¡Echar otra caña!

viernes, 10 julio 2020

¡Echar otra caña!

Es una afición muy segura para tiempos de coronavirus porque puedes ir a pescar al río tranquilamente, cumpliendo todas las medidas sanitarias exigidas por la pandemia y, además, te diviertes e, incluso, puedes entablar relaciones sociales. Así lo asegura a VanityCapital.es David Miranda, el navarro que ha pescado el primer salmón del Bidasoa de esta temporada.

Yosune Villanueva
Pamplona - 30 mayo, 2020

La pesca es una de las actividades más antiguas del hombre, junto con la agricultura y la ganadería. Y no solo como una forma de trabajo para lograr comida, sino como un hobby al que dedicarle horas e, incluso, como un deporte. Una de las facetas menos conocidas y más minoritarias, pero que día a día va ganando adeptos.

David Miranda.

Anzuelos, sedales, cañas, lombrices… un mundo complejo con el que está muy familiarizado David Miranda, el pamplonés de 41 años, vecino de Burlada, que el lunes 18 de mayo, primer día de la temporada en el que ya se podía pescar en Navarra tras el confinamiento obligado por el coronavirus, capturó a mosca en la zona de la curva de Villanueva de Endarlaza el ‘Lehenbiziko’, el primer salmón del Bidasoa.

Se trataba de un ejemplar 4,800 kg y 76,5 cm de largo, en buenas condiciones, sin microchip, procedente de repoblación de la piscifactoría de Oronoz-Mugairi. “Fue bastante sencillo y rápido, ha picado y en cinco minutos lo saqué”, recuerda Miranda, quien recibió de manos del presidente de la Sociedad de Caza y Pesca de Bera, Lorenzo Jaurena, una placa que lo acredita como pescador del ‘Lehenbiziko’ del 2020, así como un chaleco y una gorra.

El primer salmón es el único que se puede vender. Suele ser adquirido por los grandes restaurantes que llegan a pagar cerca de 2.000 euros por este ejemplar. Pero este año, con la restauración a medio gas, las cosas han sido diferentes y Miranda decidió quedárselo “porque me ofrecían 500 euros y, para no sentar un precedente más bajo para el año que viene, decidí repartirlo entre la familia y así lo disfrutamos todos”.

UN DEPORTE DE DISTANCIAS, APTO PARA CUALQUIER BOLSILLO

A la hora de pescar se están mantenido las distancias de seguridad y las medidas sanitarias exigidas “mientras uno pesca en el puesto, el siguiente espera a unos 3 metros”, pero es lo habitual, a nadie le gusta pescar con gente al lado. Eso sí, se tuvieron que introducir otros protocolos de seguridad desde la asociación Nazas del Bidasoa, de acuerdo con el Gobierno de Navarra, como “no acercarse al pescador, no entrar en las casetas al ir a precintar el pescado, etc.”.

La situación de este año por todo el kit que se debe que llevar de guantes y mascarilla, además de la seguridad extra, es rara, pero sigue siendo una afición que recomienda a cualquiera porque relaja y entretiene por poco dinero, ya que con 150 euros puedes tener un equipo para pescar. Aunque como cualquier otra afición, puedes llegar a gastar hasta 3 y 6.000 euros, “pero no por llevar el equipo más caro pescas más”, ironiza Miranda. En este deporte, lo importante es que te guste.

10.000 personas tienen licencia fluvial en Navarra, un carnet que sirve para pescar salmón, carpas, madrillas, truchas… solo en Navarra, aunque la Comunidad foral tiene acuerdos con Asturias, Aragón, Castilla y León, Cantabria y Galicia para poder acudir también a sus ríos. David solo va a Asturias a la pesca del salmón.

SOCIAL, SOLIDARIO Y BENEFICIOSO

Dicen los expertos que la pesca aporta grandes beneficios a quienes la practican: desestresante, relajante, social, desconexión, diversión… y así lo va confirmando Miranda: “Sin duda, haces amigos y el almuerzo es el mejor momento”.

Otras veces, olvidarse del día a día es lo que prima: “Tengo el móvil por si hay alguna emergencia y por si algún compañero necesita ayuda para sacar un salmón, pero solo para eso respondo. No me llames ni del trabajo, porque estoy a otra cosa y no quiero interferencias”.

En Navarra hay expedidas 10.000 licencias de pesca fluvial.

Y si alguien piensa que es necesario ser una persona paciente para practicar esta afición, se equivoca: “Lo importante es que te guste. Yo soy bastante nervioso y, curiosamente, cuando voy a pescar, me relajo”. Por cierto, a pesar de ser todo un “profesional” que ha cultivado esta afición desde los 5 años, junto a su abuelo, le gusta más hablar de afición y hobby que de deporte: “Hay veces en las que vas a pescar y no echar la caña, porque la buena conversación y el buen ambiente entre los que coincidimos es lo más importante”. A pesar de ello, se pone serio y reconoce que le gusta pescar solo, o acompañado de su mujer, con pocas distracciones.

ESPACIO PARA LA SOLIDARIDAD

Durante la conversación con este pescador aficionado, se intuye que hay solidaridad entre los pescadores quienes, a pesar de acudir en solitario con su caña, cuando uno de ellos captura un animal grande y necesita ayuda para sacarlo del agua, el resto acude en su rescate.

Pero la solidaridad va más allá. Por ejemplo el año pasado, siguiendo el programa del Gobierno de Navarra ‘Apadrina un salmón del Bidasoa’, para contribuir a la recuperación de esta especie, algunos de los aficionados a la pesca empezaron a donar de forma voluntaria los salmones capturados vivos. Precisamente David Miranda fue quien donó el primer salmón apadrinado el 26 de mayo de 2019 para que pudiera ser utilizado como reproductor y proceder a la recuperación de la especie: “Sé que desovó y dio 10.000 alevines para repoblar y sigue vivo, así que espero que este año llegue bien al invierno y vuelva a poner”.

Pero se quita importancia y hace hincapié en todos los proyectos en los que participan los aficionados donando, por ejemplo, el campanu de Asturias de este año y de años anteriores a la Asociación Española contra el Cáncer. Otros revierten en el río sus ganancias por los premios.


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