Desguaces DN, empresa navarra fundada en 2015 y especializada en reciclaje y venta de recambios de automoción, inicia este mes una nueva etapa con su traslado a unas instalaciones casi ocho veces mayores en Urroz Villa. Así, la compañía, ubicada hasta ahora en Berrioplano, deja atrás su denominación tradicional para pasar a llamarse DN Parts, marca con la que busca posicionarse como un centro «100 % digitalizado» y orientado a la economía circular. «Esta no es una simple mudanza, es un cambio de era», explica su gerente, Ion Villanueva, a Navarra Capital.
De esta forma, la empresa pasa de un terreno de 8.000 metros cuadrados en Berrioplano, de los cuales las naves ocupan 1.200, a un complejo de 60.000 (con potencial de crecimiento hasta los 138.000), diseñado con la vista puesta en acoger su actividad durante las próximas décadas. «En Urroz Villa contamos con una nave principal de 5.000 metros cuadrados totalmente diáfana, lo que nos permitirá gestionar cada residuo de forma individual y ser mucho más competitivos en tiempos de reciclado. Nuestro objetivo es liderar el mercado del recambio para el coche eléctrico», añade Villanueva.
SALTO A LA DIGITALIZACIÓN
El cambio de instalaciones viene acompañado de una transformación operativa. Si antes el modelo combinaba atención presencial y venta directa, ahora la actividad se articula en torno a un sistema completamente digital: «El futuro del sector es online. Actualmente gestionamos un stock de 53.000 recambios revisados y procesamos unos cien cada día. En el nuevo centro, la operativa es puramente logística. No hay atención al cliente de mostrador sin cita, solo se sirve recambio previamente verificado y confirmado online. Es un modelo mucho más eficiente y profesional».
Otro de los cambios clave tiene que ver con la propia concepción del desguace. La imagen tradicional de vehículos acumulados en campas queda atrás para dar paso a un modelo industrial «más ordenado y adaptado a las normativas europeas». Las piezas se almacenan en naves diferenciadas (motores, cajas de cambio o neumáticos), lo que mejora «tanto la trazabilidad como la eficiencia del reciclaje». «Nos adelantamos a lo que va a venir. El sistema antiguo de campas va a desaparecer y nosotros ya hemos hecho esa transición», afirma el gerente de la compañía.
Más allá del negocio, el traslado tiene también un importante significado personal. Natural de Pamplona, Villanueva subraya el esfuerzo que ha supuesto llegar hasta aquí tras años de dificultades: «Ha sido una trayectoria muy dura, llena de obstáculos, pero el esfuerzo ha valido la pena».
La empresa, que actualmente cuenta con una plantilla de doce personas, prevé un crecimiento significativo en los próximos años, con la intención de «duplicar o incluso triplicar su equipo». Además, proyecta una inversión estimada de 2,5 millones de euros a diez años destinada principalmente a la adecuación técnica y operativa. En paralelo, espera incrementar la facturación bruta en un 300 % para alcanzar los 2 millones de euros anuales en un horizonte máximo de cinco años. «No buscamos construir castillos en el aire, sino un crecimiento sólido basado en la optimización de lo que ya funciona. Queremos ser un motor económico para la zona de Aoiz«, concluye.













