domingo, 26 julio 2026

De plantar árboles a gestionar el monte en Navarra: «No nos obsesiona repoblar, sino prevenir incendios»

Hay incendios que arrasan un monte en pocas horas y montes que tardan décadas en recuperarse. En 2021, cuando Acción Social de Caja Rural de Navarra se propuso destinar un millón de euros al año a proyectos forestales, se enfrentó a un territorio que parecía necesitarlo todo y a un mundo de actores (ayuntamientos, concejos, gabinetes técnicos, administraciones) al que aún no sabía muy bien cómo llegar. Cinco años después, ese Plan de Gestión Forestal ha firmado más de 120 convenios con 100 entidades locales distintas y ha respaldado proyectos por encima de los 4 millones de euros.


Pamplona - 24 julio, 2026 - 14:57

Madera procedente de aclareos y actuaciones selvícolas financiadas por el Plan de Gestión Forestal de Acción Social de Caja Rural de Navarra. (Fotos: cedidas).

Un pino tarda entre treinta y cuarenta años en completar su etapa de crecimiento y apenas unas horas en arder. Esa desproporción es la que Acción Social de Caja Rural de Navarra decidió afrontar en 2021. Entonces, puso sobre la mesa un millón de euros anuales para proyectos forestales. Y se topó con un territorio que necesitaba de todo y con un mapa de actores (ayuntamientos, concejos, gabinetes técnicos, administraciones) que aún no conocía bien. Sin embargo, apenas un lustro después, gracias a su Plan de Gestión Forestal ha firmado más de 120 convenios con un centenar de entidades locales distintas y ha respaldado proyectos por encima de los 4 millones de euros. Lo que contamos a continuación es cómo han logrado este éxito.

El punto de partida fue, en realidad, un descubrimiento. Pese a que la percepción que puede darse en un primer momento de que a Navarra, País Vasco y La Rioja «les faltan árboles», la realidad es que casi el 60 % de ese territorio conjunto es ya superficie forestal. El reto, por tanto, no era solo plantar, sino aplicar lo que el propio Ministerio para la Transición Ecológica define como «gestión forestal sostenible». Para lo que ha contado con el acompañamiento en este viaje de la Asociación Forestal de Navarra (Foresna) así como de una red de gabinetes técnicos (Basartea, LurGeroa, Ekilan y LuAl) que ayudaron a traducir esa primera ambición en convenios concretos.

Así, de los más de 2.000 hectáreas de monte gestionadas en estos cinco años, solo un 10 % corresponde a repoblación. El dato podría parecer modesto, pero para Jonathan Bermejo, coordinador del Plan de Gestión Forestal de Acción Social de Caja Rural de Navarra, es precisamente la cifra que mejor explica la filosofía del proyecto. «No nos obsesiona la repoblación, que es lo más habitual y popular dentro de las acciones medioambientales corporativas, sino que hemos escuchado las demandas de los diferentes agentes del sector, focalizando en la prevención frente a incendios mediante actuaciones forestales y ganaderas: aclareos, podas, desbroces, infraestructuras ganaderas», explica. Un compromiso pensado, además, para durar. «De nuestra iniciativa destacaría la antigüedad del Plan, iniciado hace cinco años y orientado a una continuidad a futuro, mostrando un compromiso a largo plazo con el sector agroforestal y el medio rural», comenta.

En todo caso, ese giro hacia la gestión integral no fue automático, según recuerda Juan Miguel Villarroel, ingeniero de montes y gerente de Foresna. «En una primera fase, mantuvimos con ellos una conversación pedagógica para explicarles que el monte es mucho más: es ganadería extensiva, son limpiezas, son cortas, son plantaciones”, señala. La entidad, subraya, «lo supo entender, lo supo ver», y desde entonces impulsa actuaciones que van más allá de la mera plantación.

UN CONVENIO QUE CRECE AÑO A AÑO

La colaboración con Foresna, firmada en 2024, ilustra bien esa progresión. En su primer año apoyó a veinte entidades locales, con actuaciones por 552.032 euros, de los que Acción Social aportó 209.657 euros. Al año siguiente ya eran veintisiete entidades y 215.263 euros de aportación propia. Para 2026 está previsto respaldar a treinta y una entidades locales, con un presupuesto superior a los 1,17 millones y una aportación de 463.700 euros. Ese incremento continuado se aprecia todavía mejor si se mira el conjunto: de una entidad convenida en 2021 se ha pasado a 57 en 2025, y de 300 participantes en educación ambiental a 339 el año pasado, tras un pico de 744 alcanzado en 2023.

Villarroel valora el «vínculo estrecho» que mantienen con Acción Social de Caja Rural de Navarra. Y defiende que el convenio de colaboración que las vincula es «un salto cualitativo y cuantitativo» respecto a colaboraciones anteriores. Así, bajo su punto de vista, «es un premio, un incentivo para el propietario que hace las cosas bien en su monte».

