Para muchos estudiantes, la etapa universitaria es sinónimo de aprendizaje pausado, descubrimiento personal y veranos para recordar. Para Cedric y Borja González, esos meses estivales tenían un matiz distinto, ya que pasaban los días entre sacos de escombros, herramientas y planos de viviendas. Ayudar a su padre en la empresa familiar de reformas era una forma de aprender el oficio, compartir tiempo en familia y conocer de cerca el sector de la construcción. Una experiencia que hoy se ha convertido en la base de su proyecto profesional.
"Mi padre empezó de carpintero y quería que aprendiéramos el valor de las cosas y el esfuerzo que requiere conseguirlas. Desde hace años, él y mi madre dirigen una empresa de reformas, que tiene clientes como Makro o Almar Consulting. Él aporta el conocimiento práctico y mi madre se encarga de la parte logística y administrativa", explica Cedric, de 19 años, a ValoresTOP.
Mientras su hermano Borja, tres años mayor, apostó por estudiar Economía en la Universidad Rovira i Virgili (URV), Cedric tuvo claro que quería permanecer en el universo de la construcción. Hace un año se marchó de su Tarragona natal para estudiar Arquitectura en la Universidad de Navarra y dar un salto dentro del sector: "En cuanto termine el máster habilitante, podré firmar y diseñar mis propios proyectos, de modo que podremos ofrecer algunos servicios hasta ahora inalcanzables".
Cuando Borja finalizó la carrera, ambos hermanos realizaron un estudio de mercado y detectaron que en Navarra cada vez hay menos profesionales dedicados a esta labor. De hecho, según el Observatorio de la Fundación Laboral de la Construcción, las empresas del sector inscritas el pasado noviembre en la Seguridad Social solo suponían el 9,1 % del total de compañías en la comunidad. De ahí la creación de Construcciones Construas Hermanos González.
"El objetivo es ir arrancando poco a poco, partiremos de las reformas y, gracias a la ayuda de mi padre y del boca a boca, este año ya prevemos empezar con los primeros proyectos. Somos conscientes de que ahora mismo no podemos abarcar todo, pero sí nos gustaría ir progresando, poder subcontratar y alimentar el tejido constructivo local", añade.
UNA OPORTUNIDAD
La nueva empresa replicará el modelo de la compañía de sus progenitores y aspira a realizar obras por toda la geografía nacional. Pero, por ahora, se centrará en Navarra y Tarragona: "Yo vivo en Pamplona, me encanta y planeo quedarme. Tengo la suerte de que mi familia también le ha cogido mucho cariño a la ciudad, por lo que consideramos que tenía sentido establecernos aquí. Además, viendo la alta demanda de gremios y la poca oferta disponible, creemos que hay un nicho a explorar".
Los González tienen claro que el trabajo en equipo es uno de sus puntos fuertes, una filosofía heredada desde casa y que ha marcado a las diferentes generaciones. "Desde un primer momento, nuestro padre nos animó a colaborar juntos. Él nos suele recordar que nunca hubiera llegado hasta donde está sin el apoyo de mis abuelos. Por lo tanto, la confianza y los valores compartidos pueden ser la clave del éxito de la empresa", recalca.
