El Grupo Eosol y la compañía gerundense Compoxi producirán 44 subreflectores para el telescopio del Observatorio SKA, que actualmente se está construyendo en Sudáfrica. El anuncio llega después de que ambas firmas hayan superado con éxito el Factory Acceptance Test (FAI), el conjunto de inspecciones y ensayos técnicos que se realizan con el propósito de validar el producto y el proceso de elaboración asociado.
«La aprobación del FAI del subreflector nos permite continuar aportando nuestro granito de arena en la construcción de uno de los mayores radiotelescopios del mundo. Este proyecto sitúa a nuestra ingeniería navarra en la vanguardia aeroespacial, desarrollando componentes capaces de operar durante 50 años en el desierto», señaló este martes Mikel Pinies, Project manager de Eosol en esta iniciativa.
En la misma línea, Eosol y Compoxi destacaron que han desarrollado un producto «por encima de las especificaciones iniciales». En concreto, han trabajado en el diseño de un producto «robusto y mecánicamente estable», con una reflectividad por encima de 99,9 % y capacidad para estar en funcionamiento durante medio siglo en «un entorno adverso como el desierto del Karoo en Sudáfrica».
El subreflector es una de las partes críticas de la antena y sirve para concentrar las señales recogidas por el reflector principal. Así, está conformado por una estructura fabricada con materiales compuestos y metalizada para conseguir las propiedades electromagnéticas y mecánicas requeridas.
Tras superar el FAI, el proyecto entra en la fase de construcción. La producción se realizará en las nuevas instalaciones de Compoxi en Girona. Se trata de una fábrica de 3.000 metros cuadrados de última generación que «cuenta con todos los medios» para acometer este tipo de proyectos. En concreto, las nuevas instalaciones poseen dos salas, autoclave de grandes dimensiones, cabina de pintura y laboratorio de metrología.
El Observatorio SKA, «uno de los mayores proyectos de ingeniería científica del siglo XXI», es una organización intergubernamental compuesta por países de los cinco continentes y con sede en Reino Unido. Su misión es poner en marcha los «dos mayores conjuntos de radiotelescopios del mundo» para transformar la comprensión del universo. Estos dos radiotelescopios, cada uno compuesto por cientos de platos y miles de antenas, ya se están construyendo en Sudáfrica y Australia y «serán los más avanzados» de la Tierra.
Por un lado, en Australia se está dando forma al conjunto de baja frecuencia, conocido como SKA-Low, que contará con 131.072 antenas repartidas a lo largo de 74 kilómetros. Por otra parte, SKA-Mid contará en Sudáfrica con 197 antenas parabólicas, que estarán repartidas a lo largo de 150 kilómetros.













