El sector aeroespacial se encuentra en pleno despegue. El denominado mundo del new space crece de manera imparable año tras año y su actividad empresarial abarca mucho más que los negocios del multimillonario Elon Musk, que ha revolucionado los viajes espaciales con los cohetes de su compañía SpaceX. En España, según la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (Tedae), este sector facturó 13.900 millones de euros en 2023, un 15 % más que en 2022, y en Navarra generó cerca de 300 millones, un incremento del 35,5 % respecto al mismo periodo de tiempo.
En la misma línea, la Comunidad foral ya alberga a una treintena de negocios y entidades que dedican la totalidad o parte de sus actividades al sector aeroespacial. Cada vez son más las compañías navarras que, como Eosol, levantan la mirada y apuestan firmemente por el cielo.
Desde hace cinco años, este grupo, que presta servicios de ingeniería en ámbitos como la energía, la automoción o las telecomunicaciones, ha conseguido una docena de licitaciones para participar en iniciativas de la Agencia Espacial Europea (ESA). Además, participa en proyectos aeroespaciales, en los que desarrolla sistemas de software y hardware, y colabora en la construcción del mayor radiotelescopio del mundo en Sudáfrica.
Hasta ahora, todas estas acciones estaban agrupadas en Eosol Tech, una de las tres filiales del grupo. Pero la firma navarra acaba de crear una cuarta, Eosol Aeroespace, debido a que las actividades centradas en el new space han adquirido la «suficiente relevancia» en la compañía.
Aitor Martínez, director técnico de Eosol Aeroespace, adelanta a Navarra Capital que uno de los primeros objetivos de Eosol Aeroespace es «fabricar e industrializar» antenas de comunicación desplegables, componente fundamental de los satélites, a partir de 2028. Así, la aspiración a futuro es «diseñar, desarrollar y producir en serie e independientemente sistemas espaciales y pequeños satélites que pesen menos de mil kilos».
UNA NUEVA NAVE
En la actualidad, un equipo estudia cómo impactará esta nueva línea de trabajo en el grupo, cómo deberá adaptarse y qué recursos requerirá. Las conclusiones definitivas se presentarán a finales de 2026, pero Martínez avanza que, para construir las antenas de comunicación, tendrá que instalar una nave en Navarra de «entre 1.000 y 1.500 metros cuadrados». En la fabricación estarán involucradas unas veinte personas, y el salto en la facturación será «considerable, de varios millones de euros».
Al mismo tiempo, quince empleados de la compañía navarra, divididos en dos equipos, investigan cómo conseguir que las antenas de comunicación sean desplegables. «Es todo un reto porque no se ha hecho nunca en el mundo. El propósito es que estas antenas, que se abren como un paraguas, sean más funcionales y, por ejemplo, transporten telescopios», destaca el director técnico de Eosol Aeroespace. También trabajan para que la fabricación de las antenas y los sistemas de satélites se pueda industrializar, ya que hasta ahora se trata de un proceso bastante manual e individual.
Eosol realiza estos estudios en el marco de Startical, proyecto que lanzará una constelación espacial de cientos de pequeños satélites. Estos dispositivos de comunicación se emplearán para perfeccionar el control del tráfico aéreo porque, en la actualidad, los pilotos «solo pueden hablar con las torres de control y a veces se pierde el rastro de los aviones en los océanos», explica Martínez.
SOBRE EL GRUPO
Eosol se fundó en 2008; cuenta con un 70 % de capital navarro; y, en 2023, su cifra de negocio alcanzó los 50 millones de euros. En la actualidad, la compañía emplea a más de 750 personas, casi 200 más que a finales de 2021, tiene oficinas en nueve países y sus servicios centrales se ubican en Mutilva. En total, ha participado en más de 2.000 proyectos, que se han ejecutado en 45 países distintos.













