Treinta años después de servir cafés y bocadillos tras la barra del establecimiento, el empresario pamplonés Jorge Goicoechea regresa a uno de los negocios donde empezó su andadura en el sector. Y es que ha adquirido el 100 % de la histórica cervecería-restaurante Bávaros, situada en la plaza Monasterio de Azuelo del barrio de San Juan. De esta forma, cierra un círculo profesional que comenzó cuando apenas tenía veinte años de la mano de Fermín Macaya.
«Trabajé con él tras mi primera experiencia en el sector en el bar Donibane. Y, desde entonces, he tenido una gran amistad con Fermín, somos como hermanos. Él me enseñó muchísimo sobre la hostelería y recuerdo mi época allí con gran cariño», explica Goicoechea a Navarra Capital.
En este sentido, la relación entre ambos siempre se mantuvo viva. A lo largo de los años siguieron viéndose, comiendo juntos y comentando cada mejora del local. Por eso, cuando Macaya decidió jubilarse, la propuesta fue directa: «Me lo ofreció a mí primero. Conozco el sitio, he trabajado aquí y siempre me ha gustado. Llegamos a un acuerdo y he comprado el 100 % del negocio. A él le hace mucha ilusión que tome su relevo». De hecho, cuando hace unos años el Bávaros obtuvo los permisos necesarios para ampliar la terraza, Goicoechea se encargó de gestionar este servicio del local.
CAMBIOS PROGRESIVOS
Fundada hace cuatro décadas y con cerca de 400 metros cuadrados, la cervecería-restaurante Bávaros es uno de los locales de referencia del barrio pamplonés de San Juan. «Vamos a conservar la esencia, pero aportando un aire nuevo al negocio. Será poco a poco, por ahora ya estamos modificando la web», comenta. La terraza será otro de los focos de la renovación, ya que la idea es «modernizarla y aprovecharla más».
En cocina y carta también habrá una evolución clara, aunque sin renunciar a los clásicos que han fidelizado a generaciones de clientes. «Vamos a mantener el bocadillo de lomo, beicon, queso y pimiento verde de toda la vida, pero intentando darle ese punto diferencial de decir: ‘¡Ostras, qué bocadillo! ¡Qué pasada!’. La idea es que, si alguien tiene antojo de algo así, sepa dónde comerlo». En este sentido, la plantilla está formada por alrededor de treinta trabajadores.
Con esta adquisición, Goicoechea amplía la lista de establecimientos que dirige en propiedad. En ella figuran reconocidos locales como La Mandarra de la Ramos, abierto en 2008 en la calle San Nicolás; El Mesón de la Tortilla (plaza de la Navarrería, 2018), La Huerta de Chicha (calle de Paulino Caballero, 2019), Café Fika, regentado desde 2023 por su mujer, Débora Blanco, en la calle Pozo Blanco; El Trujal de la calle San Fermín, cuyas riendas tomó el pasado abril; y el Gure Etxea de la plaza del Castillo, que gestiona desde mayo de 2025.
Además, es dueño de CroquetArte en Zaragoza desde 2015, donde la marca cuenta con varios puntos de venta. Una firma que implantó en Pamplona hace tres años y que finalmente cerró. Asimismo, tiene el bar Donibane alquilado y, anteriormente, regentó el Txirrintxa, cuya participación vendió; el Katuzarra; y el Aldapa. Estos dos últimos negocios fueron traspasados.
Su última gran apuesta es La Taberna de los Tres Cerditos, un proyecto que pondrá en marcha junto a sus socios, Alberto Solana y Roberto Tellechea. Se trata de un asador de más de mil metros cuadrados que abrirá sus puertas después de Semana Santa en el antiguo local de Euskal Piel en la calle Zapatería. «La obra está bastante avanzada, pero aún nos queda un poco de trabajo», precisa. Además, quiere renovar la terraza del Gure Etxea.













