El sol se cuela entre las montañas y atraviesa la ventana de la habitación. Es hora de levantarse. Se enfunda los calcetines, la ropa de trabajo, se ajusta la gorra en la cabeza y se calza las botas. Camina sigiloso hasta la puerta para no despertar a quienes aún duermen y, cuando ya ha salido al exterior, lanza una pregunta al aire: «Luca, ¿qué toca hacer hoy?». Así es el inicio de cada jornada laboral para Marcos Esteve desde que desarrolló Luca, una app que, gracias a la Inteligencia Artificial (IA), proporciona recomendaciones a los agricultores para aumentar la rentabilidad de sus cultivos.
Nacido en Barcelona, Marcos se mudó a un pequeño pueblo en la Valdorba en 2001 y, once años después, empezó a trabajar las 300 hectáreas de la finca familiar. Cuando detectó que la agricultura convencional les generaba pérdidas, hizo uso de sus estudios de ingeniería y empezó a introducir numerosas herramientas tecnológicas en los procesos. Gracias a ellas, descubrió que el 30 % de la superficie de su campo le generaba ingresos negativos. Así, en 2018, comenzó a trabajar con hasta diecisiete aplicaciones emergentes y, en dos años, consiguió disminuir el uso de fertilizantes en un 25 % y el consumo de gasoil en un 22 %.
«Una app te ofrecía un servicio, otra una cosa diferente, pero ninguna aportaba una radiografía completa. Entre todas, recogías tantos datos que era imposible asimilarlos todos y sacar conclusiones certeras. Por eso, en 2019 empecé a rumiar la idea de diseñar mi propia aplicación», explica Esteve a Navarra Capital.
En concreto, Luca está basada en una IA que recoge y analiza los datos obtenidos durante cada jornada de labor y sugiere mejoras para optimizar la actividad: «Junto con otros tres socios, mi hermano Nacho y yo hemos pasado los últimos cinco años recabando ideas y generando la algoritmia con un equipo de quince desarrolladores. Además, fundamos la empresa Sowify para comercializarla y comenzamos a captar fondos mediante una ronda de inversión en febrero de este año. Así, el 1 de marzo empezamos a construir el producto y, a día de hoy, ya está en el mercado. No obstante, haremos otra ronda a final de año para posibles inversores interesados».
LA APLICACIÓN CUENTA CON UN ‘CHATBOT ‘
La app está dirigida a agricultores y se rige por un mecanismo sencillo, por el cual solo hace falta registrar la actividad diaria realizada. Incluso, si el usuario dispone de un tractor conectado con Luca, los datos se cargan automáticamente en la plataforma conforme avanza el día. Además, posee un chatbot inteligente para poder mantener un diálogo abierto con la aplicación e ir incorporando otros datos necesarios en cualquier momento.
«Es un producto diseñado para acompañarte durante toda la campaña, desde que siembras hasta que cosechas. Te sugiere pautas de fertilización en función del tipo de suelo, en qué momento tienes que llevarla a cabo y cuál es la mejor marca para conseguir el objetivo», detalla. Del mismo modo, la aplicación permite analizar la maquinaria del usuario para, posteriormente, sugerir diferentes rutas en los terrenos y consumir así menos combustible: «Nosotros teníamos un consumo medio de 6,9 litros por hectárea sembrada y este año lo hemos reducido hasta 4,5. Multiplicado por 200 hectáreas y por el número de días que trabajamos cada año, el ahorro es enorme».
La aplicación dispone de ofertas flexibles, ya que se adapta a las necesidades del comprador: «La hemos fraccionado en diferentes módulos, cada uno de los cuales tiene un precio por hectárea. De esta manera, el objetivo es que pequeños, medianos y grandes agricultores puedan optar a ella. Funciona por coste por campaña y es totalmente personalizable».
De momento, los hermanos Esteve están centrados en el mercado español, pero ya han iniciado conversaciones para llevarla a Europa y Estados Unidos. «Ahora mismo formamos parte de un sector con precios muy inestables, ya que el cereal permanece exactamente igual que hace treinta años en comparación con unas materias primas que no paran de subir», concluye.













