Monumentos megalíticos, una sima y curiosas formaciones rocosas de varios metros de altura que conforman un asombroso y desconocido cañón. Este secreto natural se esconde en los recovecos de la sierra navarra de Andía y para descubrirlo se debe realizar una ruta circular de trece kilómetros y 400 metros de desnivel. Se recomienda ir bien provisto de agua porque durante el recorrido no hay ninguna fuente y escasean las sombras.
La ruta sale del aparcamiento de Arbeltz, ubicado a dos kilómetros de la venta del puerto de Lizarraga, que conecta Sakana con Tierra Estella. Al inicio, la pista sube muy suavemente, avanza entre los bucólicos prados de la sierra de Andía y se dirige por una ladera al yacimiento arqueológico de Bostburu Oillaskardi.

Las curiosas formaciones rocosas de varios metros de altura que conforman un cañón escondido en la sierra de Andía.
La excursión prosigue por los prados (se debe estar atento al track de Wikilock porque en esta parte desaparece el sendero), pasa por el crómlech Ollaskardi hegoalde y desciende levemente hasta alcanzar la balsa de Ikomar. La amplia pista reaparece, atraviesa los prados donde pastan caballos y, a los cinco kilómetros de caminata, se llega al mejor rincón que esconde esta ruta poco transitada: unas curiosas formaciones rocosas de varios metros de altura que dibujan un cañón irregular. Se puede acceder a su interior a través de unos pequeños pasadizos tomando las correspondientes medidas de precaución. Un lugar ideal para divertirse con los más pequeños e inmortalizar el momento con fotografías.
Tras salir del barranco, la ruta prosigue paralela por un terreno mixto de hierba y lapiaz: rocas moldeadas por el agua con múltiples surcos, orificios y agudas aristas. Al llegar al final del barranco, el sendero asciende hasta el collado del monte Lardanburu. Esta cima ofrece buenas vistas a la Trinidad de Iturgoien o Malkasko y el resto de la sierra.

Las curiosas formaciones rocosas de varios metros de altura que conforman un cañón escondido en la sierra de Andía.
La excursión desciende, fuera de sendero, por prados, visita unas cuantas bordas pastoriles y desemboca en una pista, donde, en época de lluvias, se encuentra la balsa de Larginburu. La ruta continúa por el camino, asciende levemente por un pequeño bosque (de los pocos tramos de sombra) y se llega al collado Larrengabela. Para coronar la jornada, se puede atacar esta segunda cumbre, pero es opcional. Se regresa al collado, se continúa por los prados y se llega a la Sima del Caballero, totalmente cercada debido al riesgo de caída.
De la sima parte un sendero que desciende entre prados por una amplia loma hasta alcanzar un camino poco marcado. En esta parte, el track se debe seguir con atención para no salirse del itinerario. La excursión atraviesa un pequeño hayedo, se continúa descendiendo por prados y se pasa por los crómlechs de Soosa y Soosa Ekialde. La ruta termina por una pista que desciende muy suavemente por los rasos de la sierra y regresa al aparcamiento de Arbeltz.

La Sima del Caballero, ubicada en la sierra de Andía.
BORDA DE ZABORRATE
Como recomendación final, se pueden reponer fuerzas en la cercana borda de Zaborrate. Este establecimiento hostelero, perdido en plena sierra de Andía, ofrece un menú de pastor elaborado con sus propias ovejas: ensalada mixta, migas, calderete de oveja, costillas asadas a la brasa, cuajada, café y un buen pacharán casero. El comedor, con capacidad para unas cuarenta personas, cuenta con un fogón, estufa de leña y mesas de madera. Se debe reservar con anterioridad.













