Era lógico que Francisco Javier Zubiaur creciera en una familia numerosa de siete hermanos. Tanto su madre, María José Chalmeta, como su padre, Juan Ignacio Zubiaur, también tienen siete hermanos. Quizá por eso aprendió pronto a debatir, escuchar y defender su punto de vista. Una serie de cualidades que hoy pone en práctica al frente del bufete familiar Zubiaur Abogados, ubicado en Zizur Mayor y donde ha tomado el relevo de Juan Ignacio.
Aunque de pequeño soñaba con ser futbolista, a Javier siempre le fascinó el Derecho. Desde niño observaba con atención cómo sus padres y su abuelo, José Ángel Zubiaur, se desenvolvían en el despacho. Con toda la familia sentada a la mesa, escuchaba anécdotas sobre pleitos y clientes con las orejas bien abiertas y los ojos llenos de curiosidad. «¿Qué dice la ley sobre esto?», solía preguntar con la naturalidad de quien ya intuía su vocación.
Fue su abuelo José Ángel quien fundó la firma en 1946. Décadas después, la Dirección pasó a manos de sus padres, y hoy es Javier quien lidera la empresa. No obstante, su incorporación fue progresiva.
Tras graduarse en Derecho por la Universidad de Navarra y cursar el Máster de Acceso a la Abogacía en la Universidad Villanueva de Madrid (que complementó con una especialización en contratos mercantiles por la Universidad Complutense), decidió comenzar su carrera en la capital española. Durante varios años trabajó en la agencia inmobiliaria Redpiso, con más de 200 sucursales en el país. «Sabía que tarde o temprano me incorporaría al despacho, pero consideraba que sería positivo conocer la profesión en una ciudad como Madrid, y con jefes que no fueran mis padres», subraya a Navarra Capital.
Su regreso a Pamplona en 2022 coincidió con un cambio personal importante. «Siempre había querido formar parte de Zubiaur Abogados, pero nunca encontraba el momento porque vivía muy bien en Madrid», admite. La decisión final la tomó cuando su pareja y hoy mujer, Ana Jordán, propietaria de la joyería Bijoya, también regresó a la capital navarra por un motivo muy similar. «Desde que terminé la carrera, la oportunidad de incorporarme al bufete siempre estuvo ahí. Pero también me surgieron dudas: ¿Sabré hacerlo bien? ¿Será una decisión errónea? Tres años después, puedo decir que ha sido la mejor decisión profesional que he tomado», sentencia convencido.
Durante su aterrizaje en la firma, siempre estuvo acompañado tanto por sus progenitores como por otros abogados del bufete, como Francisco Javier Tellechea y Diego Sánchez: «Me han ayudado muchísimo. Además, mis padres siguen colaborando como asesores, y su experiencia tiene un valor incalculable».
EL BUFETE
Zubiaur Abogados presta servicios en derecho administrativo, civil, inmobiliario, matrimonial, laboral y penal, tanto a empresas como a particulares. A lo largo de su historia, ha asesorado a más de 300 compañías navarras, y cuenta con una red de colaboradores por todo el país.
Su nueva etapa al frente del despacho está marcada por una visión de crecimiento. «Busco dar una vuelta de rosca más a la firma en temas esenciales, como la digitalización o la ampliación de la cartera de clientes a nivel regional y nacional», desgrana. Entre sus próximos proyectos figura la incorporación de nuevos socios «con un perfil interesante» y la apertura a largo plazo de una delegación fuera de Navarra.
A pesar de su dedicación al Derecho, Javier no ha perdido su vínculo con el deporte. «Me gustan los que se juegan en equipo o en pareja más que los individuales», confiesa. De hecho, en 2023 fue nombrado juez de Apelación en la Federación Navarra de Pelota Vasca (FNPV), un cargo que le conecta con otra parte de su herencia familiar. «Mi abuelo materno, Gabriel Chalmeta, jugó mucho a paleta goma. Los guipuzcoanos solían decir que los navarros no se atrevían a enfrentarse a ellos, pero mi abuelo les retó con un artículo en un periódico de Peralta«, rememora con orgullo.













