jueves, 3 diciembre 2020

El alquiler como nueva forma de vida

Los tiempos han cambiado. Para muchos, la idea de aferrarse a un lugar y a un trabajo para toda la vida queda descartada en un mundo laboral que cambia frenéticamente y exige constante adaptación. En este nuevo escenario lleno de incertidumbres, Bunnker busca ser una alternativa a la inmobiliaria tradicional ofreciendo "despreocupación" a los arrendatarios y "flexibilidad" a los inquilinos.

Cristina Mogna
Pamplona - 24 julio, 2020

Mikel Romo es el CEO de Bunnker, una alternativa a las inmobiliarias tradicionales. (Fotos: Víctor Ruiz)

Algunos asocian el alquiler a la precariedad. No es el caso de Mikel Romo, para quien este tipo de contratos resultan idóneos en un mundo que cambia frenéticamente. Con la idea de brindar flexibilidad a quienes no quieren -o no pueden- atarse a un sitio y echar raíces, Romo creó Bunnker, una empresa que ofrece servicios tanto para propietarios como para inquilinos. El proyecto nació en Barcelona, pero pronto su fundador quiso “venir a la tierra” y consolidarse en Navarra, un “mercado muy amplio que necesita ser atendido”. Desde el pasado mes de junio, forma parte de ‘Impulso Emprendedor’, una iniciativa mediante la cual siete empresas innovadoras se integrarán en el programa de aceleración de CEIN.

“La economía navarra es bastante sólida y atrae talento, en sectores como la educación, la sanidad y la innovación, que demanda viviendas”. Sin embargo, Romo estima que, hasta ahora, en tierra foral se ha alquilado “poco y mal”. “El concepto clásico es el de cualquier persona que tiene una vivienda y piensa que no debe hacerle ninguna reforma porque es para alquiler”, explica.  Frente a esta visión, su firma pretende diferenciarse en el mercado ofreciendo viviendas que han sido previamente evaluadas y reformadas. La idea central es “despreocupar” al propietario, “que desde el momento en el que entrega las llaves solo tendrá que recoger el dinero que le ingresemos a fin de mes” y ofrecer un alquiler “que no ate” al inquilino.

CAMBIAR EL MERCADO

“Este es un sector que no se ha renovado en los últimos cien años: seguimos estancados en la relación casero-inquilino y ha llegado el momento de cambiar”. Para nuestro protagonista, esta transformación pasa por entender la vivienda “como un servicio en el que pagas por algo que utilizas” y en el que la personalización juega un papel muy importante.

Mikel Romo: “Este es un sector que no se ha renovado en los últimos cien años: seguimos estancados en la relación casero-inquilino y ha llegado el momento de cambiar”.

No todos los espacios por alquilar en Navarra se ajustan a esta propuesta. Una vivienda “que en 80 años no se ha reformado y que no tiene ventanas de vidrio doble ni calefacción posiblemente no encaje en nuestra propuesta, porque tenemos que partir de un estándar mínimo. A partir de ahí nos podemos centrar en arreglar los cuatro desperfectos que tenga, equiparla, pintarla y dejarla lista para los inquilinos”. Por eso, su oferta responde a gente que “ya demanda un alquiler diferente”. Y aunque dentro de este grupo destaquen profesionales de entre 25 a 50 años, la propuesta también empieza a calar dentro del sector de la tercera edad, “que busca comodidad y está dispuesta a pagar por ese servicio”.

Y aunque esta organización nació como una alternativa a la inmobiliaria clásica, actualmente centra su crecimiento en un programa de partnership con gestoras, administradores de fincas e inmobiliarias tradicionales. “Estas empresas -expone Romo- pueden vernos como un aliado estratégico a la hora de incluir nuestros servicios en su propuesta de valor para llegar a clientes con más seguridad, con viviendas que están equipadas y ofreciendo flexibilidad a los inquilinos”.

“CORRECCIÓN” EN LOS PRECIOS

La crisis sanitaria ha afectado a todos los sectores y el alquiler no se ha quedado atrás. Para Romo, la incertidumbre asociada a la pandemia ha provocado una “pequeña corrección” en los precios, “porque ha habido menos movimiento”: “La gente se ha quedado más complaciente sobre lo que tiene por el miedo al cambio, sobre todo en la situación en la que nos encontramos, y eso puede provocar que muchos no quieran dar el salto a vivir de alquiler”.

Desde esta firma pretendieron resolver esa “tensión financiera” mediante dos ejes. Por una parte, garantizaron el pago del alquiler a los propietarios del activo inmobiliario, “con independencia de lo que suceda con los inquilinos”. En segundo lugar, se vieron en la obligación de plantear un plan de pagos más flexible para que los inquilinos, sobre todo los que trabajaban en el sector servicios o los que han sido sometidos a un ERTE, “pudieran respirar”.

Una terraza, una huerta, un jardín o un balcón. Más allá de las consideraciones estrictamente económicas, el confinamiento “nos ha hecho replantearnos qué es lo que queremos” y cómo deseamos vivir. “El espacio de exteriores se está revalorizando, aunque eso no impide que perfiles más cosmopolitas sigan demandando pisos en pleno centro de Pamplona”.

FORTALECIMIENTO DEL SECTOR

Mikel Romo: “En Navarra, en torno a un 24% de la población vive en alquiler y a nivel estatal estamos un par de puntos por encima. Pero en Francia o en Alemania hablamos de un 35% o un 44%”.

A pesar de las posibles bajadas de precio en el mercado inmobiliario como consecuencia de la irrupción del covid-19, Romo está convencido de que “uno de los efectos colaterales de la pandemia puede ser que más personas entiendan que el alquiler puede ser una opción de vida”.

Los tiempos han cambiado: lejos de la idea de afincarse en un sitio y permanecer en el mismo puesto de trabajo por el resto de su vida, las personas “empiezan a comprender que tienen que atarse a una hipoteca de 25 o 30 años, sino que pueden buscar una vivienda que ya esté preparada. De aquí a dos años, cuando su contrato expire o cambie, ya verán en dónde tienen que estar. Si mis necesidades y las de mi familia evolucionan, ¿por qué no debe hacerlo mi alquiler?”.

La tendencia, además, serviría para situarnos en la media europea: “En Navarra, en torno a un 24% de la población vive en alquiler y a nivel estatal estamos un par de puntos por encima. Pero en Francia o en Alemania hablamos de un 35% o un 44%”, asegura Romo.

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