lunes, 20 mayo 2024

El hombre que camina descalzo

Manuel Montiel le da su impronta personal al estoicismo que tanto ha marcado la historia de la filosofía. Un estilo de vida que este vecino de Mutilva ha materializado en la escritura de un libro: ‘El desafío del tigre’. Por ello, desde 2021 'Hammer' (seudónimo de nuestro protagonista) camina descalzo por la calles de su ciudad, Pamplona. Un práctica, la del escalcismo, que no pasa desapercibida.


Pamplona - 10 junio, 2023 - 00:10

Manu Hammer, de 45 años, camina descalzo desde 2021 y, ahora, comparte esa filosofía con los lectores de su primer libro. (Fotos: Maite H. Mateo)

Seguimos sus pasos hasta Mutilva, el municipio que acostumbra a ver a uno de sus vecinos descalzo por sus calles. Manuel Montiel es más conocido por el seudónimo literario Manu Hammer. Un apellido que él mismo adoptó inspirado en el personaje ficticio de Mike Hammer, un detective de Nueva York de la década de los 80.

Pero el descalcismo solo es la parte visible de la manera en la que Hammer entiende la vida. De hecho, a menudo hace periodos de ayuno, se ducha con agua fría o incluso duerme en el suelo. Es su forma de entrenar la incomodidad de una manera estoica. Muchos de los lectores os preguntaréis el por qué de pasarlo mal por gusto. Nuestro protagonista lo tiene claro: «Porque la vida está repleta de momentos muy buenos, pero también de muy malos. Y estos son inevitables y extrapolables a la vida de cualquier persona. Por eso pretendo que, cuando me lleguen, me cojan entrenado, me cojan fuerte», declara.

«En 2002, me hubiese tomado como un drama el no aprobar y ahora, en cambio, estaba preparado para ello»

Fue en 2021 cuando Hammer (de 45 años) empezó a interesarse por el estoicismo. Una corriente filosófica eminentemente práctica que habla de los problemas cotidianos de la vida y de cómo afrontarlos. En ese momento, se encontraba frente al reto de realizar una oposición interna dentro del cuerpo de Policía Municipal, al que pertenece desde hace 21 años, con el objetivo de ascender de Burlada a Pamplona.

Sin embargo, esta vez, a diferencia de su primera vez como opositor, hizo frente al desafío con una nueva templanza. «Ya no tenía 20 años y quería prepararme para lo que pudiera ocurrir. La parte mental a la hora de realizar ese proceso es muy importante. Quise construir un armazón que me diera recursos para asimilar posibles fracasos, gestionar las esperas, las ansiedades y demás. En 2002, me hubiese tomado como un drama el no aprobar y ahora, en cambio, estaba preparado para ello», rememora.

Actualmente, tras un proceso introspectivo y darle su sentido personal a la citada escuela filosófica fundada por Zenón de Citio en Atenas a principios del siglo III a. C., Hammer se calza las botas para patrullar las calles de la capital navarra desde el pasado mes de enero.

Consiguió su meta y ese periodo de estudio le sirvió «para ser mejor». Por eso, al finalizar el proceso sintió la necesidad de plasmar toda la nutrición mental que había desarrollado en un libro. «Fue un torrente. Me puse a ello y en tres meses lo finiquité», recuerda mientras sujeta orgulloso su obra, ‘El desafío del tigre’, que acaba de publicarse este marzo de 2023.

Hammer camina descalzo durante todas las estaciones del año y asegura no cogerse resfriados por ello.

‘EL DESAFÍO DEL TRIGRE’

El libro cuenta la historia de Lucas – nombre real de su hijo-, un joven que está opositando para bombero, una meta que su autor asegura puede sustituirse por cualquier objetivo que alguien pueda marcarse en su vida. El relato aúna ficción, problemáticas cotidianas de cualquier ser humano y vivencias personales de Hammer con el objetivo de ayudar a los lectores en sus vivencias con las técnicas que a su autor le funcionaron.

«Vivo en un acuerdo tácito con la sociedad, aunque intento ir descalzo lo máximo posible. Da igual la época del año y no me cojo resfriados por ello»

La particularidad de la obra se basa en la manera en la que su protagonista, Lucas, se enfrenta a las adversidades que se encuentra en su camino. Y para ello, cuenta con un compañero muy especial, un tigre físico que va creciendo a la vez que gana fuerza la fortaleza interior del protagonista. «Quise dar forma física al desarrollo de esa estructura mental. Quería hacer un homenaje a esa gente que nos movemos en la ‘mediocridad’, entendida como normalidad, pero tenemos la valentía de intentar ser un poquito mejores», apunta.

En ese sentido, el estoicismo indica que no es tan importante lo que nos pasa, sino el juicio que nosotros hacemos de aquello que nos pasa. «Y eso te da el poder de ser el juez de lo que te ocurre y decidir si es bueno o malo. Cuando eres consciente de ello, le quitas mucho dramatismo a la vida», sostiene Hammer. De hecho, el propio hecho de escribir un libro ha sido un reto para él, quien ha tenido que formarse e investigar mucho para lograrlo. ‘El Desafío del Tigre’ vio la luz el pasado marzo y actualmente se comercializa en la editorial Metamorfosis (Mallorca) y en Amazon. Además, este escritor amateur ya trabaja en un segundo ejemplar.

EN EL PUNTO DE MIRA

«Soy un tío de extremos: no es suficiente con investigar, hay que ponerlo en práctica. Yo soy de los que piensan que si sabes una cosa y no la pones en práctica es igual que si no lo sabes», asevera Hammer mientras explica sus primeras andadas en el escalcismo.

«Cuando me atreví a ir descalzo por la calle me pasó de todo»

Comenzó, únicamente, acudiendo a entrenar descalzo y poco después lo extendió a todas las facetas de su vida, a excepción del trabajo. Un paso valiente que le llevó a estar expuesto a miradas y a la crítica social. Porque la respuesta de la sociedad ante un hombre descalzo crea incertidumbre e incluso rechazo. En cambio, su familia, tanto su mujer como su hijo Lucas y los compañeros del Box lo llevan con total normalidad.

«Cuando me atreví a ir descalzo por la calle me pasó de todo. Me paraban para preguntarme si me pasaba algo o si me habían robado y cuando respondía que iba así de manera voluntaria se asustaban. En los supermercados me han llamado la atención varias veces. Incluso el guardia de seguridad de un centro comercial me ha estado siguiendo. Es algo que choca porque no es habitual y la gente no sabe cómo actuar”, apostilla.

Por eso, al ser consciente de que su condición incita cierta intranquilidad en otras personas, ha decido llevar consigo unas chancletas que tienen una suela mínima para utilizarlas en ciertos momentos que puedan suscitar incomodidad en los demás. «Vivo en un acuerdo tácito con la sociedad, aunque intento ir descalzo lo máximo posible. Da igual la época del año y no me cojo resfriados por ello», concluye.

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