sistemas de trabajo vinculados a la digitalización, la planificación avanzada y la construcción industrializada.
La constitución de la empresa coincidió con uno de los periodos más complejos de la historia reciente de España. A mediados de los años setenta, el país atravesaba la transición de la dictadura franquista a la democracia, con hitos como la aprobación de la Reforma Política en 1976, las primeras elecciones democráticas en 1977 y la Constitución de 1978. A ese escenario político se sumaban la crisis internacional del petróleo, una elevada inflación, el aumento del desempleo, los conflictos laborales y un proceso de reconversión industrial que afectó a amplios sectores de la economía.
En ese contexto nació GCH Construcciones, que fue consolidándose progresivamente y extendiendo su actividad más allá de Navarra hacia territorios limítrofes de Aragón y La Rioja. La empresa pasó de contar con una plantilla inicial de ocho personas a alcanzar los 50 trabajadores antes de 2008, en paralelo a una etapa de expansión del sector. Pero la crisis financiera desencadenada en 2008 tras la quiebra de Lehman Brothers tuvo un fuerte impacto en el sector de la construcción en España y obligó a muchas empresas a redimensionar su actividad. En el caso de GCH Construcciones, la plantilla se redujo en un 75 % y se aplicó un Expediente de Regulación de Empleo, que afectó a las condiciones salariales de los trabajadores que permanecieron en la empresa.
Desde ese periodo de crisis hasta hoy, la gerencia y dirección de la compañía ha corrido a cargo de Yolanda Garbayo, reconocida en 2014 por la Asociación de Empresarios de la Ribera (AER) con la distinción al relevo generacional. Años después, parte de aquellas personas se han reincorporado y la compañía ha recuperado dimensión hasta situarse de nuevo en torno a los 48 empleados. Así, durante este recorrido, ha ejecutado cerca de 3.000 viviendas y ha participado también en la construcción de hoteles, polideportivos, colegios, centros de salud, piscinas, naves industriales, almazaras y residencias, tanto para promotores privados como para administraciones públicas.
VOLUMEN DE NEGOCIO
La etapa más reciente de la empresa ha estado marcada por el crecimiento del volumen de negocio. En este sentido, ha alcanzado los 30 millones de euros de facturación gracias a los equipos profesionales y técnicos que trabajan en la incorporación de nuevas metodologías y herramientas «orientadas al control, la eficiencia y la sostenibilidad». Según informó la compañía, entre ellas figuran «la digitalización de procesos; el uso de BIM como herramienta de coordinación y gestión; la aplicación del sistema Last Planner para la organización y seguimiento de obra; y la utilización de soluciones industrializadas, tanto en prefabricado de hormigón como en madera, en línea con las nuevas exigencias del sector en materia de productividad y sostenibilidad».
Coincidiendo con este aniversario, la empresa llega a 2026 con una estructura que combina «continuidad familiar, experiencia acumulada y una orientación más técnica y digital» que en sus orígenes. Medio siglo después de su constitución, mantiene como referencia «los principios con los que fue fundada: el trabajo bien hecho y el respeto al cliente, ahora adaptados a una realidad constructiva muy distinta a la de 1976».













