Chile tiene una superficie de más de 756.000 kilómetros cuadrados, una extensión tan vasta y diversa que todavía guarda rincones por medir y terrenos por estudiar. En un país de montañas infinitas y desiertos inabarcables, la topografía no es un oficio menor, sino una necesidad cotidiana. Precisamente, allí dio sus primeros pasos profesionales Enrique Villarroel, ingeniero y topógrafo que hace casi cuarenta años fundó una pequeña oficina en su país natal para financiar sus estudios en la Universidad Tecnológica de Chile. La llamó Geotekhne, que en griego significa «tierra» y «arte» o «ciencia». Un nombre que, con el paso de los años, se convirtió en su emblema personal y profesional y que ahora persiste, pero con otro rumbo.
A sus 58 años ha creado su primera empresa en Navarra, concretamente en Cizur Menor. Villarroel aterrizó en España en 2019 con la misión de realizar un estudio para la empresa chilena donde trabajaba, que valoraba la posibilidad de construir una fábrica de sistemas de viviendas modulares en el país. Sin embargo, el proyecto no prosperó. «Los estudios no resultaron favorables, ya que la compañía trabajaba con paneles de poliestireno, un derivado del petróleo poco sostenible. Cuando informé de la situación, la empresa desistió de invertir, pero yo decidí quedarme. Ya conocía un poco la zona y detecté posibilidades de negocio», explica a Navarra Capital.
Aunque en el país andino se encargaba de realizar el proceso constructivo desde cero (mediciones topográficas, estudios geotécnicos, diseño de parcelaciones y construcción de las viviendas), ahora se centrará sobre todo en la segunda fase: la edificación y, más concretamente, de viviendas unifamiliares.
LA EMPRESA
En concreto, su nueva empresa se dedica al diseño arquitectónico y la construcción de chalés mediante sistemas industrializados. Pero no se limita a un único modelo constructivo, sino que analiza y combina distintas tecnologías según las necesidades del cliente. «El método tradicional de construir una casa paso a paso está desapareciendo. La construcción del futuro será industrial, con procesos más controlados, plazos más cortos y resultados más previsibles. Es clara la tendencia del mercado y no va a haber vuelta atrás», defiende convencido.

Enrique Villarroel, de 58 años, lleva cuatro décadas dedicándose a la construcción de viviendas unifamiliares y urbanizaciones.
El catálogo de Geotekhne se basa en tres tipologías principales, todas bajo el paraguas del sistema 2D, en el que los paneles llegan a la obra listos para su ensamblaje, a diferencia del sistema modular completo. Para ello, se pueden utilizar paneles de hormigón armado, con un trasdosado interior que refuerza el aislamiento térmico. Otra opción disponible es el método de origen inglés ‘Steel Frame’, basado en perfiles de acero galvanizado recubiertos exteriormente con una placa thermochip.
Por último, existe la posibilidad de construir con estructuras de madera, que incorporan placas de lana de roca entre los perfiles, un sistema SATE en el exterior y trasdosado interior: «Es una técnica muy usada en Canadá y los países nórdicos. Parecía que iba a desaparecer por poder ser perjudicial en el ámbito ecológico, pero finalmente se superó esa creencia y ahora está considerado como uno de los materiales del futuro. De hecho, se puede ver en muchas ferias nacionales de construcción».
En este sentido, la firma navarra colabora con tres fabricantes especializados: ModularHome (Madrid), Tecnisteel (Valencia) y MilCasas (Murcia), respectivamente. Estas firmas suministran los paneles que constituyen la materia prima de cada vivienda (muros, forjados, tabiquería interior, losas y cubiertas) y se encargan también del montaje de la estructura.
«Nosotros asumimos la parte de arquitectura, ingeniería y personalización. Una vez elegida la tipología estructural, se elabora un anteproyecto detallado que permite al cliente visualizar su vivienda antes de tomar una decisión. No construimos casas en serie, cada proyecto se adapta al cliente, tanto en diseño como en materiales y acabados. La estructura, que a primera vista no se distingue, puede ser en cualquiera de los tres sistemas constructivos y los acabados pueden elegirse de manera indistinta«, detalla Villarroel para añadir a continuación que ya ha firmado sus dos primeras casas en Obanos.

Este diseño muestra una casa construida con paneles de madera y acabados en chapas de piedras y en mortero de hormigón.
Según el ingeniero, este montaje permite ser más rápido y preciso. Y es que mientras se ejecuta la cimentación en el terreno, en una nave industrial ya se fabrica la estructura completa de la vivienda: «Cuando la base está lista, los paneles llegan en camiones, se descargan con grúa y se ensamblan. En un día, o como mucho una semana, la estructura puede estar completamente levantada». A partir de ahí, las instalaciones eléctricas, hidráulicas y los acabados se realizan con empresas locales, lo que permite «mantener la cadena de valor dentro de Navarra y reducir los costes logísticos». Así, en total una vivienda puede estar finalizada en «entre tres y seis meses, según su complejidad».
UN SISTEMA CONSTRUCTIVO PROPIO
El siguiente hito de Geotekhne pasa por patentar un sistema constructivo propio que el chileno lleva años perfeccionando. «Desarrollamos toda una ingeniería para crear una fórmula diferente y muy ágil de construir, con alta calidad y bajo coste. Está en fase de diseño, pero esperamos lanzarlo en los próximos años. Será nuestro sello distintivo», adelanta.
Ese desarrollo técnico, además, servirá de base para un modelo de franquicia que permitirá a otras constructoras y profesionales del sector trabajar con su sistema, replicando el modelo de negocio en distintas regiones de España. De hecho, ya cuenta con colaboradores en Asturias, Cantabria, Aragón y Málaga, una red con la que su fundador aspira a dar el salto nacional.













