lunes, 20 mayo 2024

«El fondo europeo de reconstrucción es vital para España»

Este viernes, el Gobierno de Navarra publicó un boletín especial con motivo del Día de Europa, en el que dio a conocer las medidas puestas en marcha por Bruselas para combatir el impacto económico del coronavirus. Dado su interés informativo, este medio reproduce la entrevista a Manuel Rapún, catedrático de Economía Aplicada y profesor de Economía Europea en la Universidad Pública de Navarra (UPNA), que formó parte de dicho especial.


Pamplona - 8 mayo, 2020 - 14:03

Manuel Rapún es catedrático de Economía Aplicada y profesor de Economía Europea en la UPNA. (Fotos: cedidas)

Manuel Rapún resalta que, en un contexto de máxima incertidumbre como el actual, la Unión Europea ha tomado medidas importantes como, por ejemplo, eximir a los Estados miembros del cumplimiento de la regla del déficit o flexibilizar las ayudas destinadas a luchar contra el Covid-19.

Las personas que deseen descargarse y leer el boletín especial en el que aparece la entrevista completa de Manuel Rapún pueden hacerlo a través de este enlace.

No obstante, leyéndole entre líneas, se percibe que hay margen de maniobra. Ahí este experto, por ejemplo, plantea la posibilidad de que el BCE siga el camino de compra ilimitada de deuda aprobado por algunos de sus homónimos o doblar el presupuesto comunitario para los próximos 2021 y 2022, entre otras propuestas.

El Consejo Europeo ha pactado la creación de un fondo europeo de reconstrucción. Aunque aún no están fijados el tamaño (se habla de 1,5 billones) ni el formato (préstamos o transferencias), sí se ha acordado que esté disponible desde junio. ¿Qué supone para países como España este fondo?
En principio, a pesar de la incertidumbre que todavía existe, y que debería resolverse en mayo, este fondo es un instrumento vital para España, sobre todo si se materializa a través de transferencias, aunque esto último no está claro. En cualquier caso, es una acción de solidaridad necesaria que ayudará a nuestro país y otros en similares características a mitigar el crecimiento de su déficit y su deuda y a no presionar en exceso sobre su prima de riesgo.

«Propondría aumentar temporalmente el presupuesto comunitario hasta el 2 % o el 3 % del PIB en algunos años del período 2021-2027».

¿Es esta iniciativa realmente novedosa y diferente a las actuaciones de la UE en 2008? ¿Cómo se prevé que funcione en la práctica? ¿Quién pondrá ese dinero?
Sin duda, el fondo europeo de reconstrucción es una iniciativa nueva que la diferencia del Mecanismo Europea de Estabilidad (MEDE) y de los eurobonos, que no terminan de ver la luz. El MEDE sirve para rescatar a los países en dificultades, pero tiene unas condiciones poco aceptables para casos como el de España o Italia por su coste reputacional, entre otros aspectos.
A partir de ahí, la financiación del citado fondo sería con deuda a largo plazo con la garantía del presupuesto plurianual de la UE. Por lo que se conoce hasta ahora, se repartirá entre regiones y países en función de la gravedad de la situación. De momento, no se conocen muchos detalles relevantes, como qué parte será de préstamos y cuál de subvenciones. Tampoco los criterios concretos de reparto entre países, el tipo de interés y los plazos de los préstamos.

En todo caso, ¿cree que puede servir para sostener el plan de choque que necesariamente tendrán que poner en marcha los países más afectados por el impacto económico del Covid-19?
Antes de responder a esa cuestión, creo que habría que tener en cuenta que estamos ante una grave perturbación mundial. Un shock de oferta y demanda cuyo impacto se desconoce, ya que depende de variables sanitarias y de cómo sean gestionadas. Por ejemplo, la OCDE estima que cada mes de paralización supone un descenso de dos puntos porcentuales en el PIB mundial. Una cifra enorme.
Por tanto, yo creo que será necesario complementar los recursos obtenidos del fondo con deuda de cada país, ya que su cuantía no parece suficiente. El problema está en que todavía no se conocen con certeza los efectos del Covid-19 sobre las variables básicas de cada país. Efectivamente, desconocemos cómo puede afectar al descenso del PIB, desempleo, destrucción del tejido productivo, incremento del déficit de las administraciones públicas, incremento de la deuda, descenso del comercio mundial, etc..
En el caso de España, por ejemplo, su dependencia del turismo le hace más vulnerable que otras economías. Si se cumplen las predicciones de la presidenta del BCE, en el sentido que la UE puede tener un descenso del PIB del 15 %, es evidente que será necesario contar con más recursos.

