Durante años, Andrea López ha estado detrás de algunos de los momentos más emocionantes de las fiestas navarras. Aunque muchas veces su trabajo ha pasado desapercibido para el gran público, la pamplonesa lleva más de quince años dedicada «en cuerpo y alma» a la pirotecnia. Tras una larga trayectoria profesional en la empresa de su familia, Pirotecnia Fiesta, recientemente puso en marcha Pirotecnia Norte en el polígono de Beriain.
Así, esta nueva etapa empresarial llega acompañada de un importante espaldarazo. Apenas tres meses después de iniciar la actividad, el Ayuntamiento de Pamplona ha confiado en ella para producir y supervisar el Chupinazo de San Fermín 2026, un encargo que afronta con una mezcla de «orgullo y responsabilidad». «Este es el primer año que Pirotecnia Norte va a tirar el Chupinazo. Llevo muchos años dedicándome a la pirotecnia y he participado en este evento durante mucho tiempo, así que conozco perfectamente lo que representa y la importancia que tiene para muchísima gente», explica a Navarra Capital.
No será, sin embargo, su primera experiencia en la plaza Consistorial. López lleva años vinculada a los actos pirotécnicos de los Sanfermines y ya había participado en anteriores ediciones con la empresa en la que trabajó durante gran parte de su carrera: «Como cabeza visible, este será aproximadamente el sexto año. Antes quizá no se me veía tanto, pero siempre he estado ahí».
Su trayectoria también incluye hitos como convertirse en la primera navarra que participa en el Concurso Internacional de Fuegos Artificiales de San Fermín, además de haber ejercido como supervisora del Chupinazo en anteriores ocasiones. Por eso, recibir esta confianza justo después de emprender tiene para ella un significado especial. «No me lo esperaba para nada. Es un superorgullo. Trabajamos en un sector serio, donde la seguridad es fundamental, y que te den esta posibilidad con tan poco tiempo de empresa es algo muy importante», apunta.
Aunque el Chupinazo concentra la atención mediática, detrás existe un trabajo cotidiano que se repite durante todo el verano en decenas de localidades de Navarra, País Vasco y La Rioja: «Pamplona es algo significativo a nivel mundial, pero es un trabajo que hacemos constantemente durante toda la campaña para muchísimos ayuntamientos».
EL PRIMER TXUPINAZO TXIKI
Además del lanzamiento que dará inicio a las fiestas, Pirotecnia Norte también se encargará este año de otros momentos destacados del programa sanferminero, como el primer Txupinazo Txiki de la historia el 10 de julio, los tradicionales toros de fuego y los fuegos artificiales del Pobre de Mí. «El Pobre de Mí siempre me ha parecido un momento triste para los de Pamplona, pero cuando salen los fuegos artificiales detrás del Ayuntamiento es algo muy emotivo», remarca.
Uno de los aspectos más curiosos es que el cohete que se utiliza para abrir las fiestas no es un producto exclusivo diseñado para la capital navarra. Según explica López, se trata del mismo modelo que emplean numerosos municipios para sus celebraciones: «Siempre es el mismo cohete. Cualquier localidad que trabaja con nosotros utiliza el mismo que tiene Pamplona. La única diferencia es que aquí se pide en color rojo».
Detrás de su labor, hay un exhaustivo trabajo de control que lleva a cabo con gran minuciosidad: «Siempre se hacen pruebas de cada lote que sale. La pirotecnia es un producto peligroso y el riesgo existe, pero llevo muchísimos años trabajando con este tipo de cohete y confío plenamente en él».
La creación de Pirotecnia Norte supone también una oportunidad para impulsar nuevos proyectos. Además de los espectáculos de fuegos artificiales, una de las principales apuestas de la empresa será la formación. A partir del próximo año, organizará cursos sobre el uso seguro de la pirotecnia aprovechando las instalaciones de la nueva nave.
López reconoce que el camino hasta dar el salto al emprendimiento ha sido largo. «Cuando empecé era muy jovencita y tampoco se me tenía mucho en cuenta, pero poco a poco me he ido labrando una reputación. He hecho mucho trabajo en la sombra y la gente me ha hecho un hueco en este mundo tan complicado», señala emocionada. Por eso, más que los contratos, valora especialmente el respaldo recibido durante estos primeros meses de actividad: «Lo que más me muestran es su cariño. Emprender siempre genera incertidumbre y que la gente te apoye, igual que ha hecho el Ayuntamiento de Pamplona, te llena muchísimo».












