No sabía qué dirección tomar al terminar el instituto, pero fue su padre, Cristóbal, quien de manera involuntaria le mostró el camino a seguir. "Había realizado varios cursos de soldadura, pero no trabajaba en ese campo de forma profesional. Fue en el jardín de mi casa en Ribaforada donde aprendí a manejar el soplete. Cuando quemé mi primer electrodo, supe de inmediato que me quería dedicar a la soldadura", rememora Víctor Sancho, de 29 años, para ValoresTOP.

Se mudó a Pamplona, donde cursó un grado medio de Soldadura y Calderería en el CIP Virgen del Camino. Posteriormente, completó tres meses de prácticas en Calderería Navarra, empresa navarra con sede en Landaben. "Me ofrecieron un contrato, así que aprendí los entresijos de la profesión durante tres años más", apostilla. Además, le ofrecieron un traslado a la delegación de la empresa en Milagro para que pudiera estar más cerca de su Ribaforada natal. "Construía estructuras, como puertas o barandillas, pero pasaba la mayor parte del tiempo realizando labores de mantenimiento en fábricas. Así que busqué un cambio de aires", puntualiza.

Tras estudiar inglés durante dos meses en Londres, regresó a Navarra para fichar por Ekinsa, firma ubicada en Castejón y especializada en el diseño y fabricación de sistemas industriales para el tratamiento de recipientes. "Creaba estructuras de acero inoxidable para vaciar el interior de las barricas de vino y proceder a su desinfección posterior antes de volver a llenarlas. Era un trabajo muy limpio y cómodo porque las piezas estaban cortadas con láser", destaca. Sin embargo, y aunque disfrutó de aquella etapa, Sancho busco nuevos horizontes profesionales en las islas Baleares.

"Quería dar un salto de calidad en mi trabajo. Mallorca es sinónimo de náutica, yates, mansiones y lujo. Analicé el mercado y encontré muchas empresas en las que podía encajar", relata el joven. De esta manera, ingresó primero en Trametal, especializada en la fabricación de encimeras para la hostelería y, después, en Metalnox y Synergy Nox, enfocadas en trabajos metalúrgicos para yates de lujo. En esta última firma tuvo como supervisor a Dan, un neozelandés con el que perfeccionó su técnica. "No hay dos barcos iguales, por lo que cada uno sufre averías distintas. Eso implica que cada día tenía que enfrentarme a un reto diferente. Durante los cuatro años que trabajé en la industria, nunca fabriqué dos piezas idénticas", atestigua Sancho.

El recuento que lleva de sus trabajos es tan exhaustivo que aún recuerda la pieza más complicada que pasó por sus manos. "En la proa de los yates de gran tamaño, el ancla se guarda en un cajón. Cuando se activa el mecanismo, la compuerta se abre y cae al agua. Un barco perdió esa pieza y tuvimos que recrearla utilizando fibra de vidrio, un material que no era mi especialidad. Afortunadamente, lo sacamos adelante", rememora.

Sin embargo, mientras fabricaba hélices, bisagras y cabestrantes, el joven navarro ya había trazado el rumbo hacia su próximo destino: "Quería ser soldador de Astilleros de Mallorca". Una compañía que aglutina a 879 empresas, factura 1.100 millones de euros y genera más de 5.100 empleos, según un informe de Balearic Marine Cluster presentado en abril de 2024. "Durante varios meses, pasé todos los sábados observando a un soldador experimentado. De seis de la mañana a dos de la tarde, me dedicaba a ver cómo trabajaba solo para aprender. Así, poco a poco, fui practicando hasta que, con el tiempo, conseguí un puesto de trabajo", celebra.

REGRESO A NAVARRA

Más tarde, recibió una lucrativa oferta de trabajo para soldar tuberías en Tarragona, adonde se mudó con su esposa, Pilar Nuño. Pero en cuanto tuvieron a su hijo, Romeo, volvieron a hacer las maletas para regresar a Ribaforada. Allí, Víctor se encargaba del mantenimiento industrial de una planta de biodiésel, donde trabajó hasta que solicitó la baja por paternidad. Fue entonces cuando tomó la decisión de montar un negocio por su cuenta. "Firmé la constitución de la sociedad en el notario el 6 de julio de 2023, minutos después del chupinazo", evoca entre risas.

Tras estudiar un grado de Soldadura y Calderería, aprendió el oficio en empresas de Navarra, Cataluña y Baleares.

Tras estudiar un grado de Soldadura y Calderería, aprendió el oficio en empresas de Navarra, Cataluña y Baleares.

Así fue como se fundó Dixy Arte con Metal, una empresa dedicada al diseño y fabricación de muebles metálicos de lujo que recientemente ha estrenado su página web. Los clientes, navarros en su mayoría, demandan sobre todo artículos personalizados como puertas metálicas o mesas de lujo que Víctor fabrica con sus propias manos. En paralelo, es especialista en metaloflexia, "como la papiroflexia pero con metal". "Ahora mismo estoy armando unos jarrones con esta técnica. También tengo pendiente la fabricación de unas figuras de animales, cuyos planos ya están listos, y complemento mi trabajo creando pulseras de acero inoxidable y cobre", desgrana el joven ribero.

Su éxito ha sido tan significativo que ha contratado a un empleado, David Visus, ya que se veía obligado a rechazar demasiados encargos. "Le conozco desde hace tiempo, sabía que era un buen trabajador. Cuando me lancé a emprender, tenía muy claro que no quería dedicar veinte horas al día a estar encerrado en el taller. Era igual de importante reservar tiempo para mi familia", enfatiza.

En el año y medio que lleva en funcionamiento, Víctor ha reinvertido sus beneficios en nuevas herramientas, materiales y en mejorar sus instalaciones de 450 metros cuadrados, ubicadas en el polígono Las Labradas de Tudela. "Acabo de adquirir una furgoneta de reparto y este abril lanzaremos fireballs de jardín, similares a una estufa", avanza el joven ribero.