ACCIONES PARA UN FUTURO INCIERTO

¿Qué aspectos destacaría como más interesantes del fondo europeo de reconstrucción en respuesta al coronavirus?
En mi opinión, el hecho de que se ponga en marcha ya es positivo, pero si al final una parte relevante se materializa a través de créditos, pierde su papel como seguro ante unas perturbaciones que, como ya hemos comentado, no afectarán a todos los países de la misma manera.

«La UE debe reflexionar sobre su estructura productiva y sobre la dependencia exterior que tiene de productos sanitarios que, en este caso, se han demostrado estratégicos».

¿Qué otras medidas de carácter fiscal o presupuestario podría poner en marcha la UE en las próximas semanas?
La UE ya ha tomado importantes medidas. Por ejemplo, ha eximido a sus Estados del cumplimiento de la regla de déficit del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Está flexibilizando las ayudas de Estado destinadas a luchar contra el Covid-19. Ha movilizado fondos estructurales con el mismo fin e, incluso, ha programado una ayuda de 3.000 millones de euros para el conjunto de países vecinos.
Una medida interesante que yo propondría sería la de aumentar temporalmente el presupuesto comunitario hasta el 2 % o el 3 % del PIB en algunos años del período 2021-2027, que ahora mismo se está programando. En dicho presupuesto se podría crear, pienso, un nuevo fondo de reconstrucción económica y social Covid-19, financiado con los ingresos ordinarios ya contemplados y con nuevos impuestos que se están discutiendo en estos momentos como, por ejemplo, al uso del plástico. Lamentablemente, es cierto que este tipo de propuestas no parecen muy probables, dada la actual situación de correlación de fuerzas en la UE. Pero sería un tema que podría estudiarse.

FACTORÍA EUROPA VS FACTORÍA CHINA

Ante el previsible endeudamiento de los países, especialmente del sur de Europa, el Banco Central Europeo ha anunciado que el Programa de Compras de Emergencia en caso de Pandemia (PEPP) alcanzará los 750.000 millones de euros. ¿Será suficiente para controlar la prima de riesgo y financiar a los Estados más endeudados?
En una primera impresión, no creo que sea suficiente dada la magnitud de la crisis que se avecina, todas las incertidumbres que aún se ciernen sobre el escenario económico europeo y mundial, y teniendo en cuenta que la reconstrucción está siendo responsabilidad exclusiva de los gobiernos.
Dicho esto, también creo que el BCE podría aumentar sin ningún problema esa primera cuantía de 750.000 millones. Ahí están los casos de otros bancos centrales importantes (Japón, Reino Unido, etc.), que ya han prometido compras ilimitadas de deuda.

Rapún cree que la UE debe reflexionar sobre su dependencia exterior respecto a ciertos productos.

Rapún cree que la UE debe reflexionar sobre su dependencia exterior respecto a ciertos productos.

En todo caso, ¿cómo valora la suspensión de los derechos de aduana y el IVA para la importación de equipos médicos (mascarillas, kits de diagnóstico, respiradores…)?
Se trata de una medida lógica, necesaria y positiva. Otra cuestión es que se han detectado comportamientos de “sálvese quien pueda” y en la UE la colaboración ha sido nula. Sobre todo al principio de la pandemia cuando, por ejemplo, Alemania prohibió temporalmente la exportación de estos productos.
Por otra parte, el problema no estaba en los aranceles ni en los impuestos, sino en el enorme exceso de demanda internacional que ha generado un mercado caótico con alzas de precios y con especulaciones abusivas nunca vistas antes.
Por este motivo, yo creo que esta situación debe hacer reflexionar a la UE sobre su estructura productiva y su dependencia exterior de estos y otros productos estratégicos. El coronavirus ha evidenciado la fragilidad y la dependencia de la “factoría Europa” frente a la “factoría China”. Esta es, sin duda, una lección que los Estados miembros debieran aprender con vistas al futuro. Es más, según los expertos del comercio internacional, la pandemia va a suponer una ruptura, al menos parcial, de las llamadas “cadenas globales de valor”, así como un replanteamiento del fenómeno de la globalización.

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