Entre Uruguay y Navarra hay unos diez mil kilómetros de distancia, un océano de por medio y paisajes que poco tienen que ver entre sí. Sin embargo, próximamente ambos territorios compartirán algo más que una línea imaginaria sobre el mapa. La startup biotecnológica Guska, nacida en Montevideo y especializada en el desarrollo de nuevas terapias contra el cáncer, prepara su llegada a España.
Fundada en 2024 por los virólogos uruguayos Gonzalo Moratorio y Pilar Moreno, la empresa tiene su origen en una historia personal. Su nombre es un homenaje a Gustavo, un amigo de Moratorio fallecido a causa de un cáncer. De aquel vínculo nació también una pregunta difícil de ignorar: ¿Qué se puede hacer desde la investigación para ampliar las opciones terapéuticas frente a una enfermedad que, de una forma u otra, atraviesa la vida de millones de personas?
En sus primeros meses de actividad, Guska centró sus esfuerzos en el estudio de los cánceres de páncreas y pulmón, dos de los que peor pronóstico y mayores desafíos clínicos presentan. Pero el rumbo de la investigación cambió de manera inesperada el año pasado, cuando el propio Moratorio fue diagnosticado con un tumor cerebral. «A partir de entonces, el equipo decidió redirigir parte de su trabajo hacia este tipo de cáncer. El glioblastoma no tiene cura y los tratamientos que existen actualmente son experimentales. En 2020, Gonzalo fue reconocido por la revista Nature como uno de los diez científicos más importantes del mundo. Queremos aportar más conocimiento», detalla Nicolás Tambucho, CEO de la firma, a este medio.
UN PUNTO ESTRATÉGICO
Para continuar creciendo, la compañía ha decidido iniciar en Navarra su expansión por Europa. La elección responde a una combinación de factores que convierten a la Comunidad foral en un entorno adecuado. «Aún estamos ultimando las gestiones burocráticas, pero nuestra intención es instalarnos en España para expandirnos hacia el continente europeo. Vemos Navarra como un punto estratégico y, además, ya conocemos otras startups como Nanogrow. Tenemos relación con sus fundadores, Lucía Vanrell y Nicolás Galmarini«, relata Tambucho.
De hecho, ellos fueron quienes les explicaron su experiencia en Navarra. Y, a raíz de aquellas conversaciones, Guska estudia la posibilidad de asentarse en CEIN. «En un par de meses viajaré a la Comunidad foral para conocer de cerca el entorno. Nos asentaremos en España a finales de este año o principios de 2027, con la idea de que Navarra sea nuestro hub de desarrollo de biología sintética. Actualmente somos ocho personas en el equipo y calculo que, por lo menos, necesitaremos otras cuatro más cuando aterricemos allí», puntualiza.
En concreto, Guska utiliza ingeniería genética para reprogramar virus y transformarlos en armas moleculares contra el cáncer. «Modificamos virus genéticamente para que generen copias de sí mismos y puedan destruir células tumorales desde dentro. De esta manera, se construye todo un ejército en el sistema inmunitario del paciente capaz de atacar el cáncer de forma más precisa», remata Tambucho.