Voluntarios y personal de Caja Rural de Navarra, durante una jornada de plantación enmarcada en el Plan de Gestión Forestal de su Acción Social.

Por su parte, Jonathan Bermejo matiza que las cifras publicadas corresponden solo a proyectos «totalmente ejecutados y pagados», y que este año hay ya «una cartera de nuevos proyectos bastante grande» que, de cumplirse, «incrementará notablemente todos los parámetros». Por prudencia no adelanta cifras con vistas al próximo año, aunque sí menciona la tendencia para asegurar que «este 2026 va a suponer un aumento elevado con respecto al apoyo realizado en el último ejercicio».

DE LEGARDA A ARGUEDAS Y PUENTE LA REINA

Si hay un proyecto que resume el espíritu del Plan, es el apoyo que ha prestado al desarrollo del denominado «Bosque CPEN«. En junio de 2022, un incendio arrasó más de 6.000 hectáreas en Legarda, Puente la Reina, Obanos, Artazu y Guirguillano. Sobre 21,37 de esas hectáreas calcinadas crecieron 35.648 árboles, plantados en una alianza inédita entre la Corporación Pública Empresarial de Navarra (CPEN), Orekan y varias empresas navarras, entre ellas Caja Rural de Navarra.

Aquel primer capítulo, sin embargo, era solo el arranque. David Pérez de Ciriza, coordinador operativo y director de sostenibilidad de CPEN, sitúa el origen del proyecto en el propio trabajo de reducción de huella de carbono de la corporación, «para ser un proyecto colaborativo, de auzolan, entre diferentes actores de la sociedad» (gobierno, ayuntamientos, sociedades públicas y empresas privadas). Todos trabajando conjuntamente para alcanzar un fin compartido: revertir el desastre de los grandes incendios recientes generando sumideros de carbono. Por ello, el acuerdo con Acción Social de Caja Rural «garantiza la continuidad de este proyecto coral en el tiempo», insiste. También opina que le aporta «una estabilidad que va a permitir reforestar terrenos calcinados y realizar nuevos sumideros voluntarios de carbono en Navarra».

Las cifras acumuladas ya son notables: más de 54.400 árboles plantados y treinta y cinco hectáreas reforestadas en los últimos años, con planes de gestión a 50 años elaborados junto a Orekan. El nuevo convenio ampliará el radio de acción a otros dos municipios. En concreto, durante los próximos dos inviernos se actuará en Arguedas (27,33 hectáreas) y en Puente la Reina (19,13 hectáreas), con casi 35.000 árboles adicionales. A ello se suma, según apunta Pérez de Ciriza, un componente de educación ambiental «fundamental para que las nuevas generaciones se impliquen en el cuidado de los bosques y de la biodiversidad».

Vista aérea de una de las repoblaciones impulsadas por el Plan, con los protectores individuales colocados para asegurar el crecimiento de los nuevos plantones.

Los números, al cabo de un lustro, hablan por sí solos. Acción Social de Caja Rural de Navarra ha aportado ya un total de 1.385.429 euros a proyectos forestales entre 2021 y 2025, de los que 120.000 euros han ido directamente al Bosque CPEN. Ese respaldo ha movilizado un volumen de proyectos de 3.921.070 euros y ha llegado a 85 entidades locales diferentes (ayuntamientos, concejos y juntas) repartidos entre Navarra, País Vasco y La Rioja.

Al mismo tiempo, se han gestionado más de 2.000 hectáreas de monte; se han instalado o reparado cerca de 150.000 metros de cierres ganaderos y se han impulsado 40 mejoras en infraestructuras como corrales y abrevaderos. Más de 1.900 personas, entre escolares y plantilla de la entidad, han pasado por jornadas de educación ambiental, y gracias a la colaboración con CPEN el Plan compensa ya 2.600 toneladas de la propia huella de carbono de Caja Rural de Navarra.

LO QUE VIENE DESPUÉS

El Plan Forestal de Acción Social de Caja Rural de Navarra no se detiene en el balance. Sus promotores ya se encuentran preparando un convenio con Cederna-Garalur para recuperar variedades de castaño en el noroeste de Navarra. Igualmente, contempla colaboraciones con la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona para restaurar cauces fluviales y proteger el Monte Ezkaba, junto a un acuerdo con Orekan para optimizar el pastoreo ambiental frente a incendios en el norte navarro, además de convenios con otras asociaciones de forestalistas de Álava y de Gipuzkoa.

Para Juan Miguel Villarroel resume el sentido de todo este esfuerzo con una idea que comparte, a su manera, con el resto de voces del proyecto: “Mientras no lleguen políticas estatales o pactos de Estado para intervenir en el monte, este tipo de iniciativas privadas son importantes”. Y remata: “Caja Rural podía haber destinado este dinero a otras cosas, y lo está destinando al medio rural, a nuestros bosques y a nuestro entorno natural”.

Cinco años después de aquel primer millón de euros que parecía tan ambicioso, el monte navarro tiene ya más manos cuidándolo.

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